Pablo de Alejandría

“Sobre Paulus, el cronista no puede ser él mismo. Esta entrada la asume el archivero subalterno, con la salvedad de que toda anotación firmada por Paulus en este códice será, en último término, paulina —pero al menos la armadura del relato corresponderá a otra mano.” — Nota editorial al inicio de la presente ficha, redactada por el archivero del Plata y supervisada, sin entusiasmo, por el propio cronista.
En su escritorio, rodeado de los anaqueles donde —y ésta sí es elección suya, no concesión de la mano— los nombres de Aristóteles, Euclides y Ptolomeo ocupan los lugares de honor. El reloj de arena que la lámina pone en el fondo es signo: Paulus, que ha visto mucho tiempo correr, no ha dejado de medirlo. El sello que lleva al cuello no se identifica en estas crónicas. Algunos archivos sostienen que es astrológico; otros, que es sufí; otros, que es las dos cosas, y en Paulus las dos cosas no se contradicen, lo cual es ya una posición filosófica.
Lo que las crónicas conservan
Pablo de Alejandría —en griego clásico Paulus Alexandrinus, en árabe medieval al-Iskandariyy, en otras lenguas con menos uso— nació en Alejandría en el siglo IV de un calendario que entonces aún se medía como se mide ahora, fue formado en los últimos círculos de la Biblioteca antes de que la Biblioteca dejara de ser Biblioteca, y compuso una Introducción al arte de la astrología —Eisagogiká Apotelesmatiká— que los maestros posteriores citaron por seis siglos sin sospechar lo que la Introducción callaba. El archivero, que es quien escribe, tampoco lo sospechó del todo hasta tarde.
Lo que la Introducción callaba: que su autor no había muerto cuando se anunció su muerte.
La paradoja
La tradición lo da por muerto en su época. Los archivos siguen citándolo —como vivo, en presente activo, con nuevos lugares de residencia, nuevas amistades, nuevos trabajos— durante los doce siglos siguientes. Las dos cosas son ciertas y ninguna se anula. Los neoplatónicos resolverían la paradoja apelando a la persistencia del intelecto separado; los sufíes a la apertura mayor, al-fath al-akbar, doctrina que el propio Paulus estudió en Toledo y de la que volvió, según testigos discretos, modificado; los astrólogos —y Paulus, recordemos, es astrólogo de oficio— a la conjunción inusual de Saturno y Júpiter sobre la noche del anuncio falso. El archivero del Plata no toma partido. Anota la paradoja como dato.
Toledo
Entre los siglos XI y XIII de un calendario que ya no es el suyo, Paulus estuvo en Toledo. La estancia no figura en ninguna de las obras que él mismo firmó; figura, en cambio, en las cartas que el padre Juan Lobos dirigió a sus corresponsales islámicos y en las marginalia de algunos códices sufíes que sobrevivieron a las quemas. Lo que hizo allí: leyó —“con la diligencia y la melancolía del que sabe que no va a poder leerlo todo aunque le sobre el tiempo”, escribe el padre Lobos en una carta perdida que sólo se cita de memoria—; tradujo —“al griego, al latín, a un español que él juraba estar inventando para uso interno”—; frecuentó a las personas equivocadas, en el sentido en que las personas equivocadas son siempre las que más enseñan. Volvió de allí con dos cosas: una soltura inesperada en el español, y una moderación frente a los actos de la carne que algunos atribuyen al sufismo, otros al simple cansancio, y el archivero, que ha leído a Paulus, sospecha que es una mezcla de las dos cosas en proporciones que él mismo no acaba de declarar. [Arkos sostiene que Pablo en Toledo se enamoró sin éxito de la hija de un cabalista de oficio incierto; Paulus se ha negado a confirmarlo o negarlo, lo cual, en él, equivale casi a una confirmación. —Anot. propia del archivero.]
Abisinia y el Evangelio Apócrifo de Noc
En Abisinia —en años que el cronista no consigna con precisión y que probablemente abarcan varios siglos, lo cual debería preocupar más al lector de lo que probablemente le preocupa— Paulus transcribió los códices del Evangelio Apócrifo de Noc, hoy custodiados en el monasterio de Debre Damo y consultados sólo bajo dispensa. Allí conoció la corte etíope de GRDT y los registros del Triple Reino de Axum; allí presenció, sin intervenir, el episodio que dejaría a Graz’zt disminuido. El archivero ha buscado en los manuscritos paulinos alguna referencia explícita a aquella escena; no la encuentra. Hay, en cambio, ciertos silencios elocuentes en el cuerpo del Evangelio que el lector atento puede aprender a leer.
El acto cosmológico
Aquí el archivero pisa terreno que no domina. Conviene anotarlo y seguir.
Algunos magos contemporáneos sostienen que Paulus, en alguna intervención cuya naturaleza no ha podido reconstruirse del todo, fue el agente —indirecto, lateral, pero agente— de la separación de Arcoms cuando Clarisa hizo su exposición. La frase, dicha así, no significa nada para quien no conozca la historia, y el archivero no se va a aventurar aquí a contarla en detalle; se cuenta en sus respectivas entradas. Baste decir: la separación de Arcoms produjo, en otros magos, graves asuntos; Paulus —que asistió, intervino, no impidió— quedó afuera del cuerpo de los actos, condición que él convirtió en su oficio. Dejó de actuar para registrar. Dejó de protagonizar para hacer protagonistas a los otros. El archivero, que no comparte el oficio del cronista en el grado ni en la intensidad, pero sí en la estructura, entiende perfectamente.
La enciclopedia
De este conjunto de hechos —algunos verificables, otros conjeturales, otros francamente paulinos en el sentido en que paulino quiere decir “lo que Paulus admitiría sin decir que lo admite”— se sigue, según la lectura del archivero, el oficio que Paulus se inventó tarde: la enciclopedia.
Quedó vivo cuando los suyos murieron. Quedó afuera cuando los actos siguieron. El conocimiento le sobraba; el cuerpo no le alcanzaba. En lugar de intervenir —cosa que ya había aprendido a no hacer—, se dedicó a archivar todo lo que veía, con la disciplina taxonómica del astrólogo y la moderación erótica del sufí que estuvo cerca de no serlo. Esta enciclopedia es el resultado. El lector que la recorre —que pasa de un nombre a otro, de un lugar a un acto, del acto al artefacto— está, sin saberlo, leyendo el oficio compensatorio de un hombre que dejó de actuar para no equivocarse más. Hay registros, anotaciones, glosas, notas marginales. Hay sesgos —y el archivero los anota cuando los detecta, no siempre los detecta a tiempo—. Hay una voz: la de Paulus, que se nota incluso cuando él intenta callarse.
El archivero confiesa: leer a Paulus es agradecerle.
Paul Claudel y la noche del carro
En el ciclo final de Antiterra, Paulus —bajo el nombre Paul Claudel que adoptó por economía y por costumbre francesa— murió (en la acepción que el lector ya sabe que en su caso requiere cautela). Lo atravesó Grazzt con una espada que goteaba ácido, en la calle frente a Notre Dame, mientras Paulus intentaba advertir a Henri La France sobre el Libro_Azul. La sentencia que recibió fue “Hasta acá llegaste”, y el archivero observa que la sentencia fue exacta sólo en sentido literal: Paulus llegó hasta ahí, en aquella forma. Volvió después en otras. [El cronista se permite la siguiente observación: nunca termina de morir. —Anot. de Paulus, glosa al margen del archivero.]
Vínculos
- Grazzt — el que lo ejecutó en la calle de Notre Dame
- Henri_La_France — el testigo
- Libro_Azul — el libro sobre el que iba a advertirle
- Notre Dame — escenario de la muerte penúltima
- Padre Juan Lobos — corresponsal toledano
- Evangelio_Apocrifo_de_Noc — códice abisinio archivoso
- Arcoms / Clarisa — el acto cosmológico que lo dejó afuera
- Arkos — compañero mortal que glosa al cronista en estas crónicas
- Akala
- Escuela_de_Ilusion — facultad de la que es iniciado de primer grado
- Sigil — ciudad a la que regresa cuando no tiene dónde más ir
Apariciones
- Siglo IV — Alejandría, Biblioteca, escritura de la Eisagogiká
- Anuncio falso de muerte (siglo IV o V) — la paradoja se abre
- Siglos XI-XIII — Toledo, sufismo, padre Juan Lobos
- Siglos varios — Abisinia, Evangelio Apócrifo de Noc, corte de GRDT
- Modernidad — lecturas continuas; ha leído a Nabokov sin comentarlo
- Ciclo final de Antiterra — Paul Claudel, ejecución frente a Notre Dame
- Ciclo presente — autor invisible de la enciclopedia que el lector recorre