
Teddy Bennet
«La verdad está ahí fuera. The truth is out there.» — divisa recogida de boca del propio periodista
Señas del hombre
Tiene alrededor de veintitrés años, y ese número lo dice casi todo: «no llegó a vivir como adulto la Gran Guerra», y eso lo separa, más que la estatura, del resto de los extranjeros con los que anda. Pelo negro y «ojitos pequeños detrás de sus anteojos redondos» —«anteojos negros, pequeños de ratones»—; «un poco más bajo que el resto» del grupo, y «no es alguien particularmente fuerte». Viste el uniforme mínimo del forastero en Egipto: sombrero, camisa y pantalones. En El Cairo se lo ve «respirando ahora con el calor y la humedad», como quien todavía no ha hecho las paces con el clima.
Un cuerpo débil y una mirada corregida por lentes, puestos al servicio de una creencia: que hay algo por hallar afuera. Él es el que mira y escribe, no el que pelea.
El encargo de Boston
Escribe para el Boston Globe, periódico de los Estados Unidos, y es el periódico quien lo manda: actúa «a pedido del Boston Globe, el periódico para el cual escribe». El encargo es preciso — investigar las leyendas y lo que ocurre en torno a la maldición de Tutankamón. Su oficio es también su carta de entrada: se presenta ante los demás como «el periodista que es», y esa presentación es su modo de meterse en las situaciones.
Mientras Bennet esté en el grupo, lo que pase en El Cairo tiene un canal hacia la letra impresa de Boston. Y su encargo es, además, una de las causas declaradas de que el grupo esté allí. Ese es su peso verdadero; el físico, ninguno.
El avispero
Lo suyo no es la observación quieta. El encargo lleva escrito su propio efecto: «mover el avispero» de las leyendas. El periodista no registra el fenómeno de la maldición — lo agita. Consta también que se vio envuelto en un conflicto durante una subasta; el asunto quedó en los registros sin objeto, sin adversario y sin desenlace.
Reparos del cronista
Este cronista debe dejar asentado lo que el archivo no da. Nadie fijó dónde se aloja Bennet en El Cairo ni desde dónde despacha sus notas; no consta que haya llegado a publicar nada, ni qué sabe efectivamente el Boston Globe de lo que ocurre en Egipto — el canal existe, pero no hay prueba de que haya corrido tinta por él. Tampoco su origen dentro de los Estados Unidos, ni cómo llegó a Egipto, ni desde cuándo está allí, ni qué lleva encima como herramienta de oficio: cuaderno, cámara o máquina de escribir, el archivo calla. Ni siquiera está claro si «La verdad está ahí fuera» es divisa personal suya, lema del periódico o fórmula corriente entre la gente de prensa.
Y queda la disputa del apellido. Las voces lo llaman Bennet, Bennett y también Baird. Este glosario asienta Bennet, pero nadie ha establecido si «Teddy Baird» nombra al mismo periodista del Boston Globe o a otro hombre. Dos apellidos para unos mismos anteojos: la cuestión queda abierta, como corresponde.
Véase además: la maldición de Tutankamón — objeto de su encargo · El Cairo — plaza donde ejerce · la Gran Guerra — la que no vivió como adulto.
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.