Vitalis

Al llegar a un lugar «se baja una máscara»: una máscara de hierro que le cubre entera la cara. Así entra Vitalis a las tabernas de Vala, y así conviene empezar su retrato — por lo que tapa. Porque el hombre está marcado, y la máscara y la marca se explican mutuamente.

Señas del hombre

Un «hombrecillo de 1 metro 70 y algo», humano, de veinte y pico o treinta años, tez castaña, complexión de joven. Los ojos son lo primero que delata: «color miel, muy profundos», ámbar tirando a amarillo claro, un color «raro en los humanos». Le falta todo el lóbulo de la oreja derecha —hay quien jura, más drástico, que «no tiene una oreja»— y carga una cicatriz. Del pelo, los testigos discrepan como discrepan siempre los que miran de cerca: unos lo vieron rapado a los costados y corto arriba, «un pelo de 2 o 3 centímetros, medio castaño, medio pelirrojón»; otros lo dan negro, ondeado, frondoso, empezando a crecer. En algo coinciden todos: es pelo corto, pelo que vuelve.

Viste túnica pesada — y aquí de nuevo el archivo se bifurca. Se registra negra, con la parte de los huesos y las mangas «todo dorado»; se registra azul, «como de hechicería»; y circula una tercera versión, blanca, nacida de una comparación —«vos tenés una túnica negra y el chabón tiene una túnica blanca»— donde nadie estableció cuál de los dos hombres era Vitalis. Botas «bastante buenas con firmeza». Tatuajes. Este cronista anota las tres túnicas y no elige ninguna: un hombre que muda de forma bien puede mudar de paño.

Lo que cuelga del cuello

Tres emblemas, colgados juntos, y uno de ellos incompleto. Un espejo sobre el pecho. Un símbolo «como si fuese una suerte de estrella» al que le falta una gema en el medio. Y un collar de plata con un triángulo rodeado por un círculo: el signo sagrado de adoración a las entidades Empíreas. Leídos en conjunto declaran a la vez su culto y una deuda pendiente — porque nadie cuelga del cuello una estrella a la que le falta el centro sin saber que le falta. Por qué falta esa gema —si fue arrancada, gastada o nunca colocada— es cosa que el archivo no dice.

El utillaje

Staff, daga curva tipo cimitarra, un puñal al cinturón, bolsa llena de oro, un par de gemas, y un borral —bolsa de cuero— con un montón de papiros. El detalle que vale un tratado: cuando estudia, clava la daga curva en la mesa de la taberna «como un conkery», y con ella sostiene un pergamino muy largo que se le cae. La daga no es solo arma: es atril. Arma y biblioteca portátil son el mismo utillaje, y eso dice del hombre más que cualquier blasón. Detrás de él se ha visto una barra con escamas y cabeza de cerdo; si es vara, arma, trofeo o simple mueble del lugar, nadie lo asentó.

Las artes

Es hechicero, y de los que no se esconden en el oficio. Puede cambiar de forma: tiene una forma femenina que rompe al ascender. Puede volar: se lo ha visto sostenido a sesenta pies en el aire, pilar del combate, no acompañante. Conjura fuego y pelea contra los muertos que caminan. Se ha montado un triceratops.

Su modo mayor es la forma de loto, y quedó dicho de su propia boca: «Cuando estoy en forma de loto no gasto los materiales ni verbales, nada. La magia sale.» Es decir: en esa forma la magia no exige palabra ni sustancia — sale. Cómo se ve un hombre en forma de loto, el archivo no lo pinta; conocemos el efecto, no la figura. Tampoco consta cuál de sus formas es la verdadera, si la femenina —que un registro llama predeterminada— o la habitual masculina, ni qué cuesta el pasaje entre una y otra.

Sangre y nombre

Se presenta con fórmula completa, como quien exhibe un linaje: «Mucho gusto, mi nombre es Vitali Cristalia» — o bien «Mi nombre es Vitalis Cristallis», que ambas grafías conserva el archivo sin que ninguna haya vencido a la otra.

Y el linaje es el corazón del asunto. «Tiene una prosapia, incluso que antecede algunas de las historias de Bala, y quién sabe si no antes.» Por sus padres pasa la leyenda de Talia Cristalia. De Vala Cristalis se dice que Vitalis «es una parte» — y el vínculo entre el nombre del hombre y el nombre del mundo no es casual ni está resuelto: heredero, componente, aspecto o encarnación, de esa palabra depende si Vitalis es un personaje del mundo o un fragmento del mundo mismo. Este cronista no la va a pronunciar por él.

Su padre, además, custodia un objeto importante que las voces solo llaman «la pelota». La línea familiar es, entonces, depositaria de algo que la compañía busca.

Compañías y oficios

Su cuervo es conocido por todos y reside en el aviario. A la compañía llegó bajo la cobertura de un oficio: «un hombre que apareció como un barman que llevaba pimientas y especias» — si el mostrador fue tapadera, oficio real previo o ambas cosas, quedó sin decir. Entre los que caminan junto a los compañeros —«el señor que acá tienen al lado de ustedes»— ha salvado vidas y sostenido el aire del combate. Su vuelo, tras romper la forma femenina, lo llevó hacia la torre.

Advertencias del cronista

Acá conviene pisar el freno. Lo que no se sabe de Vitalis pesa tanto como lo que se sabe. Qué es «la pelota» que guarda su padre: sin eso no hay crónica del padre ni del objeto. Qué significa «ser una parte» de Vala Cristalis. Qué es la barra con escamas y cabeza de cerdo, y si siquiera le pertenece. El nombre del arte con que vuela y muda de forma se perdió en un tramo confuso del registro. La gema del centro de la estrella falta sin explicación. Y sobre la oreja, el pelo, la túnica y la grafía del apellido, el que consulte este glosario ya fue advertido: hay versiones, y las versiones se conservan todas. Un hombre que se tapa la cara con hierro tiene derecho a que sus testigos no coincidan.

Véase además: Talia Cristalia · Vala Cristalis · La torre


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.