París de los Pasajes — cuaderno parisino
“Puede ser verdad que París funcione como ciudad de las puertas. Cada pequeña vida, incluso, entra en resonancia con su futuro.” — del cuaderno C42, entrada del 16 de diciembre.
Lo que se sabe del cuaderno
El cronista —al que en otros archivos llamamos Paulus, al que en éste llamamos sin nombre porque escribe en primera persona común— pasó la última semana de diciembre de 2010 y las primeras de enero de 2011 en París. Vivía en el departamento de Beatriz. Iba camino a Londres y a Oxford, donde lo esperaba la Biblioteca Sackler y la Egiptología, pero París fue parada larga.
El cuaderno no es ficha del Glosario común: es diario, bitácora, sueños y bordadores de la Megacampaña entremezclados. Acá el cronista no se nombra cronista; se nombra goloso, burgués, viajero de treinta y tres años, lector de Benjamin y de Apollinaire, escritor de párrafos que confunden el dormir con la caminata.
Tres figuras mayores del cosmos compartido aparecen acá por primera vez en su forma reconocible: las Cronoputas, el Caronte del Sena, y la pertenencia simbólica de Mohlitz al panteón visual de la Megacampaña. El archivo del Plata fija el cuaderno como acta de nacimiento de los tres.
Goloso burgués frente al Châtelet (voz del cronista, 25 de diciembre)
“¡Ahora sí goloso burgués! Estoy frente al Sena y al Châtelet, en un bar inspirado en dicho paisaje: ‘Vieux au Châtelet’ es su nombre. Miro a la derecha y veo la torre Eiffel. Encima tengo las sombras de los transeúntes. Estoy en contacto también con la sombra de esta lapicera, que besa el trazo de tinta con cada letra entrecortada.”
El día templado por la luz, sin nubes. El sol y la belleza —recuerda el cronista a Turner— hacen buena pareja. “El sol es Dios”, últimas palabras del pintor inglés.
Justo antes de partir, el cronista había hojeado la Storia della belleza de Umberto Eco. Le quedó pensando la diferencia entre apreciar la belleza y querer poseerla. “Cuando digo ‘me dejó pensando’ me refiero a eso solamente: pensar, y no escribir. Es como si probara cuánto me interesa un tema enfrentándolo a su potencial olvido.”
Los pasajes de Benjamin (27 de diciembre — buscando lo que Walter buscó)
El cronista sale a buscar los pasajes que inspiraron el proyecto de Walter Benjamin. Pasaje de los Panoramas, cadáveres. Las estructuras de acero soportan cristales a dos aguas; los pasajes son cubiertos y angostos; los segundos pisos revelan arquitectura decimonónica.
Eran fríos, sin embargo. Los negocios no eran fabulosos: restaurantes semicaros, tiendas de coleccionistas, conexiones de variedades. Afuera, los bulevares con sus teatros y sus putas — las últimas con pieles.
[Detalle que el archivero del Plata anota como signo: en el cuaderno no son las prostitutas quienes sacan dinero al cronista. Son unas sordo-mudas que con señas amables hacen registrar el nombre, dirección y país de origen en una planilla. Cuando el cronista, acostumbrado por la facultad a firmar todo tipo de petitorios, ya había firmado, una chica de ojos celestes y caricias suaves pero firmes en la campera pedía y pedía. Se llevaba los dedos a la boca y hacía el gesto y onomatopeya de un beso. Le terminó dando diez euros y se alejó tambaleante. —Glosa del cuaderno, párrafo de las sordomudas, sin firma.*]
El Caronte del Sena (28 de diciembre — sueños de París en la madrugada)
“Una diligencia a toda velocidad cruzar el Sena. Los cascos de los caballos negros echan chispas. La luz de la reverbera arriba sobre un poste de hierro, como un rayo. En el carro va el doctor milagro, lleva a su autómata Olimpia como guardia. Acaba de recibir, a altas horas de la noche, en las cercanías del pasaje de los Panoramas, a unos clientes… ¡oh sí! De los que escaparon a Caronte.”
“El viejo barquero ha visto su trabajo frustrado por un puente de hierro forjado, que cruza el Estigia. Ya no es su propio río.”
Acá nace el Barquero del archivo común. El Caronte mitológico encuentra su versión cosmológica del cosmos compartido en este párrafo: el barquero antiguo, vencido por la modernidad del puente metálico, pierde su jurisdicción. El río que cruza no le pertenece más. Más tarde el cronista lo trasladaría a Montbron y al cruce del valle; pero su acta de nacimiento queda en esta madrugada parisina del 28 de diciembre de 2010.
La Torre que hace llorar
“La torre Eiffel ensartada las nubes. Su hierro de un bordó carbónico todo tejido de manera confluyente realmente responde el siglo donde París fue capital de capitales, es la culminación de eso. Verla elevarse, su cima perdida en la bruma fría, me hizo llorar: sí, dos lágrimas cayeron, una del ojo derecho primero, otra del izquierdo después.”
Esto es lo que la entrada París Ucrónica del Glosario no transcribe, porque no es información común: la Torre Eiffel del cosmos compartido empieza siendo una torre que hace llorar a un viajero de treinta y tres años una mañana de invierno de 2010. Lo demás —el Torneo, el empalamiento de Seth, la intervención de Zeus, el detención del tiempo del Gran_Khan— viene después.
La Torre como capital de capitales, la Torre como culminación del XIX, la Torre como cifra del fin de siglo donde el capitalismo se hizo arquitectura: eso lo leyó el cronista en Benjamin, lo confirmó parado en el Pont d’Iéna, y lo trasladó al archivo del cosmos compartido sin disimulo.
El guardián de la ley de Buda (museo Quai Branly)
“El museo de culturas no europeas fue un poco decepcionante, pero es mi culpa. Hubo un par de cosas, pero ya no las recuerdo. Sólo recuerdo al guardián de la ley de Buda, ¡qué terrorífico! Portaba una espada con empuñadura de cangrejo.”
Cangrejo de cristal, según la traducción que el archivo del Plata sugiere. La empuñadura aparecerá después en el catálogo del cosmos compartido como empuñadura cangrejo, arma cuyo poseedor el archivero no termina de fijar. Otra acta de nacimiento.
Sueño del 2 de enero — las cronoputas
“¿Cómo se le hace el amor a una ciudad? Desde el silencio. Hasta este gran conquistador lo pensó y se dio cuenta. O acaso surgió sola: ella decía, perdiera el olvido, primero atravesaba por un río que nadie recuerda.”
“Sus pasajes cruzan lo privado y se hacen públicos. Las prostitutas se encargan de ellos. Son llamadas la triple te o las mujeres de goce. Podemos decir que son la evolución de esas criaturas mitológicas conocidas como lamias. Las mejores de todas, las hijas del príncipe de las sombras, recibieron en agradecimiento el rol de ser la policía y la ferocidad de la gran Guerra vieja ciudad. El gran señor mandó a fundar el lugar antaño desierto. Y ellas fueron antiguas como su profesión, mercancía de uso, valor y vendedores en un tiempo.”
“Cada una lleva un pequeño portal temporal. Son las crono putas. Son hijas de la criatura épica parecida a una esfinge. La triple te hace alusión a los tres tiempos importantes: pasado, presente y futuro.”
Acá nacen los Cronoboys. Sueño matutino del 2 de enero de 2011, departamento de Beatriz, sexta avenida o cercanía. El archivo del Plata fija el acta: antes del 2 de enero de 2011 no había Cronoputas en la cosmología del cosmos compartido; después de ese sueño, las hay.
El cuaderno sigue:
“Acaso entonces la espina metálica en el centro fue fundada por ingenieros especiales. La forja fue realizada en el yunque del tiempo, ya no más cuidado por Pablo. Los trabajadores fueron ahogados en el río. Con los restos metálicos se hicieron trenes: ellos surcan el espacio muy rápido. Puede ser interesante que justamente se dediquen a montar los cimientos. Parecen larvas de metal. Ojo con el monopolio, la ciudad en un corazón.”
Acá nace también el Yunque del Tiempo de Pablo. Y la Torre como “espina metálica en el centro” forjada en él. Y el monopolio: “la ciudad en un corazón”.
Mohlitz como pintor del cosmos
“Baudio me había traído un par de años antes un regalo de París: Mohlitz. Es este un dibujante que inspiró algunas escenas de la Megacampaña. Recuerdo haberlo usado para retratar a los Reunidos alrededor del fuego, cerca del Pico del Águila.”
Mohlitz —Philippe Mohlitz, grabador francés contemporáneo, escenas oníricas elaboradas hasta el detalle imposible— entra al panteón visual del cosmos compartido por regalo de un amigo del cronista. Antes era ilustrador desconocido para el archivo; después es la mano que el archivero ha consultado durante años para imaginar los Reunidos alrededor del fuego cerca del Pico del Águila.
Esto es lo que la regla cero meta sobre imágenes no permite consignar en una ficha del Glosario común: los grabadores reales que inspiraron las escenas diegéticas no se nombran. Pero en el cuaderno parisino sí, porque el cuaderno es asertórico antes que diegético, y por eso esta entrada vive en una zona de bisagra.
La triple te y los tres tiempos
El cuaderno cierra (provisionalmente) con la fórmula que el archivo del Plata adopta:
“La triple te hace alusión a los tres tiempos importantes: pasado, presente y futuro.”
La triple te (TTT) es alias secreto de las Cronoputas en el archivo. Cuando el archivero quiere referirse a ellas con respeto profesional —es decir, sin caer en el coloquialismo del cuaderno parisino— las llama “las Triple Te”. Pero el nombre del cuaderno es el verdadero, y el cronista, cuando está cansado, lo dice sin disculpa.
Lo que el cuaderno no terminó de decir
El cronista interrumpe sus anotaciones el 17 de enero de 2011 —“Estoy en el Caballo Blanco. Dos hombres hablan acerca de festivales de música”—; el cuaderno C42 sigue con otras materias (Constant, Benjamin Schmidt, Borges, el Religio Medici de Browne, la Aduana del Dreamscape, Marienband de Resnais).
Lo que París le dejó al cosmos compartido, el archivero del Plata lo cataloga así:
- El Caronte del Sena → traducido a Barquero y al cruce de Montbron.
- Las Cronoputas / Cronoboys → sistema cronomántico del Palacio del Tiempo con Iriarte firmando contratos.
- El Yunque del Tiempo de Pablo → conservación cosmológica del Paulus como forjador.
- El cangrejo de cristal → empuñadura mítica.
- Mohlitz como pintor de los Reunidos → mano visual de la Megacampaña.
- París como Mónada Benjamin → la ciudad de las puertas que cada vida particular recorre en resonancia con su futuro.
[“París no se camina: lo camina el cuaderno por uno. Quien quiera saber qué pasa en la ciudad debe escribir el cuaderno antes de salir; lo que después se ve es exactamente lo que el cuaderno ya tenía anotado.” — Glosa coloquial del archivero del Plata, copiada de margen del cuaderno C42.]
Vínculos
- Paris_Ucronica — la ciudad mítica del cosmos compartido cuyo cuaderno-fuente es éste
- Paulus Alexandrinus — el cronista de las trans-épocas, alter ego del autor del cuaderno
- Triple Te — nacidos en el sueño del 2 de enero
- Barquero — Caronte del Sena del sueño del 28 de diciembre
- Yunque del Tiempo — forja del centro
- Mohlitz — pintor del panteón visual
- Los_Reunidos — escena alrededor del fuego que el cronista atribuye a Mohlitz
- Walter Benjamin — autor del proyecto de los Pasajes, lectura matriz
- Guillaume Apollinaire — autor de Les onze mille verges, cita del cuaderno
- Montbron — cruce posterior donde el Barquero se trasladó
- Pasaje_de_los_Panoramas — geografía mayor del proyecto Benjamin
- Notre Dame — geografía de París Ucrónica con eco real
- Pico_del_Aguila — escena retratada con la mano de Mohlitz
- Cangrejo_de_Cristal — empuñadura del guardián de la ley de Buda
Apariciones
- 13 de diciembre de 2010 — preparativos del viaje
- 25 de diciembre de 2010 — primera entrada parisina, Châtelet, Sena, Torre Eiffel
- 27 de diciembre — pasajes Benjamin, sordomudas, el bar Vieux au Châtelet
- 28 de diciembre — sueño del Caronte del Sena
- 29 de diciembre — sueño de Lorena y la pileta con Falcon flotante
- 31 de diciembre — bulevar de los ricos, los Dos Gusanos, contacto parisino de Lola
- 1 de enero de 2011 — siesta, frío intempestivo, sueño de la plataforma-gusano
- 2 de enero — sueño de las Cronoputas y del Yunque del Tiempo
- 17 de enero — Caballo Blanco, último apunte parisino del cuaderno