Donde Dante bajó, este libro se queda en la superficie del mundo: no canta el descenso sino la vuelta de la Tierra entera, río por río, costa por costa. El que lo lea no verá el Infierno; verá el mapa de lo que el Infierno quiere tragarse.

Presentación

De las tres piezas que los Florentinos persiguen en la gesta de mil trescientos, la más callada es un libro. Pero no es un libro nuevo ni un libro aparte: es el mismo Libro_Azul —la obra que Pablo de Alejandría selló en Alejandría— mostrando, en esta era, otra de sus caras. Ésa es, después de todo, la propiedad del Libro: lo que un lector lee como tratado de los astros, otro lo lee como invocación, y un tercero como geografía. En manos florentinas, el viejo libro de Pablo abrió su cara de Ptolomeo.

Su singularidad es que espeja a Dante, pero al revés. Donde la Comedia desciende por el Infierno, sube por el Purgatorio y se asoma al Paraíso, esta cara del Libro hace el viaje contrario y terrestre: una excursión por la Tierra, una geografía del mundo entero, bajo el numen del alejandrino que midió el cielo y dibujó la tierra. De ahí que la crónica florentina lo recuerde como la Geografía de Ptolomeo —sin saber, o sabiéndolo a destiempo, que estaba leyendo el libro de siempre por otro de sus rostros.

Como toda obra mayor de aquel tiempo, esta cara del Libro circula en dos cuerpos —las versiones impresas, con sus planchas grabadas, y las copias manuscritas, más raras y más temidas— y lleva un poema en terza rima, la medida misma de Dante, como si la geografía hubiera que cantarla para que no se perdiera. El cronista anota que ese saber no se extinguió con la gesta: siglos después reaparece, casi intacto, en la pluma de un florentino tardío, Francesco Berlinghieri, que volvió a poner la geografía de Ptolomeo en tercetos italianos.

Y del abismo salió, como todas sus caras: estuvo guardado en la biblioteca del Infierno, y de allí lo robó Arsaces, el que en Florencia llamaron Marcos el Mago, el rey-pescador que envejeció mil años entre Alejandría y el bosque —la misma mano que, en otra hora, había sustraído el mismo volumen por su faz sellada—. Su rastro se enreda con el saqueo de Alejandría por Aureliano, cuando ardió la ciudad de los libros. Una de las tres piezas-eje de la gesta —junto a la Espada y la Piedra— es, así, el Libro de siempre, abierto por su página de mapas.

Vínculos

Apariciones

  • La gesta de mil trescientos — una de las tres piezas-eje, en su cara geográfica
  • La biblioteca del Infierno — de donde lo robó Arsaces
  • El eco tardío en Francesco Berlinghieri — la geografía de Ptolomeo, de nuevo en terza rima

Casas del ciclo · ☷ El libro que invierte a Dante: donde la Comedia baja por el Inferno, esta cara del Libro_Azul recorre la Tierra entera por su superficie, río por río. Pero su origen es subterráneo igual — estuvo guardado en la biblioteca del Infierno, de donde lo robó Arsaces, y su rastro se enreda con el saqueo de Alejandría por Aureliano. Lo que Pablo selló como Isagógica astrológica, los Florentinos lo abrieron como geografía: el mismo descenso, leído por su rostro de mapas. — glosa del Decadiano.