
No le basta con normar la Tierra. Quiere plantar en ella un dios y verlo crecer.
La sociedad anónima
Marte S.A. es una de las corporaciones reunidas en el culto de los Errantes, y una de las manos con que ese culto norma lo que se hace en la New York platónica. Como toda sociedad anónima errante, compite en la superficie y converge, por debajo, en el ideal común del orden regulado. Pero Marte lleva ese ideal más lejos que sus pares.
El sueño de enraizar la divinidad
Su CEO, Samuel Giles, no piensa en cuotas de mercado: piensa en enraizar la divinidad en la Tierra. Tiene ideas drásticas sobre esa necesidad —la convicción de que el mundo debe recibir, sembrado en su suelo, algo de orden divino—. Bajo esa fe se ordenan las operaciones de la compañía, que no busca solo ganancia sino la ejecución de una visión.
Bombas-droga y la sombra de la Luna
Detrás de esa visión hay obras oscuras. Marte S.A. está detrás de las bombas-droga mutágenas —artefactos que alteran la carne, que siembran el cambio en los cuerpos como quien siembra un dios en la tierra—. Y sus operaciones se extienden más allá del planeta, hasta la Luna, ligadas allí a Blanqui, la presencia lunar en cuya órbita la corporación juega una partida que la ciudad de abajo no alcanza a ver.
Vínculos
- Samuel_Giles — el CEO que sueña con enraizar la divinidad en la Tierra
- Errantes — el culto corporativo del que Marte forma parte
- Blanqui_gusano_lunar — la presencia lunar ligada a las operaciones de Marte
- New_York_Platonica — la ciudad que Marte ayuda a normar