No golpea para matarte; golpea para quedarse con lo que sos.


La mano derecha de Talos

Sobre la Luna partida, entre las galerías que el gusano abre en la roca, monta guardia un autómata de bronce al que llaman Keres. Es descendiente directo de la matriz de Talos —el mismo bronce vivo, la misma factura sin costura—, y de esa parentela recibe su título temible: la mano derecha de Talos, el segundo del gigante, el ejecutor. Donde el hombre de bronce es la ley que ronda las orillas, Keres es el brazo que baja a cumplirla.

Sus ojos rojos son la señal de que está despierto: dos brasas encendidas en la máscara de metal, lo primero que ve quien se le cruza y, a menudo, lo último.

El que drena los atributos

Lo que vuelve a Keres distinto de un simple coloso es su forma de combatir. No confía solo en la fuerza del golpe: drena los atributos de quien toca. Cada contacto le arranca a la víctima una porción de lo que la hace fuerte, rápida o entera —la vitalidad misma pasa del cuerpo de carne al cuerpo de bronce—, de modo que mientras el adversario se debilita, el autómata se afirma. Es un depredador de esencias en clave de metal: pelear con él es sentir cómo, golpe a golpe, uno se va vaciando de sí.

Lo enviaron a la Luna al servicio de Marte, en la operación con que la corporación quiso recuperar la ambrosía —la esencia de los dioses— que había ido a parar al satélite. Keres fue el guardián puesto a defender ese botín: el centinela de bronce entre Marte y su droga divina.

Muerto por la bala del Mono Blanco

Contra semejante criatura la fuerza bruta era inútil —cuanto más se la golpeaba, más fuerte se hacía—, y por eso su fin no vino de un puño sino de un cálculo. Fue el Mono Blanco quien lo derribó, con su rifle de anclaje dimensional: una bala de titanio disparada a través de un agujero de gusano, que la gravedad remató. Contra el autómata que se alimenta del vigor ajeno, no hubo vigor que ofrecerle —solo una bala que llegó por donde el bronce no sabía cubrirse. Así cayó Keres sobre la Luna, buscada al fin su vena de icor.


Vínculos

  • Talos — la matriz de bronce de la que es mano derecha
  • Marte — a cuyo servicio fue enviado a la Luna
  • el Mono Blanco — quien lo destruyó con su rifle de anclaje
  • las Cuatro Razones — los omegadrones de Marte, sus compañeros de operación lunar
  • la ambrosía — el botín que fue puesto a custodiar
  • Luna — el satélite donde combatió y cayó

Capa lúdica [R]: autómata de Never 9-11 (Mutants & Masterminds). Concepto: autómata de bronce de ojos rojos, “mano derecha de Talos”, ataque que drena atributos, al servicio de Marte; destruido por el rifle de anclaje dimensional del Mono Blanco en la Luna.