He guardado el fuego de los dioses cuando el mundo todavía no sabía su nombre. No seré yo quien lo entregue a un mortal apurado.


La hechicera que no muere

Cuando los defensores de esta Tierra remontaron el túnel del tiempo y salieron a la New York de faroles de gas del siglo XIX, hallaron esperándolos a una vieja conocida de las eras: Medea, hechicera inmortal a la que los milenios no han doblado. Es sobrina de Helios, el sol, e hija de Eetes, aquel rey de la Cólquide en cuyos jardines se custodiaba el vellocino; y fue discípula de Hécate, la señora de las encrucijadas y de la magia de la noche. De esa triple herencia —solar, real, htónica— le viene un poder que no envejece: conjura desde un caldero humeante y se desplaza en un carro tirado por dragones, como en las láminas antiguas que la memoria de Olimpo guarda de la gesta del vellocino.

La guardiana de la piedra negra

Su oficio a través de los siglos ha sido uno solo: guardar la piedra negra —la materia divina, la ambrosía cruda, ese alimento de los dioses destilado de los futuros que no ocurrieron—. Medea es su celadora inmortal, la que decide cuándo el fuego robado desciende al mundo y cuándo permanece vedado. Por eso los agentes de Marte, que necesitan esa sustancia para su obra de divinizar la carne, tropiezan siempre con ella: no basta con financiar cohetes y laboratorios si la guardiana de la sustancia lleva vigilándola desde antes de Roma.

La derrota que fue victoria del enemigo

En el nudo de la campaña, la piedra negra no se pierde ni se destruye: es enviada por cohete a la Luna del pasado, sembrada allí para que el gusano Blanqui la coseche a lo largo de siglos y regrese ya crecido al presente. En esa maniobra Medea juega su papel de guardiana hasta el final. Y al final, también ella cae en manos de otra fuerza más antigua: Akasha, el viajero sin cuerpo, era su familiar —criatura suya, ligada por la magia— y termina por poseer el cuerpo de la hechicera, montándola como monta a todos sus huéspedes. La celadora inmortal pasa así a ser vehículo de un parásito del tiempo.


Vínculos

  • ambrosía — la materia divina que custodia
  • Akasha — su familiar, que acaba por poseer su cuerpo
  • Olimpo — que la recuerda de la gesta del vellocino
  • Blanqui — el gusano que cosecha la piedra negra en la Luna
  • Marte — la corporación que codicia lo que ella guarda
  • Luna — destino de la piedra negra, sembrada en el pasado

Capa lúdica [R]: PNJ antagonista mayor de Never 9-11 (Mutants & Masterminds), aparecido en la sesión 10. Concepto: hechicera inmortal de la mitología griega (hija de Eetes, sobrina de Helios, discípula de Hécate) reinterpretada como guardiana de la ambrosía. Familiar de Akasha, que la posee al cierre del arco.