Reparten comida caliente por los barrios que el mundo temió, y en el mismo camión que trae el pan viaja la herencia de un dios.
Los héroes de la fachada
La Conexión Shawarma es una hermandad de superhéroes islámicos de la New York platónica —hijos de los mismos guetos preventivos donde el régimen encerró a los sospechosos de siempre—. De cara al público son campeones y benefactores del barrio; por debajo, sirven de fachada y testaferro del tráfico de esencias. Bajo el amparo de su buen nombre y de sus rutas de reparto circula la mercancía que ninguna corporación quiere firmar. Son el rostro limpio que se le presta al negocio sucio.
Testaferros del tráfico de esencias
Lo que la Conexión encubre es el comercio de la ambrosía —la esencia destilada que otorga divinidad—. Las corporaciones que la producen tercerizan en laboratorios ilegales y necesitan una mano que mueva el producto sin manchar sus torres: esa mano es la Conexión Shawarma. Cooptada por el poder que dice combatir, se vuelve el eslabón por el que la droga divina pasa de la sombra corporativa a las calles, rumbo a destinos como the Powerhouse.
El depósito y el hilo con Marte
La hermandad no solo transporta: también guarda. Entre sus fachadas hay depósitos de la droga, escondrijos de la esencia camuflados entre bidones y trastiendas de comida. Y el hilo de su lealtad no termina en ellos: siguiéndolo se llega hasta Marte, la corporación-planeta que opera el tráfico desde arriba. Rastrear a la Conexión Shawarma es, para quien investiga, empezar a tirar de la cuerda que sube hasta los Errantes.
Vínculos
- la ambrosía — la esencia que la Conexión encubre y guarda
- Marte_SA — la corporación-planeta a la que la Conexión sirve de fachada
- Errantes — el culto corporativo detrás del tráfico
- Ifrit — el investigador que sigue su pista de incógnito
- New_York_Platonica — la ciudad-mundo cuyos guetos son su cuna