La divinidad no debe quedarse en el cielo. Hay que enraizarla en la Tierra —aunque duela.


El hombre al frente de Marte

En la New York que no cayó, el poder no siempre lleva máscara ni capa: a veces lleva traje y firma memorandos. Samuel Giles, de unos cuarenta y dos años, es el director ejecutivo de la corporación Marte —uno de esos gigantes cuyos tentáculos alcanzan desde los laboratorios de la ciudad hasta las operaciones en la Luna—. Desde ese sillón mueve recursos, hombres y ciencia con la frialdad del que se sabe por encima de la ley común.

La divinidad enraizada

Pero Giles no es un empresario más. Lo distingue una visión drástica, casi mesiánica: la convicción de que hace falta enraizar la divinidad en la Tierra. Para él, lo sagrado no debe quedar suspendido en un cielo inalcanzable; debe descender, encarnarse, echar raíces en el mundo de los hombres —y él se ve como la mano que ejecutará ese trasplante. Es una teología con presupuesto: un proyecto de fabricar o convocar lo divino con los medios de una corporación.

Bajo esa idea se ordenan sus empresas más oscuras. Las bombas-droga mutágenas que alteran la carne, la explotación de la droga meteorítica caída de mundos remotos, los operativos en la Luna que rozaron el desastre del gusano Blanqui: todo puede leerse como piezas de una misma obsesión —forzar el paso de lo trascendente a lo terrestre, cueste lo que cueste.

El antagonista de traje

Eso vuelve a Samuel Giles un antagonista de otro orden. No pelea con los puños: pelea con contratos, con laboratorios, con naves y con una certeza inquebrantable sobre el destino que le corresponde imponer al mundo. Los defensores de esta Tierra pueden derribar a un monstruo o desactivar una bomba; frenar a Giles exige enfrentar la idea que lo mueve —y las ideas, cuando tienen una corporación detrás, son las más difíciles de vencer.


Vínculos

  • Marte — la corporación que dirige
  • Blanqui — la catástrofe lunar ligada a sus operaciones
  • Rave — a quien sus operativos ayudaron en la Luna
  • Luna — teatro de sus empresas más oscuras
  • New York — la ciudad sobre la que proyecta su visión

Capa lúdica [R]: PNJ antagonista de Never 9-11 (Mutants & Masterminds). Concepto: CEO de la corporación Marte, movido por la idea mesiánica de enraizar la divinidad en la Tierra.