Cada dios que cae del cielo dejó primero una grieta por la que Terminus miró.
El enemigo de fuera
Terminus es la amenaza que viene de más allá del mundo: una potencia cósmica cuyos puntos de incursión perforan la realidad de Earth-212. Es contra sus incursiones que la estación Ícaro monta guardia en órbita, y fue enfrentándolo que Centurión se sacrificó —muerto, o arrastrado a otra galaxia—, dejando por toda huella su estatua, el Centinela.
De su materia gotea la ambrosía
Lo que hace a Terminus el nudo secreto de la campaña es su relación con el poder: la ambrosía —la esencia que otorga divinidad— es materia alienígena de sus puntos de incursión. La lluvia de “dones” que las corporaciones destilan y trafican brota, en última instancia, de las grietas que Terminus abre. Buscar el poder de los dioses es, sin saberlo, beber de la herida que él dejó.
Sus soldados
De su genealogía —emparentada, por la forja, con la matriz mítica de Talos— salen los omegadrones: humanoides procesados en armadura biológica, rojos, armados con picas de rubí láser, hechos para el vacío y el salto entre dimensiones. Marte aprendió a fabricar los suyos —las Cuatro Razones— sobre ese mismo molde.
Vínculos
- Centurion — se sacrificó enfrentándolo
- Icarus_Space_Station — vigila sus incursiones
- la ambrosía — brota de sus puntos de incursión
- Talos_MYM / Las_Cuatro_Razones_MYM — su linaje de autómatas y omegadrones