«..el mayor problema de un guerrero de la fe es querer ser un héroe…» — Benetton, El reflejo del alma

Advertencia del archivero

Acá conviene pisar el freno y decir qué es esto antes de que alguien lo tome por un cancionero. Un paladín no escribe: jura, carga, se inmola, y si sobra tiempo reza. Que el archivo conserve versos de tres paladines es una anomalía, y las anomalías son lo único que un archivero del Plata sabe hacer bien. Los tres vienen de compañías distintas y de épocas que no se tocan. Los junté por el oficio, no por el estilo, y el resultado es una escalera de tres peldaños que baja.

El primer peldaño es Maristo, «a quien hay que matar» según la fórmula de la Contienda. Se le pidió una vez que se describiera a la manera de un haiku y produjo dos líneas. No llega a la poesía y por eso abre el cuaderno: la antología empieza donde el verso todavía no existe. El segundo es Benetton, el augusto paladín de los Reguladores, que escribió cartas a una yegua, poesías cortas y cánticos para marineros, y del que un compilador anónimo conservó tres piezas para usarlas como profecía. El tercero es Lirio, templario de León, que no escribió nada que sepamos: la plegaria que aquí se le atribuye fue encontrada en pedazos, una estrofa por estación, y la espada la rezaba por él.

Las piezas van tal cual llegaron, con sus minúsculas, sus signos de admiración sin abrir y sus comillas que no cierran. Lo que yo agrego está en las notas, numeradas de corrido, y cada nota dice en qué entrada del archivo se sigue el hilo. Eso es la red: no un aparato, un sistema de galerías.


I. Maristo — el dístico

Rostro solemne. Túnica blanca, monástica. Una capa roja ensangrentada.

Notas

  • [N1] De dónde sale. Cuarto círculo del Descenso, camino de la ciudad de la avaricia. El Narrador pide a cada uno «una descripción de cada uno. Cinco palabras», al estilo de un haiku, y Maristo abre la ronda. Entre la primera línea y la segunda hay una sola palabra ajena, del Narrador: «Rojo». Maristo la toma y la devuelve completa: «Una capa roja ensangrentada». El veredicto fue inmediato: «Ese es el ejemplo de un haiku». Se sigue en Distico_de_Maristo, Maristo_condenado y Anti_Inferno.
  • [N2] Lo que no es. Cinco palabras no son diecisiete sílabas, y el archivero lo cuenta por lo que tiene: dos líneas, un dístico. Maristo es parco. Al que una asamblea sentenció con su propio nombre no se le pide que cante; se le pide que se pare, y eso hace: rostro, túnica, capa. Todo lo que dice de sí es superficie y sangre. Véase Contienda_la.
  • [N3] El retrato que sí pudo. Dos círculos antes, en la cueva bajo la borrasca, Maristo se había descrito en prosa y con largueza: un rostro calavérico bañado en plata con filigrana dórica, y debajo un rostro noble de hombre de mediana edad, entristecido, con un rastro de sal en las mejillas «como si hubiera estado llorando»; los ojos inyectados en sangre; una espada «en total desproporción a su cuerpo y a sus fuerzas». Del retrato al dístico sobreviven la túnica, la capa roja y nada más: la sal se secó. Se sigue en Distico_de_Maristo.

II. Benetton — tres piezas y un umbral

Las tres piezas están en un solo lugar del archivo: Sucesos_de_Antiterra, bloque del año 1901, entre «acabar con Barbatos. Lo logran.» y «1946?». El compilador las introduce con una frase que es toda la clave de lectura: «valen las reflexiones que había dejado por escrito doce años antes el augusto paladín Benetton». Las tres atribuciones vienen pospuestas, a modo de colofón, y eso deja dos zonas ambiguas que las notas señalan.

Cartas a Caro Cuore (yegua alazana)

«De los malditos nos ocupamos con el frío acero. Nada, ni el infierno, es imprescindible, pero nunca va a caer mientras alguien crea que es necesario. Que las almas de los muertos vayan a otro lado, si todos creemos en eso, así será, ya vendrá alguien a contarnos dónde es ese nuevo lugar.

Esclavos de sus creencias, faltos de toda fe. Estos reguladores, a la primera de cambio pactan con demonios, comercian con sus almas, es lo que hay.»

— Benetton, cartas a Caro Cuore (yegua alazana)

El reflejo del alma (poesías cortas)

y digo y creo que no es mirar hacia el pozo oscuro con puños crispados lo que héroes nos hace. sino en el día a día, con la clara conciencia puesta en la acción del bien, lo que finalmente será nuestra canción obremos! y obremos sobre todo con el corazón atento, dado y generoso que es eso lo que esta faltado! compañeros. reguladores!

«..el mayor problema de un guerrero de la fe es querer ser un héroe…»

— Benetton, «el reflejo del alma» poesías cortas

El umbral de Hela

Mientras existan seres malignos en el universo, siempre habrá un infierno esperándolos. No todos tuvieron la suerte de tener una estancia tan grata en el Inframundo de Hela.

(Sin atribución. Queda entre el colofón de «El reflejo del alma» y el rótulo «Último poema». Ver [N10].)

Cánticos para marineros desesperados (fragmento, «Último poema»)

«… canta marinero, rema ya, rema que todavía tu cabeza, está sobre tus hombros

no pierdas el norte marinerito ya, que así tu cabeza, al fondo se irá…»

— Benetton, fragmento de «cánticos para marineros desesperados»

Glosa del compilador, fuera del verso: «(como la de Barbatos)». Ver [N11].

Apócrifo del Torneo

Allí donde Dios ponga su dedo, yo voy a cortarlo.

(Verso suelto que el registro del Torneo de la Torre Eiffel asocia a Benetton. Ver [N13].)

Notas

  • [N4] Fuente única. No hay otro lugar del archivo donde estos textos existan. Lo que se sabe de la obra de Benetton se sabe por un compilador que la citó para otra cosa. Se sigue en Sucesos_de_Antiterra.
  • [N5] Datación. «Doce años antes» de 1901 es 1889 A.D.A.: el año del Labrador, cuando las puertas del Helheim se abrieron y «entre las frías brumas emergió un nuevo aliado de blancas alas, el paladín Beneton»; el año de la travesía con los trescientos atlantes hacia la costa del Mediterráneo. Los cánticos marineros calzan con esa fase; el Inframundo de Hela calza con las puertas por las que entró. La capa nórdica del documento es coherente. Se sigue en Brightwind, Los_Reguladores y Atlantida_Alta_y_Baja.
  • [N6] El anacronismo, o la profecía cumplida. Lo que no calza es la segunda carta. «Estos reguladores, a la primera de cambio pactan con demonios»: en 1889 la banda apenas se formaba sobre la caída de Los_Profundos, y el pacto con Lucifer que el bloque de 1901 narra es de 1901. El compilador tomó un texto de 1889 y lo puso como vaticinio cumplido, y además citó a un compañero de la banda como autoridad para glosar su propia crónica, que es exactamente lo que este archivo hace con la crónica del compilador. Esa caja dentro de la caja se registra como rasgo del documento, no como dato del mundo. Se sigue en Cartas_a_Caro_Cuore y Septiembre_Negro_1901.
  • [N7] La comilla que no cierra. En la copia, la comilla que abre «De los malditos» nunca cierra. Es problema de copista, no del paladín. El archivero la cierra en «es lo que hay», que es donde cierra el pensamiento.
  • [N8] La doctrina de la primera carta. El infierno subsiste mientras alguien lo crea necesario; el destino de las almas es lo que todos acuerden creer. Es la doctrina de la creencia que sostiene los planos, la misma que gobierna Sigil y que la Dama_del_Dolor administra sin explicar. Y la línea más densa de todo el cuaderno: esclavos de sus creencias, faltos de toda fe. Un paladín que distingue el dogma del fiar. Se sigue en Cartas_a_Caro_Cuore.
  • [N9] La ética del reflejo. La segunda pieza niega el paradigma del héroe ante el abismo, «con puños crispados», y le opone el día a día y la obra; el aforismo final lo condensa como programa. Treinta años de crónica después, en el fin de Antiterra, el mismo hombre es Mr. Norton, dirige el Colegio Benetton, y sus pupilos hacen reparaciones gratuitas en el pueblo; él no permite la discriminación ni la usura y una vez pagó las deudas de muchos como lección. El personaje no derivó. Y hay una prueba de otro mundo: en Caldero, 1825, Teo, que lleva el nombre de Benetton con las letras cambiadas, cita el aforismo antes de cargar, «el peor error de un guerrero de la fe es querer ser un héroe… y yo voy a cometer ese error», y lo cita para desobedecerlo. Se sigue en El_Reflejo_del_Alma, Benetton, Timmy_Nino_del_Vacio y Teo_Paladin_Sin_Brazo.
  • [N10] El umbral de Hela. La frase sobre el Inframundo queda entre dos colofones: puede ser de Benetton, cierre de las poesías cortas, o del compilador, puente hacia el cántico. El archivero no decide. Hela es la señora del Helheim de cuyas puertas salió el paladín; si la frase es suya, es un recuerdo; si es del compilador, es una ironía. Estatuto: UMBRA. Se sigue en Canticos_para_Marineros_Desesperados.
  • [N11] La cabeza al fondo. «(como la de Barbatos)» no es verso: es glosa externa, y hay que leerla como tal. Apoya la versión de que Barbatos murió decapitado, pero no dice quién lo decapitó. Sucesos tampoco: «acabar con Barbatos. Lo logran», sin agente. El archivo del fin de Antiterra le da la decapitación a Ariel, en el paraíso podrido de Avernus, cumpliendo el pacto con Lucifer. Lo que el cántico prueba es la cabeza; el nombre lo prueba otra entrada. Se sigue en Canticos_para_Marineros_Desesperados, Barbatos y Ariel_Profundos.
  • [N12] La destinataria. Caro Cuore es yegua alazana y destinataria de las cartas; no responde. El archivo registra también un corcel habitual de Benetton, Sombra Gris, y una montura que le dio Gela y a la que renunció: si alguna es Caro Cuore, no consta. En Caldero, siglos y un mundo después, Teo monta un caballo negro que se llama Caro Cuore: el nombre sobrevivió al animal, o el animal al nombre. La forma «Carísima Cuore», que figuraba en una versión anterior de la ficha de Benetton, no está en fuente y además le fuerza el género a un nombre que en su lengua es masculino: INFERIDO, hasta que aparezca en cuaderno. Se sigue en Caro_Cuore.
  • [N13] El apócrifo. «Allí donde Dios ponga su dedo, yo voy a cortarlo» es una letra que corría por la compañía y que el registro del Torneo asocia a Benetton en el momento en que ataca a Seth de un espadazo, fuera de todo contrato. El archivo no la da por pluma de Benetton; la guarda al lado por el gesto, que es el mismo de la primera carta: el frío acero. Estatuto: UMBRA.

III. Lirio — la plegaria de la espada

«Que vuelva la chispa antigua, que el acero vuelva a arder, no por gloria ni por bronca, sino por volver a ser.»

«Piedra negra, mano firme, plegaria bajo el aliento, y en cada roce que insiste se despierta el juramento.»

«No es el brillo lo que busca, es el alma bajo el orín — que hay fe que no se herrumbra aunque el metal sí sufrió el fin.»

«Y cuando salte la chispa, aunque sea una nomás, sabrá Lirio que la espada nunca dejó de rezar.»

Notas

  • [N14] Cuatro estaciones. La plegaria no se conservó entera en ningún lado: llegó de a una estrofa, y cada una estaba pegada a un objeto. La primera, con la espada bendecida del anaquel del Santa Sanctorum, en Jerusalorium, 1120. La segunda, con el herrero de Jerusalorium, que la conocía de oído. La tercera, con la caída del casco maldito en las afueras de París, 1889, o, según otra copia, en la fuente del jardín del Alfa y el Omega. La cuarta, al dar cuerda al reloj, en el final. Quien junta las cuatro tiene la plegaria; quien tiene tres tiene una plegaria que no cierra. Se sigue en Plegaria_de_la_Espada, Temple_complejo_TE y Templarios_del_Tiempo.
  • [N15] La tercera persona. «Sabrá Lirio que la espada / nunca dejó de rezar»: el poema nombra a Lirio desde afuera. O Lirio habla de sí en tercera persona, como hacen los que juran, o la mano es otra: un compañero, un escudero, la espada misma. El archivo la atribuye a Lirio con esa reserva y no la levanta.
  • [N16] La espada que reza. La entrada de Lirio registra que la bendición de su espada no es un estado sino un recurso, que puede estar «activa» o no y hay que preguntarlo en medio de la acción. La plegaria explica lo que la ficha no explicaba: la chispa salta «aunque sea una nomás», y la espada reza aunque no arda. Estatuto: INFERIDO.
  • [N17] Piedra negra, orín. La piedra negra es la de afilar; el orín es la herrumbre. La tercera estrofa rima con el montículo de nieve de Sogol, donde Lirio reapareció con la armadura cubierta de escarcha y óxido: «hay fe que no se herrumbra / aunque el metal sí sufrió el fin». Estatuto: INFERIDO. Se sigue en Lirio.
  • [N18] Volver a ser. «No por gloria ni por bronca, / sino por volver a ser» es la renuncia a los poderes de su Dios y el juramento a Kronamon: volver a ser paladín, de otro modo y de otro dios. Y la plegaria dice «bronca», no dice ira: no habla latín. Se sigue en Kronamon y Chronomon.

La escalera, leída de abajo hacia arriba

Los tres coinciden en una sola cosa, y es una negación. Benetton: el mayor problema del guerrero de la fe es querer ser un héroe. Lirio: no por gloria ni por bronca. Maristo: ni siquiera se nombra; dice túnica y capa. Tres paladines que escriben, y los tres escriben para no ser héroes. El archivero lo deja anotado y no lo explica, porque explicarlo sería querer serlo.

Véase además: Distico_de_Maristo · Cartas_a_Caro_Cuore · El_Reflejo_del_Alma · Canticos_para_Marineros_Desesperados · Plegaria_de_la_Espada · Caro_Cuore · Maristo · Maristo_condenado · Benetton · Lirio · Sucesos_de_Antiterra · Los_Reguladores · Templarios_del_Tiempo · Septiembre_Negro_1901


▣ CITADO — los textos van tal cual los conserva el archivo, con su ortografía. Las notas declaran su estatuto donde no son cita: INFERIDO, UMBRA, LAGUNA.