«De los malditos nos ocupamos con el frío acero. Nada, ni el infierno, es imprescindible, pero nunca va a caer mientras alguien crea que es necesario. Que las almas de los muertos vayan a otro lado, si todos creemos en eso, así será, ya vendrá alguien a contarnos dónde es ese nuevo lugar.
Esclavos de sus creencias, faltos de toda fe. Estos reguladores, a la primera de cambio pactan con demonios, comercian con sus almas, es lo que hay.»
— Benetton, cartas a Caro Cuore (yegua alazana)
El documento
Un paladín que escribe cartas a su yegua no espera respuesta: espera oírse. Eso son las Cartas a Caro Cuore, de las que el archivo conserva dos párrafos, en prosa, copiados en Sucesos_de_Antiterra por un compilador que las necesitaba para otra cosa. La destinataria es Caro_Cuore, yegua alazana; el remitente firma después del texto, a modo de colofón, como firman los que no esperan que nadie discuta la autoría.
En la copia, la comilla que abre «De los malditos» nunca cierra. Es un descuido de copista, no del paladín, y el archivo la cierra donde cierra el pensamiento: en «es lo que hay». El compilador fecha las cartas por relación: «doce años antes» del bloque de 1901, es decir en 1889 A.D.A., el año en que Benetton salió de las puertas del Helheim en el norte helado del Labrador y el año de la travesía con los trescientos atlantes. Las cartas serían, así, de campamento y de cubierta: escritas a un animal porque en la nieve y en el mar no hay a quién más escribirle.
La doctrina de la primera carta
La primera carta empieza con el oficio, «de los malditos nos ocupamos con el frío acero», y de inmediato lo desborda. Lo que sigue es una ontología entera en tres frases. Nada, ni el infierno, es imprescindible: el infierno no es una necesidad del cosmos sino de sus creyentes. Nunca va a caer mientras alguien crea que es necesario: subsiste por fe ajena, no por fundamento propio. Que las almas de los muertos vayan a otro lado, si todos creemos en eso, así será: el destino de los muertos es lo que los vivos acuerden creer, y alguien vendrá a contarlo.
Es la doctrina de la creencia que sostiene los planos: la misma que rige en Sigil, donde una facción que deja de creer en su tesis deja de tener puerta, y la que la Dama_del_Dolor administra sin explicarle a nadie. Que un paladín la enuncie no es paradoja: es un paladín que sabe con qué está hecho el suelo que pisa. Y de esa lucidez sale la línea más densa del corpus, la que abre el segundo párrafo: esclavos de sus creencias, faltos de toda fe. Creencia y fe son cosas distintas. De la primera se es esclavo; la segunda falta. Un paladín que distingue el dogma del fiar.
Lo que la carta no podía saber
El segundo párrafo acusa: «estos reguladores, a la primera de cambio pactan con demonios, comercian con sus almas». Y acá el archivero tiene que pisar el freno. En 1889 los Reguladores apenas nacían sobre la caída de Los_Profundos; el pacto con Lucifer que el bloque de 1901 relata, un mundo de refugio a cambio de la cabeza de Barbatos, es de 1901. El compilador tomó una carta de 1889 y la puso, doce años después, como profecía cumplida. Y hay más: citó a un compañero de la banda como autoridad para glosar su propia crónica, que es exactamente el procedimiento de este archivo con la crónica del compilador. Una caja dentro de una caja. Se registra como rasgo del documento, no como dato del mundo: no prueba que en 1889 hubiera pactos, prueba que en 1901 alguien quiso que los hubiera habido.
Queda una lectura menos sospechosa, y el archivo la deja al lado: que «estos reguladores» de 1889 fueran ya los mismos hombres, con la Piedra_del_Apocalipsis pesándoles, y que Benetton los viera pactar antes de que la crónica lo escribiera. Las dos lecturas caben; el archivero no elige.
Reservas
No consta cuántas cartas fueron, ni si Caro Cuore las llevaba consigo, ni si alguien más las leyó antes del compilador. No consta la forma «Carísima Cuore», que figuraba en una versión anterior de la ficha de Benetton: no está en Sucesos ni en ninguna otra fuente, y además le fuerza el género a un nombre que en su lengua es masculino. Hasta que aparezca en cuaderno, es INFERIDO y el archivo no lo adopta.
Véase además: Paladines_Poetas · Benetton · Caro_Cuore · El_Reflejo_del_Alma · Canticos_para_Marineros_Desesperados · Sucesos_de_Antiterra · Septiembre_Negro_1901 · Sigil · Dama_del_Dolor
▣ CITADO — el texto va tal cual lo conserva Sucesos de Antiterra. La datación es del compilador; la lectura del anacronismo es del archivero (INFERIDO).