Benetton

«Benetton tiene un gran problema.» — advertencia recogida por este cronista, y que conviene leer hasta el final antes de admirar al personaje

De todos los que he registrado en mis años de crónica, pocos me han obligado tanto a escribir con las dos manos: una para el guerrero y otra para el maestro de escuela. Porque Benetton es uno solo, y está duplicado. En Antiterra circula como figura alada que emana magia; del otro lado, en Terra, es Mr. Norton, director de un seminario para chicos capaces en un pueblo del sur de Estados Unidos. Una sola persona, dos manifestaciones, una por mundo — una de las pocas cosas registradas que atraviesa Antiterra sin dejar de ser una.

Retrato del guerrero

Un hombre rubio, «con los cabellos volando», de piel de bronce y la «cara adornada». Viste una armadura blanca «pero como nacarada casi, con unos tornasoles» — aunque otra versión, que este cronista no va a suprimir, la registra lisa y llanamente como «armadura de arcoíris»; si son el mismo objeto visto dos veces o dos piezas distintas, las escuelas de copistas todavía disputan. De la espalda, «por ahí de repente se ven unas alas que se pueden desplegar un poco»: alas plateadas.

Tiene dos brazos, pero uno es plateado: «un brazo de Mithril… es todo como metal animado». Y aquí el detalle que separa a Benetton de cualquier mutilado de guerra: no lo perdió. «En su momento lo dio.» Lo que tiene de metal lo tiene por haberlo entregado. A quién, y a cambio de qué, el archivo calla — pero la donación funciona como precedente de todo lo demás.

Las armas

Lleva al costado una espada «medio curva» y, en las manos, «una especie de lanza, un bardicho, una lanza hacha, con un filo muy largo». Es, pues, combatiente de asta y espada, con brazo de metal animado y alas desplegables. Emana magia.

El reverso exacto

Todo en Benetton es visible y luminoso: nácar, tornasol, arcoíris, plata, bronce, rubio. Y todo eso deja de servirle en cuanto falta la luz. Porque su falla es fija y grave: no puede ver en la oscuridad. La fuente lo subraya con insistencia de quien avisa — «te digo yo», «tiene un gran problema» — y este cronista lo consigna no como detalle de color sino como restricción del mundo: cualquier operación nocturna o subterránea que lo involucre carga con esa ceguera. No es una excepción al personaje. Es su reverso.

Las escuelas y la norma

Como autoridad, Benetton dirige y da nombre a una red de establecimientos educativos — las Escuelas Benetton, el Colegio Benetton — donde «hay una escuela de buen vivir y de buenas conductas»: educación cívica. Y donde rige, como norma social establecida por él, que «no permite que haya discriminación». Quien mira las dos mitades del personaje junta la figura completa: quien manda en las escuelas manda porque entregó algo de sí. El brazo donado y la prohibición de discriminar son una misma forma de autoridad.

Su presencia institucional es múltiple: varias escuelas llevan su nombre, y «tenés a la gente de Treviso que opera ahí fuerte» — gente suya, cerca de Venecia. Bajo qué figura opera ese contingente — escuela, tropa, orden — no ha quedado escrito.

Mr. Norton

Del director de seminario sabemos poco más que el cargo, el pueblo del sur y los chicos capaces. Si Mr. Norton conserva las alas, el brazo de metal y la emanación de magia, o si la manifestación terrana es puramente humana, el archivo no lo establece. Este cronista, que ha visto disolverse identidades más firmes al cruzar de un mundo al otro, prefiere dejar la pregunta abierta antes que cerrarla en falso.

Cautelas de Paulus

Que el viajero y el estudioso guarden estas dudas junto a las certezas: no está fijada con precisión ninguna de las tres localizaciones — ni el pueblo del sur, ni Treviso más allá de su cercanía a Venecia, ni el asiento antiterrano del guerrero. No se sabe cuántas son las escuelas Benetton ni dónde están todas. No se sabe a quién fue dado el brazo, ni qué se recibió a cambio, si algo. No se sabe si la ceguera nocturna se compensa de algún modo o es absoluta — y hasta que alguien lo averigüe, trátese como absoluta, que es lo prudente. Y las dos armaduras, la nacarada y la de arcoíris, siguen sin reconciliarse en un solo objeto.

Véase además: Antiterra


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.