
El encargo era simple: bajar, buscar el cargamento, subir. Nada bajo tierra es simple.
El encargo en Flux
Todo empezó en la disco Flux, entre luces y estruendo, donde a los héroes les ofrecieron un trabajo. El encargo tenía nombre de manjar de dioses —un delivery de ambrosía— y destino cierto: había que ir hasta Haarlem a buscar un cargamento criogenizado, mercadería dormida en el frío, que aguardaba a quien fuera a retirarla.
Los guardianes bajo tierra
El cargamento no estaba a la vista ni desguarnecido. Descansaba en un laboratorio subterráneo, y su custodia estaba a cargo de pandizombis —guardianes que montaban vela sobre la mercancía helada en las entrañas del lugar—. Bajar a buscar la ambrosía era bajar hasta ellos.
Algo salió mal
Y algo, en el laboratorio subterráneo, salió mal. El encargo simple —bajar, tomar el cargamento, salir— se torció bajo tierra, entre el frío de la criogenia y la guardia de los pandizombis. Qué exactamente se quebró, la crónica lo deja en suspenso: solo queda el eco de una misión que prometía manjar de dioses y terminó en el desconcierto de las profundidades.
Vínculos
- Ifrit_Jamal_Abdullah — uno de los héroes contratados para el encargo
- New_York_Platonica — la ciudad desde la que partió la misión