
El último templario del Laberinto_de_Marfil. El que tocó la esfera por ella. El puente que estalla y abre París.
Presentación
Ärsvan es guerrero templario, maestro de armas, antipaladín. Porta la armadura de Baphomet —que no llevaría cualquiera, y que él vistió sin disculpas—. Aprendió en Jerusalén bajo Hugo_de_Payns, durante el período en que la Orden todavía tenía dos caras y nadie las distinguía del todo. Fue él, con la lanza bendita en la mano, quien atravesó al Maestre desdoblado en el Sancta Sanctorum, cuando la forma negra de Hugo cayó sobre los caballeros y la Cruz se peleaba con la Cruz.
Pero el acto que lo define no es ese. Es el otro, el de París.
Se enamoró de Ariadna en las puertas del laberinto. La amó con la clase de amor que los templarios condenados aman: por dentro, sin decirlo del todo, llevando la armadura puesta hasta en la cama. De ella tuvo un hijo, Swann, que viviría su propia historia en otro siglo. Pero antes de eso, Ärsvan se convirtió en Time Bandit y colocó, junto con otros, el explosivo de caos puro bajo la Catedral de París.
Segundos antes de la detonación, Ser_No_Ser —el que cruza los planos sin nombre— le ofreció una esfera de obliteración. Ariadna estaba destinada a tocarla. Ärsvan se anticipó. La tocó él. Se obliteró para que ella viviera.
La explosión liberó a Ariadna del laberinto, hundió la Catedral, abrió París para que entraran los Reguladores. Sin Ärsvan no hay puente entre los Templarios y los Reguladores. Por eso entra en cualquier rosario que cuente el linaje de los condenados: es el martirio externo que hace posible todo lo demás.
Después, en el Inferno, Ärsvan reaparece como templario condenado. Reza en la capilla profanada del Castillo_de_Siegling. Cruza a Helter sin reconocerlo del todo. Los dos llevan, sin saberlo, el peso de la misma catedral.
Y el Inferno le reserva el cruce más cruel: durante el combate contra Ariadna —que allí responde al nombre de Genoveva— es interpelado por su propio nombre. Eco directo del sacrificio bajo la Catedral de París: el que tocó la esfera para que ella viviera vuelve a tenerla enfrente entre los condenados.
Linaje y vínculos íntimos
[La mano lo retrató del lado del ídolo que vistió: una figura áurea entronizada en el corazón de un disco inmenso, todo él cubierto de signos que arden como brasa, los ojos dos puntos de luz sin fondo y, brotando de la base, cuerpos oscuros que se enroscan sin terminar de nacer. No es estampa de santo: es la forma que toma un templario cuando carga la armadura de Baphomet sin disculparse y se sienta, por fin, en el centro de la obliteración que tocó por ella. —Glosa del archivero del Plata.]

Vínculos
- Orden del Temple — Orden del Laberinto_de_Marfil
- Hugo_de_Payns — Maestre desdoblado, atravesado por su lanza
- Catedral de París — el explosivo, la obliteración
- Ser_No_Ser — quien ofrece la esfera
- Los_Reguladores — los que entran después
- Helter — el cruce no reconocido en el Inferno
Apariciones
- Jerusalén ~1119-1120 — formación templaria
- Sancta Sanctorum — lanza bendita contra Hugo
- Catedral de París — explosivo de caos puro, obliteración
- Castillo_de_Siegling — capilla profanada, encarnación condenada en el Inferno
- Inferno — combate contra Ariadna/Genoveva, interpelado por su propio nombre
Casas del ciclo · ☷ ⛧ El templario que tocó la esfera de obliteración por Ariadna —el martirio que abre París, hunde la Catedral y deja entrar a Los_Reguladores— y después desciende: reaparece como condenado residente del Inferno, rezando en la capilla profanada del Castillo_de_Siegling, donde cruza a Helter sin reconocerlo. Vistió la armadura de Baphomet sin disculparse; el descenso le devuelve, entre los condenados, a la misma Ariadna enfrente. — glosa del archivero del Plata.
Arsvan, el espantapajaros (toma alternativa).