Hugo de Payns

«Una cruz extraña, viste, de cuatro grados.» — descripción del sello personal, tal como se lo reconoce en las cartas

De algunos hombres el archivo guarda el rostro y pierde las obras. De Hugo de Payns guarda lo contrario: ni edad, ni aspecto, ni hábito, ni armas — solo dos marcas gráficas y una orden entera levantada sobre ellas. Una cruz de cuatro grados que autentica sus cartas; un cuadrado extraño que circula bajo el nombre de Hugo Pecator. Ese es todo el cuerpo que este cronista puede ofrecer: un hombre hecho de sellos, cuya presencia se ejerce sobre todo en ausencia.

Del linaje de la Orden

Dos fundadores tuvo el Temple, y él es uno. Funda la orden «junto con el rey de Jerusalén» — de quien, dicho sea con la franqueza que el archivo permite, se registra que «no era muy amigo de Hugo». Pero hay una fundación dentro de la fundación, y esa es solo suya: la parte militar de la orden. La rama armada es obra de su mano. Todo templario que empuña hierro desciende, en ese sentido genealógico que aquí nos ocupa, de la decisión de este hombre.

Es «uno de los primeros y más importantes» de los Templarios, y a la vez su cabeza: Gran Maestre, «el gran maestre», «mi líder en este momento» — así lo nombra quien le debe obediencia. Origen y cargo coinciden en la misma persona, cosa que el mundo rara vez tolera sin consecuencias.

De sus marcas

Su sello personal va en las cartas: la cruz de cuatro grados. Reconocerla en un documento es identificar su mano — por eso el sello funciona como prueba, y por eso sus cartas son evidencia que circula por el mundo. Qué significan los cuatro grados, nadie lo ha dejado dicho.

El segundo emblema es de otra naturaleza: «el cuadrado ese extraño», el símbolo que se asocia a Hugo Pecator, una forma cuadrada que los compañeros ya reconocían de antes, aparecida donde no se la espera. Una firma cruciforme y pública; otra cuadrangular y no explicada. Dos registros de una misma mano — si es que es una misma mano, cuestión sobre la que volveré.

De sus dos nombres

Bajo el nombre Hugo Pecator opera un enemigo declarado y asesino de brujas. El archivo trata a Pecator como referencia conocida, pero jamás declara si es el propio Hugo de Payns, un alias, un epíteto — el pecador — o un individuo distinto. Este cronista anota la sospecha y se abstiene del veredicto.

Del problema de Baphomet

Aquí el archivo se parte en dos escuelas que afirman, cada una con su cita, cosas incompatibles. Una sostiene que fue quien «estaba armando unos templarios adoradores de Baphomet». La otra, que «quiso limpiar la orden de la adoración a Baphomet». El mismo hombre como causa y como remedio del culto oscuro. Ninguna versión ha derrotado a la otra, y conviene entender lo que se juega en esa disputa: la condición de traidor o no traidor de Hugo de Payns no es asunto privado suyo. Es la pregunta que decide qué clase de orden es el Temple. Todo lo que la orden es depende de lo que él fundó; todo lo que la orden teme depende de lo que él hizo después.

Contra él existe procedimiento formal: acusaciones que pueden presentarse en corte, e investigaciones que la propia orden comisiona sobre las acciones de su fundador — con el reproche amargo, dejado en el archivo, de haber sido mandado a investigar a alguien «sabiendo que él no era un traidor». Reproche que presupone un veredicto que nadie enunció.

De sus tratos y caminos

Hizo «distintas visitas a Tierra Santa», y es allí donde se lo pudo conocer en persona. No es una figura a la que se acceda: se la encara — «voy a tratar de encarar a Hugo de Payne», dice una voz del archivo — o se la investiga. Su residencia habitual y su paradero al momento de los hechos no están fijados.

Existe una alianza declarada entre Godofredo y Hugo de Payns; sobre qué versa, y si sigue vigente, el archivo calla.

Advertencias del cronista

Que el lector no me pida lo que las voces no dieron. No hay descripción física de este hombre: ni rostro, ni hábito, ni años. Los itinerarios de su vida discrepan hasta en el tiempo verbal: se lo llama «líder actual / en este momento» y también «el último líder templar… en su momento» — ¿está vivo y en el cargo, o es ya figura del pasado que alguien conjuga en presente por costumbre o por miedo? Tampoco sé decir ante qué corte se presentan las acusaciones formales, ni con qué consecuencias; ni qué son los cuatro grados de su cruz; ni qué es, exactamente, el cuadrado. Un hombre que se rastrea por sus sellos merece que sus sellos sean leídos con cuidado — y con desconfianza.

Véase además: Rey de Jerusalén · Godofredo · Baphomet · Tierra Santa


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.