Sven

Niño nórdico poseído en Antiterra. Brutal guerrero de hacha sangrienta en el Inferno. El que tomó la sangre de Seth y no volvió a ser el mismo.

Presentación

Sven es uno de los rostros más difíciles de fechar del cuadro de los Reguladores. En el momento del ciclo final de Antiterra es niño y adolescente al mismo tiempo —alto, terrible, con la cara del que no sabe lo que ya está cargando—. Está poseído, y la posesión no se discute en la mesa: forma parte de la presentación. Rubio, trenza larga, mancha permanente de lodo en la piel, calavera dorada de vaca con cuernos cubriéndole el rostro —por vergüenza, dicen los que lo cruzaron en pueblo abierto—, botas y pantalones nórdicos de cuero rígido. El hacha que carga es de dos manos y es más grande que él. La levanta con la facilidad del que no sabe del todo lo que está haciendo y, sin embargo, no falla. Pelea cuerpo a cuerpo con saltos imposibles: setenta pies por encima del Tempestari en combate aéreo, se monta sobre la criatura sin perder el filo.

Antiterra: el agua azul de Seth

Su rol en el episodio cosmológico del Torneo de la Torre Eiffel es el del que se queda con el agua azul. Cuando Faragod —el dios eléctrico, como un Horus de rayos— atraviesa a Seth con la maniobra de lucha libre y lo clava sobre la Torre Eiffel, toda la sangre del dios egipcio maldito cae al agua azul. Esa agua quiere probar a un compañero. Sven es el que la prueba. Toma la sangre de Seth. Lo que pasa después no se cuenta en pocas palabras —y Sven, fiel a su edad y a su posesión, no las usa—. Lo que sí queda en la línea: a partir de ahí Sven cambia. La sangre del dios maldito no se bebe sin consecuencia. Es la grieta por la que entra todo lo que vendrá.

La caída y la ejecución

La sangre lo lleva a la claudicación. El grupo —los compañeros— lo hicieron claudicar, hasta lo ejecutaron. Hay una escena que el archivo conserva y que dio lugar a una canción: los paladines lo sostuvieron de los brazos, lo golpearon largo, le dieron sablazos. Cuando ya estaba destruido, alguien disparó con un rifle el tiro de gracia —el archivo prefiere no consignar el nombre del que disparó—. Sven no volvió de esa muerte como Sven. Volvió como otra cosa.

El Inferno: Lost One, hacha sangrienta

En la campaña Inferno —sistema Acheron Games, descenso por los círculos al modo de Dante— Sven reaparece como Lost One: condenado residente del infierno, no visitante. Ya no es el niño-adolescente. Es brutal guerrero de hacha sangrienta, ser listo para el odio nefasto —así lo entrega el archivo—. La rabia que entra en él ahora no necesita ser convocada: vive en él.

Aparece encadenado al lado de Helter: bárbaro Totem Warrior que protege al arlequín Adam con la lealtad que la moralidad no le pide. “Lealtad por encima de moralidad”, registra el archivo. Rescata almas condenadas del pantano del tercer círculo. Tiene una escena con Sweden en la que las gárgolas piden traslado al segundo círculo. Es el bárbaro que entiende sin palabras y se queda donde la mesa lo necesita.

Las tres brujas Macbeth

En el episodio de las bombas en las Catacumbas del primer nivel del Inferno, Sven está del lado equivocado del compás. Tres brujas inspiradas en las brujas de Macbeth —del plano de brujas en el que el grupo se perdió antes de entrar por debajo de la catedral— lo tentaron con un cantito breve y eficaz:

“Sven, no pierdas el tren, tren, tren”

La sugestión apuntaba directo: destruir todo con los compañeros. La tentación casi entra. Ärsvan interviene y detiene —desactiva la trampa—. Sven no estalla la bomba. Pero la cercanía del desastre queda en la sesión como prueba de que un pequeño error puede hacer que todo vuele por los aires. El bárbaro condenado, esta vez, no terminó de cumplir lo que las brujas le pedían.

Vínculos

Apariciones

  • Antiterra — núcleo Reguladores, ciclo final
  • Torneo de la Torre Eiffel — prueba del agua azul, sangre de Seth
  • Ejecución por el grupo — rifle del tiro de gracia, canción conmemorativa
  • Inferno — Lost One Totem Warrior, tercer círculo (pantano), escena con Sweden, gárgolas
  • Catacumbas, primer nivel del Inferno — episodio Macbeth, “Sven, no pierdas el tren”