Swedenborg

Nota de genealogía, más nudo que hilo. Swedenborg es —o fue, o será— varios: el archivo la registra como otro nombre de Frielis Skogul, y a la vez como guía mística de una jornada anterior que se reveló transformación de Talia Cristalia. Que un solo nombre cubra dos identidades no inquieta a este cronista tanto como el género del verbo: la nombran «conocida» en una línea y «condenado» en otra, y en Vala esas oscilaciones suelen ser puerta, no error.

Lo que consta con más cuerpo viene del Infierno: Swedenborg posee un aire de claridades celestiales y puede detectar auras celestiales en el infierno mediante un poder de montaraz — luz que rastrea luz en el lugar donde menos abunda. Su historia se cuenta en compromisos: contrató buscar el alma de los guerreros como segundo compromiso, del cual se cansó, y fue condenada al exilio hasta encontrar un hacha capaz de matar a una serpiente primordial. Supuestamente procedía de un reino, dice el registro, con esa vaguedad que delata al testigo que oyó el nombre y lo perdió antes de anotarlo.

Poco más consta. Ningún hacha, ninguna serpiente, ningún reino tienen todavía ficha propia en este archivo. Quien haya caminado el Infierno tras ese aire de claridades, que deposite aquí lo que vio: esta nota es un exilio esperando su hacha.


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Lo que el archivo no fija, no se inventa.