Einar
«Yo soy de madera.» — declaración de la propia entidad, recogida en primera persona
Hay linajes que llenan volúmenes y linajes que caben en una cabeza cortada. El de Einar es de los segundos. Fue hada de madera, druida, compañero de una compañía que navegó con él; hoy está muerto, y lo que de él circula por el mundo —su cabeza— circula como moneda. Este cronista consigna aquí su estirpe, que es la más breve de todas: la estirpe de uno solo.
Estirpe de uno solo
No hay registro de otra hada de madera. Cuando Einar asiste a una ceremonia, se lo presenta como «alguien que ustedes conocen»: un individuo reconocible, no un ejemplar de una especie corriente. Y sin embargo la misma voz que lo describe deja caer una frase que abre un abismo genealógico: «una de las características de estas aves es que tienen espinas en la espalda». Estas aves — en plural. ¿Hay entonces una clase de hadas-ave de la que Einar sería el único miembro conocido? El archivo lo insinúa y no lo funda; este cronista anota el plural y se abstiene de poblarlo.
Las dos figuras
Las versiones no se reconcilian, y conviene decirlo con todas las letras, como se declaran las disputas de escuela. La primera figura: «una mujer, en teoría», un hada de entre cincuenta y ochenta centímetros —los itinerarios discrepan hasta en eso—, con alas de madera y espinas en la espalda, de madera de cuerpo entero, tanto que a la distancia se la confunde con el mástil o «con el barco de mesana». La segunda: «una figura tuya a 20 pies, pequeñito, es un vikingo todo barbudo», opulento pero avejentado, esquivador de puertos, «realmente la novela de Swift».
Ambas figuras coinciden en el tamaño mínimo; difieren en sexo, en pilosidad y en materia misma. ¿Transformación, aparición, o dos entidades que el archivo confundió? Las voces que las ligan no lo dicen de manera explícita, y una genealogía honesta registra la bifurcación sin podarla. En la misma enumeración donde se identifica al vikingo aparece el nombre de una figura llamada Nic Dregos; el vínculo entre ambos no se explicita en ninguna parte.
El poder de la savia
Su madera no era solo materia: era fuente. Einar poseía un poder vegetal, «que tiene que ver con vegetación», inherente a estar hecho de madera, y ejercía el oficio de druida. Cómo operaba ese poder —si generaba vegetación, si la manipulaba, si ambas cosas— es pregunta que el propio Einar formuló sin obtener respuesta, y que este cronista hereda sin resolverla. Lo que sí consta es la consecuencia práctica de su diseño: medio metro de criatura leñosa, en un barco, es invisible. La confusión con el mástil no es chiste de marineros; es la lógica de estar hecho del mismo material que la nave. Einar era más objeto de arboladura que persona, y el barco fue su escondite natural.
Tenía alas de madera. Ningún registro lo muestra volando. Si las alas y las espinas dorsales son un mismo rasgo visto dos veces, o dos rasgos distintos, tampoco está establecido.
La cabeza como moneda
Einar no murió por accidente: fue consumido por el mundo como precio. Los diablos entregaron «la cabeza de Einar y algo más… una cantidad de cosas de sus rehenes» en pago de un intercambio, y el registro anota que fue sacrificado por poder o por un libro — sin fijar cuál de las dos cosas, ni quién recibió lo comprado. Su cabeza, separada del cuerpo, quedó en manos de quienes la recibieron de los diablos: sobrevive a Einar como objeto entregable, de modo que el hada sigue teniendo función después de muerta. En la economía de este mundo, Einar es la medida de lo que cuesta un poder o un libro.
De su muerte queda además el epitafio más seco del archivo. Cuando en la compañía se preguntó a quién correspondía el paso siguiente, la respuesta cayó como lápida: «a quien le toca a Einar — Einar is fucking dead». Que su ausencia se declare así, en voz alta, marca que el hueco que dejó fue reconocido por los suyos: no un olvido, sino un duelo con acta.
Advertencias del cronista
Quede dicho lo que este cronista no puede afirmar. Primero: si Einar y el vikingo barbudo son una sola entidad, sus fases o dos criaturas que el mar juntó. Segundo: si medía cincuenta u ochenta centímetros — las dos cifras constan y ninguna cede. Tercero: qué se compró exactamente con su cabeza, y quién goza hoy de ese poder o de ese libro. Cuarto: si los diablos lo tenían como rehén antes de entregarlo, y quién lo mató o lo cedió. Quinto: qué son «estas aves» de espinas dorsales, y si en algún bosque o en alguna arboladura del mundo queda otra como él. El archivo calla; el que sepa más, que lo escriba.
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.