Cuatro mil años, y ni una razón que recuerde.


El inmortal amnésico

Olimpo es un ser de aire apolíneo —de piel que parece mármol, casi un Prince Charming— que arrastra unos cuatro mil doscientos años sin morir y sin recordar por qué. Vuela, salta fuera de la atmósfera y golpea con una fuerza descomunal, pero su inteligencia y su sabiduría son, por alguna razón, nulas: cuenta la leyenda de mesa que una hechicera —a la manera de Medea— lo maldijo, o que su propio nombre, depositado en él por los dioses olímpicos (el rayo, la sabiduría, la velocidad), fue tanto un don como un despojo.

El magnate de oro

En la New York de 2035, Olimpo es también un hombre de fortuna: un antiguo imperio de medios y espectáculo —estudios de cine, cadenas de radiodifusión, patinadoras— que con el tiempo convirtió en oro y en antigüedades de la India. Vive rodeado de reliquias, en un departamento que un crimen no resuelto de hace medio siglo mantiene sellado por los guardianes del tiempo.

Las memorias sueltas

De su eternidad le quedan destellos inconexos, que la Biblioteca Akáshica a veces ordena: la gesta del vellocino a bordo de la Argo; Roma; una noche en Stonehenge donde Centurión lo derribó de un solo golpe; conversaciones con Buda y con Zoroastro; y un joven Einstein, en 1906, hablándole del “tiempo antes del tiempo”. Fue, en algún tramo de esa deriva, compañero del Paragon.


Vínculos

Capa lúdica [R]: PJ de Never 9-11 (Mutants & Masterminds). Inmortal, super fuerza, vuelo; INT/SAB mínimas (rasgo/maldición). En cámara sufrió un drenaje de 5 puntos por atributo (Keres).