Plano de Energía Positiva
Toda carta tiene una región que el cartógrafo no puede dibujar y sin la cual las demás no se sostienen. Esta carta de los planos empieza por ella: la cabecera del sistema, el plano que nutre «a la conciencia, la voluntad», fuente de todo lo consciente en el universo. De su paisaje no ha vuelto descripción alguna; de su potencia, sí: rayos que cruzan hacia Antiterra, y la certeza de que quien lo pisa apuesta el espíritu, porque allí «puede reventarte el espíritu».
La fuente y su rayo
Que el Positivo no sea decorado sino motor lo prueban sus obras: tuvo «una intervención directa» en los hechos de Antiterra. De él vino un rayo, y el intercambio no fue de una sola vía — «llegó un rayo y se llevó algo de acá, pero también dejó algo». Es lugar donde se revive gente: allí se ubica a Letea. Y es lugar donde se ataca gente: allí fue golpeado Arian, «en el plano positivo». Los que lo conocieron hablan de él con la familiaridad de un umbral doméstico — «está al lado tuyo… donde estaba antes, en el plano positivo» — lo cual vuelve más grave lo que sigue: en cierto momento del registro, «no está el acceso al Plano de Energía Positiva», cierre atribuido a «cambios cósmicos». Cuando la fuente de la conciencia cierra su puerta, todo lo que quiere y piensa en el mundo queda del lado de afuera.
El Astral, o el reloj del mundo
«Del otro lado» está el Astral, lo que «conecta las estrellas y los vacíos». Es el único plano vecino del que hay paisaje generoso: «hay mucha luz», corren vientos, y a lo lejos se ven bestias gigantes que van muy suave — «parece que son ballenas astrales». Cantan. Una de ellas es más grande que las otras.
El viajero deja el cuerpo dormido y le sale de la espalda un cordón plateado, uno por durmiente. A esos durmientes los cuida un guardián que solo se conoce por su propia voz: «porque si no los cuido los destruyen». Quiénes son los que destruyen, la carta no lo dice.
Lo decisivo del Astral es su reloj. «Estoy en un lugar donde el tiempo no sigue», dejó dicho alguien desde adentro; y la aritmética del desfase es brutal: una respuesta rápida en el Astral ocurre sesenta años después en el mundo primario. Por eso el Astral sirve de sala de espera y de campo de batalla — allí se propuso traer a Tiamat para derrotarla. Y cuando una puerta al Astral queda abierta, queda abierta: por ella entra un viento que no es un viento real — «sienten en la mente un viento… el viento es del astral» — señal de que el canal sigue vivo. Aunque tampoco el Astral es parejo: desde ciertos lugares, «al plano astral no, justamente al plano astral no, no hay contacto».
Los otros planos de la carta
El etérico es la capa inmediata: poblado de criaturas etéreas invisibles que, sin embargo, se ven — «nosotros vemos a criaturas etéreas», paradoja que el registro asienta sin resolver.
El Akáshico no es paisaje sino memoria: se lo consulta porque allí «ves cómo fueron las cosas realmente».
El de los Sueños —u «Onirios»— es «bastante onírico»: hongos, animales raros, «las cosas huelen», sensaciones raras, un bosque onírico. Se lo alcanza desde la Isla de Antigua; para algunos «está más cercano», para otros «es el lugar y el centro de la creación». Allí existe un conjuro que permite «hacer una acción completamente imposible que suceda». Allí hubo una situación con dragones. Y hacia allí empuja el rastro de Cakravartin, que lleva el viaje hacia el centro.
El de las Sombras es su reverso urbano: una ciudad portuaria oscura y melancólica, «no solo construida de asalto, sino que el cielo parece eternamente triste y gris». Bajo ese cielo aguarda un encuentro preparado con el gusano «que escupe su alza».
Sombras y Sueños son dos planos distintos, y su par es materia de profecía: «el plano de las sombras y el plano de los sueños, es la profecía». Qué dice la profecía, la carta lo calla.
Puertas, umbrales, peajes
Los planos son siete en el registro: el material primario, el Positivo, el Astral, el etérico, el Akáshico, el de los Sueños y el de las Sombras. No son muchos ni pocos: son la estructura misma de la realidad. Van juntos porque el mundo primario no se basta — de un plano viene la conciencia, de otro el tiempo largo, de otro la verdad de lo pasado, de otro lo imposible que igual sucede. Se transita por el conjuro del tránsito planar, por portales o umbrales, y por puertas que, una vez abiertas, quedan abiertas. Y se transita porque casi todo lo que se busca está del otro lado: los muertos, Tiamat, el rastro de Cakravartin, y la gema que viajaba a «un lugar lleno de dragones» — «vayamos a algún plano, seguramente puede que allí esté la gema». Esta cosmología es la misma en la que se inscribe París Ucrónica, con su etérico y su astral.
Advertencias del cronista
He dibujado los márgenes y dejo el centro en blanco, como corresponde. Del Plano de Energía Positiva por dentro —paisaje, color, escala, habitantes— las voces no dicen nada: lo conocemos por su función y por su rayo, y este cronista no pintará lo que nadie vio. No consta qué cerró su acceso, cuándo, ni si sigue cerrado. No consta que exista un plano de energía negativa que le haga par: quien lo suponga por simetría, suponga bajo su propio riesgo. Tampoco sabré decir si «Plano de los Sueños», «Plano de los Onirios» y el reino del dormir son un solo lugar con tres nombres o tres lugares que comparten la niebla. Queda asentada, además, una disputa de itinerarios que no me corresponde zanjar: el Sueños se alcanza desde la Isla de Antigua, y a la vez «no podemos entrar, es realmente peligoso porque se hace lo que está esperando» — una entidad aguarda allí, y ambas versiones son verdaderas en el archivo. Ignoro quién es el «yo» que cuida los cordones plateados y quiénes los que destruirían a los durmientes; ignoro qué se llevó y qué dejó el rayo; ignoro el nombre de la ciudad triste del plano de las Sombras y si su puerto aún recibe naves. El que viaje, que viaje sabiendo que apuesta el espíritu.
Véase además: Tiamat · Arian · Cakravartin · Isla de Antigua · París Ucrónica
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.