
Magda
«¿Dónde está Magda? Entréguenla ya porque es a quien debemos cuidar.» — voz de la compañía, recogida en pleno tumulto
Hay figuras que la muerte retira del mundo y otras a las que apenas les cambia el domicilio. Magda —«Magda, la Witch», bruja venida de Polonia— pertenece a la segunda estirpe: su cuerpo fue devorado, su espíritu quedó encapsulado, y sin embargo sigue sentándose a la mesa del salón, sigue entrando en la Esfera de invisibilidad, sigue peleando. Este cronista consigna primero lo que fue en carne, y después lo que es en aura, sin pretender que ambas cosas cierren en una sola cuenta.
Retrato en carne
Tiene «los ojos pequeños, los labios bien rojos». Lleva «esa cabellera toda inflada y frisada», que ya no va «para arriba» sino «para los costados»: dos bolas así, con una mantilla arriba, en la moda parisina más extrema del período ilustrado. En la cabeza, una cinta «que tiene acá una piedra verde muy fuerte, muy grande, muy brillosa». Viste una túnica de Careful Casting.
Pero Magda no se describe por el rostro sino por el aparejo. Del cinturón cuelga todo: «entre varitas, scrolls, todas metidas en rolls and wands, pociones colgando»; las varitas las lleva «así clavadas» en todo momento. A la espalda, un arco con unas flechas; encima, un bolso «que suenan a cosas». Está, además, «literalmente llena de papeles». Y coronando el conjunto, el cuervo Edgar, que «va y se le sienta arriba, y se anida arriba de su cabeza»: la cabellera frisada en dos bolas no es solo cortesía del siglo, es la percha donde el pájaro se anida, de modo que peinado y familiar forman una sola silueta. La lógica del cuerpo-equipo es la de quien trabaja donde está —interroga, anota, dibuja y lanza sin cambiar de puesto—, y esa lógica explica lo que vino después: lo que la define es el aparejo y el archivo, no la carne.
Linaje
Viene de Polonia, «de antes de esa religión que vino a darles una pátina». Qué religión es esa, y de qué hondura es el «antes», el archivo no lo declara; alcanza con saber que su oficio precede a la pátina. Un sueño ajeno le atribuye otro linaje, más alto y más dudoso: que Magda es reina de los dragones —de «la mitad de los dragones del mundo»—. La compañía la tenía por bruja de la fortuna; el sueño la corona. Ambas versiones circulan y ninguna gobierna a la otra: este cronista las deja en disputa, como corresponde a las noticias que llegan dormidas.
Queda también, gritado por dos niñas de pelos dorados —de nueve y once años— en el Laberinto de jardines, el nombre de Marta, recuerdo de Magda. Si Marta es hermana, compañera o ella misma bajo otro nombre, nadie lo ha establecido.
El aparato de registro
Magda es la memoria escrita de la compañía. De París levantó ella misma un mapa. No estuvo en la noche del póker —«ese día se sentía muy mal»—, y precisamente por eso toda la semana siguiente «les hizo muchas preguntas sobre qué es lo que pasó la noche de póker»: acumuló papeles, interrogó sobrevivientes, y volcó lo obtenido en un pequeño mapa de París «donde puso unos números, donde anotó… unas otras palabras sueltas, anotaciones, donde hizo un diagrama». Lo que la compañía vivió disperso, ella lo convirtió en documento. Es el único nodo del grupo que produce documentación: sin ella, la noche del póker queda sin diagrama. Qué significan esos números, y qué concluyó de sus interrogatorios, es cosa que los papeles guardan y el archivo no.
Sus posesiones exigen mantenimiento como cualquier archivo: «pasaron unos monos y le perturbaron sus pertenencias», y debió recomponer sus cosas antes de retirarse. Qué monos, y en qué selva, no consta.
En el combate
En vida castea —Unfortium a la criatura— y su equipo la habilita en tres registros a la vez: hechicería, tiro y archivo. Como fantasma es otra cosa: «un aura todo azul, brillosa, que se empieza a manifestar», con «los brazos largos». En una manifestación posterior es «toda larga y medio gruesuda», y en ese estado «ya no es entoplásmica»: hace un slam y pega. Ejecuta también hechizos de contacto: «Magda se lo saca de encima y cae quemado así». Que en un momento se la diga entoplásmica y en otro se afirme que ya no lo es, es una mudanza de sustancia que el archivo registra sin explicar; este cronista sospecha grados en el oficio de aparecerse, pero no los conoce.
La muerte que no retira
«Su espíritu quedó encapsulado cuando su cuerpo fue devorado.» Qué la devoró, dónde, y si el cuerpo es recuperable, no se sabe. Oratiol estaba presente en el momento de su muerte.
Muerta, su ubicación es doble y ninguna figura en mapa alguno: su espíritu «está más allá de los reinos Atlantes», y hay un eco suyo alcanzable en el Plano de los sueños —«Magda va a encontrar un eco que yo dejé en el plano de los sueños»—, con la advertencia de que no volverá a ser lo que era. Y sin embargo sigue apareciendo en escena: dentro de la Esfera de invisibilidad, que comparte con Edgar; en el salón, donde se sienta a la mesa; en los combates. La muerte no la sacó del mundo: le cambió el estatuto a todo lo que toca. El contacto con ella pasó a ser onírico, su ubicación pasó a ser mística, y sus objetos se volvieron legado en uso: dejó al menos una carta a Krisina, «con sorpresas», que después de su muerte se emplea como recurso; y se dice que «Magda también tenía como un artefacto», que algunos identifican con la campana sin badajo, sin que el vínculo esté establecido con claridad.
Advertencias del cronista
Que el lector no me pida coherencia donde el mundo no la dio. Magda está muerta —cuerpo devorado, espíritu encapsulado— y a la vez actúa físicamente, castea y recibe custodia; nadie ha fijado qué puede y qué no puede hacer un espíritu encapsulado, ni si la Esfera y el salón la contienen como cuerpo o como aparición. La disputa entre bruja de la fortuna y reina de los dragones sigue abierta, y el sueño que la corona puede ser noticia verdadera o creencia del que soñó. No sé qué contiene la carta a Krisina, ni si hubo otras. No sé quién es Marta. No sé qué la devoró. Consigno, como ella hubiera querido, los números sin el diagrama.
Véase además: Edgar · Oratiol · Marta · Plano de los sueños
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.