El mar sin orillas entre los mundos, color de plata vieja, donde flotan los dioses que ya nadie reza, vueltos piedra, esperando un último fiel que los despierte.

Presentación

El Plano Astral es el vacío plateado: el mar sin fondo ni costa que se extiende entre los mundos y los planos, por donde se viaja con el cuerpo lejano y el alma atada a él por un cordón de plata. Es, sobre todo, un cementerio: allí derivan, petrificados, los dioses que el tiempo dejó sin culto —entre ellos Bahamut, el dios-dragón, convertido en estatua a la espera de su último seguidor—. Lo surcan las naves vivas de los Githyanki, y en sus profundidades plateadas se juega más de una guerra que los mundos de abajo ni sospechan.

En la gesta de mil trescientos, el Astral entra en la historia cuando Alberich, separado de sus compañeros tras un salto, cae a él y es recibido por los githyanki como emisario. Allí pacta, allí negocia por la Piedra del Apocalipsis, y allí elige quedarse al final —“es un buen día para morir”—. El vacío plateado es también el escenario del gran designio del cierre: sellar a Tiamat llevándola a petrificarse entre los dioses muertos, para clausurar la puerta del mundo.

(Entrada de alcance ATEM: el Plano Astral pertenece al entramado planar del archivo —el eje Sigil / los planos— y reaparece, más allá de FLORENZEN, allí donde el viaje cruza el vacío.)

Vínculos

  • Githyanki — los caballeros que lo surcan en naves vivas
  • Bahamut — el dios-dragón petrificado en sus aguas de plata
  • Tiamat — a quien el plan del cierre quiere petrificar allí
  • Alberich — el florentino que cayó y eligió quedarse
  • Sigil — la Ciudad de las Puertas, otro nodo del entramado planar
  • Gesta de 1300 A.D.A. — la gesta que llega hasta el vacío plateado

Apariciones

  • El cementerio de los dioses — Bahamut petrificado, esperando a su último fiel
  • FLORENZEN — la caída de Alberich, su pacto con los Githyanki, su permanencia
  • El designio del cierre — sellar a Tiamat entre los dioses muertos