La París del Plata

Buenos Aires, hacia 1922: la ciudad del Centenario, opulenta y crédula, que se cree la París del Sur y no termina de ver lo que le crece por debajo. Diez años antes pasó el cometa Halley y dejó una estela de suicidios y de fervor irracional; desde entonces el esoterismo porteño no para de espesarse. Bajo los adoquines corren túneles de una ciudad más vieja, y en ellos se mueve gente que ve sin ojos.

La base de los investigadores es la logia Los Hijos del Trabajo (Barracas, San Antonio 814): una mutual obrera —anarquistas, socialistas— que de día reparte pan y solidaridad y de noche es un Centro de Estudios Esotéricos, con su biblioteca ocultista y su lema de dos filos, Conocimiento y Salvación. Alrededor, la Buenos Aires real presta su decorado: el Hospicio de las Mercedes (el futuro Borda) y sus sótanos, la Zwi Migdal y la trata, los cafés literarios, el círculo aristocrático de los Ocampo, las quintas, y los lagos de Palermo con sus islas.

Tres sombras tutelares

La campaña se juega bajo tres patronos de la literatura, y en eso está su tono:

  • Sábato. El enemigo es la Secta Sagrada de los Ciegos: falsos ciegos —bajo los anteojos, las cuencas vacías— que perciben sin ver, se mueven a velocidad sobrenatural y mandan en los túneles; roban cuerpos dormidos. Es el homenaje directo al Informe sobre ciegos de Sobre héroes y tumbas —el informe que los investigadores rastrean lo firma Fernando Vidal Olmos— y se cruza con otro clásico rioplatense: a la víctima raptada la esconden haciéndola pasar por Rosaura, la novia inventada del pintor Camilo Canegato (de Rosaura a las diez de Marco Denevi).
  • Borges. Un Jorge Luis Borges joven —ultraísta de Prisma y Crítica— y su amigo Xul Solar —que practica los ritos de Crowley y ansía superar al maestro— consiguen el Necronomicón de la UBA; Borges, excelente latinista, es el único que puede leerlo. Alrededor, la Buenos Aires letrada: Macedonio Fernández, Nora Lange, Ricardo Rojas, Victoria Ocampo.
  • Lovecraft — El Rey de Amarillo. El mito rector es el Rey de Amarillo de Chambers: Hastur, Carcosa, Tauro y Aldebarán, los Byakhee. El Necronomicón es la cerradura; el rito que lo abre invoca a Hastur, y la ciudad de dos torres espirales y dos soles rojos de la visión es Carcosa.

Los investigadores

Célula ligada a la logia; el elenco fue amplio y algo fluido, pero la crónica fija con nitidez a:

Leila Weinstein — judía polaco-francesa de Varsovia, de familia culta, secuestrada a los dieciséis por la Zwi_Migdal y traída por el puerto; escapada en una trifulca a cuchillo (le queda la cicatriz), refugiada por Vivian Santelmo, hoy limpia la logia y coquetea con el anarquismo. Cuchillo, juego de manos, sigilo; habla francés —tradujo el título del Necronomicón— y termina encantando a Borges.

Pascual Nacarati — joven médico psiquiatra, discípulo del doctor Borda en el Hospicio de las Mercedes; duerme poco y lo asaltan pesadillas atroces (cuerpos encadenados que se funden). Criptógrafo y numerólogo. Es quien oficia el rito del relicario en Santa Felicitas —y sale con estigmas, olor a azufre y la cordura mellada.

Patricio Díaz Vélezantropólogo-ocultista tandilense, sobrino del estanciero Eugenio Díaz Vélez (que se hizo un castillo “con algo abajo”); habla mapudungun, estudia al cacique Painé. Enviado a la ciudad a buscar el conocimiento perdido.

Los rodean otros de la logia —el baqueano de facón y escopeta que conoce las islas de Palermo, el dueño de un boliche de tango, la secretaria-archivista del Centro— que entran y salen según la sesión.

El recorrido de la gesta

El origen (el “escenario cero”, La visión de Beatriz y el Rey): en la noche del 20 de abril de 1922, Borges y Xul Solar instalan monolitos en Villa Ocampo y ofician con seis jóvenes artistas-ocultistas —entre ellos Beatriz Guerrero y Victoria Ocampo— un rito para contactar a Hastur. Sale mal: todos comparten una visión de Carcosa donde el Rey de Amarillo, al quitarse la máscara, revela que no hay rostro debajo —la escena de El Rey en Amarillo de Chambers— y desgarra el brazo de Beatriz. Despiertan entre los monolitos, rotos; Beatriz queda con una cicatriz y, semanas después, embarazada. La misma visión llega a artistas sensibles de toda la ciudad —y a la Secta de los Ciegos, que así ubica a Beatriz—.

La investigación: la logia Los Hijos del Trabajo, por su director el doctor David Cherney, encarga a los investigadores rastrear la visión colectiva. El rastro —los cuadros de un surrealista de La Boca, una escultura censurada, La Rama Dorada de Frazer— desemboca en Carcosa, el Rey Amarillo y el Necronomicón. Beatriz, refugiada en el convento de Santa Catalina de Siena para ocultar el embarazo, desaparece: los ciegos la sacaron dormida con Loto Negro y la esconden en la pensión La Madrileña (Once) como “Rosaura”. Guía la pesquisa el fantasma de Felicitas Guerrero, que marca el brazo de una mujer y suelta acertijos. El jefe de los ciegos es el tuerto Norberto Buscaglia, que convoca Byakhee con un silbato encantado; sobre todo vela el comisario Elpidio Gutiérrez, de la Liga Patriótica y a sueldo de Ezequiel Álzaga (Orden Hermética).

Lo que se jugó: en la mesa la trama derivó hacia el rapto del artista Alejandro Lindman y una caza del Necronomicón en la que Borges queda como tenedor del libro —el que no lo devolvió porque, devuelto, desaparecería— y Baltasar Gómez, mayordomo-hechicero del linaje Ocampo, usa a los PJs para reacercarse a él. El canje libro↔rehén se pacta de noche en una isla de los lagos de Palermo. La cuarta sesión cierra en la víspera del canje, con los investigadores reconociendo la isla; el clímax quedó sin jugarse.

Preludio de Malvinas — la continuidad de Tulú

Esta mesa abortada no quedó suelta: fue el preludio deliberado de Malvinas son de Cthulhu (MAL, 1966) y siembra la continuación que todavía no se dirigió. El puente está tendido a propósito y ya vive en el canon del archivo:

  • La misma logia. Los Hijos del Trabajo de Barracas son base en 1922 (Centro de Estudios Esotéricos) y en 1966 (donde Malnati guarda la Piedra Azul). En el ‘66, el grupo revisa los papeles de su propia logia y descubre que “el horror austral tenía una raíz vieja y porteña”.
  • El mismo maestro. El doctor David Cherney preside la logia en los años veinte; una generación después, para los del descenso, “ya no es un hombre: es una pista”. El hilo de 1922 —la secta de ciegos, el libro oculto, la muchacha desaparecida— quedó en una “ficha perdida” de la que un PJ de 1966 conserva copia.
  • La misma ciudad imposible. Carcosa tiene dos puertas: en 1922 se entra leyendo (el rito del Rey de Amarillo, la obra de Chambers); en 1966 se entra soñando (la Piedra Azul en el faro de Claromecó). El mismo pliegue, dos accesos.
  • Los mismos bandos. La logia obrera frente a la derecha esotérica: la Orden Hermética de Álzaga (1922) prefigura la Anael / Amanecer Plateado ligada a la P2 de Gelli (1966).

Lo que falta correr es la continuación —una Malvinas son de Tulú que todavía no se dirigió ni se preparó del todo—: esta ficha y su puente quedan de semillero para esa temporada.

Semillas

Campaña de pocas mesas pero de preparación desbordante; las vetas más ricas:

  • El rito de Hastur en Villa Ocampo y la visión compartida de Carcosa (el Rey de Amarillo que se quita la máscara y no hay cara): un escenario-cero que contamina de sueño a toda la ciudad.
  • Los ciegos que perciben sin ver, sobre los túneles antiguos, y su jefe que convoca Byakhee con un silbato; el Loto Negro para dormir víctimas.
  • Beatriz Guerrero escondida como “Rosaura, la novia inventada de Camilo Canegato” —el guiño a Rosaura a las diez de Denevi—; el fantasma de Felicitas que marca brazos y da acertijos (“falta un huevo para la docena” = Beatriz está en Once).
  • El Necronomicón que solo Borges puede leer; Xul Solar, discípulo de Crowley, como instigador ambiguo.
  • Baltasar, el mayordomo-hechicero afroporteño cuya mejor arma es la coartada de clase; el comisario de la Liga Patriótica que acordona lo sobrenatural para Álzaga.
  • El castillo de Eugenio Díaz Vélez; las Siete Hermanas / Pléyades / “Hijas de la Plata”; el cometa de 1910 y su ola de suicidios; Laban Shrewsbury y la biblioteca lunar de Celaeno.

Notas

  • Mesa: Call of Cthulhu (7ª ed.), co-dirigida a dos manos (el Máster y un co-Máster invitado). Ambientada en Buenos Aires, abril de 1922. Campaña corta e inconclusa (~4 sesiones jugadas), fuertemente cargada de prep.
  • Fuentes: las sesiones (cero, 1a y la cuarta) vienen en el zip; la preparación escrita vive suelta en el Drive —el escenario cero completo (La visión de Beatriz y el Rey) en 02_ROL_Y_MEGACAMPAÑA/Coloquio_y_Académico_Rol/Escenario cero.docx, con Escenas.pdf y gdocs de trasfondos al lado— y en audios de brainstorm sin transcribir (los de la preparación de la sesión cero con el co-Máster, más Cthulhu_1 y sesión cero b).
  • Prep vs. jugado: el escenario cero centra el rapto en Beatriz Guerrero (con Xul Solar de tenedor del Necronomicón); en la mesa la trama derivó al artista Alejandro Lindman, con Borges de tenedor del libro y Baltasar Gómez de intermediario. Se conservan las dos capas.
  • Co-dirección: los dos Másters se reparten las voces (uno lleva la escena, el otro hace soporte; uno corre el “dungeon” de los ciegos, el otro a Borges); regla de mesa: los NPCs no tiran hasta chocar con los PJs.
  • Continuidad con Malvinas: ver Preludio de Malvinas más arriba. Las fichas compartidas (David_Cherney, Logia_Hijos_del_Trabajo, Carcosa, Malnati) no son duplicados a limpiar sino nodos comunes a las dos épocas (1922 y 1966), enlazados a propósito. Es otra mesa y otro tiempo, pero el mismo mundo.
  • Sigla tentativa: CBA. Dirección: co-dirigida a dos manos (como CFA).

Ver también

Investigadores: Leila Weinstein · Pascual Nacarati · Patricio Díaz Vélez Instigadores / víctimas: Xul Solar · Jorge Luis Borges · Beatriz Guerrero (raptada) · Alejandro Lindman (raptado, capa jugada) Antagonistas: la Secta de los Ciegos · el tuerto Norberto Buscaglia · Baltasar Gómez · Ezequiel Álzaga (Orden Hermética) · comisario Elpidio Gutiérrez Figuras de la ciudad: Macedonio Fernández · Nora Lange · Ricardo Rojas · Victoria Ocampo · David Cherney · Camilo Canegato · Adela Bengoechea Mito y piezas: el Rey de Amarillo · Carcosa · Hastur · Byakhee · el Necronomicón · el relicario de Felicitas Guerrero · Los Hijos del Trabajo

Casas del ciclo · 🜍 ☾ ♆ Una Buenos Aires de 1922 que se cree París y no ve lo que se le mueve por debajo: un rito a Hastur en la quinta de los Ocampo que abre la ventana a Carcosa; bajo los adoquines, los ciegos que perciben sin ojos; en un anaquel de la Biblioteca, un Necronomicón devuelto pero ausente que sólo un Borges tartamudo puede leer. Sábato pone la secta, Borges el libro, Chambers el Rey de Amarillo. La partida quedó en la víspera del canje, con los botes todavía en la orilla. — glosa del cronista del Plata.