En una cofradía de cuencas vacías, el rey es el que tiene un ojo. Ve lo justo para leer, para mentir y para vender: un ojo abierto al mundo de los que ven, y otro ya del otro lado.
El que tiene un ojo
Norberto Buscaglia es el jefe de la Secta de los Ciegos: el tuerto. En una hermandad de gente sin ojos, él conserva uno vidente y otro ciego, y esa asimetría lo hace insustituible —es el que puede leer y el que puede pasar por hombre común entre los que ven—. De día vende ballenitas en un ferrocarril, figura menor y gris del gentío porteño; de noche es la bisagra entre el subsuelo y la superficie. Su hermana, la ciega Alicia, se hizo pasar por una anciana desesperada y entró de novicia al convento de Santa Catalina de Siena: fue ella quien durmió a las monjas y abrió la puerta desde adentro para el rapto.
El carcelero de Rosaura
Es Buscaglia quien saca a Beatriz del convento y la instala en la pensión La Madrileña, en Once, presentándola como «Rosaura, la novia del pintor Canegato». La mantiene en delirio con Loto Negro y monta la farsa de un casamiento. Entre sus cosas guarda las herramientas de su oficio oscuro: la bolsa de la droga del sueño, un ejemplar del Unaussprechlichen Kulten en alemán y —lo peor— un silbato encantado con el que, si lo arrinconan, convoca Byakhee que bajan helados del cielo. No pelea de frente: aprovecha el desastre que él mismo desata para escabullirse con su rehén y desaparecer bajo tierra.
Vínculos
- Los_Ciegos — la secta que encabeza
- Beatriz_Guerrero — su rehén, escondida como «Rosaura»
- Camilo_Canegato — el pintor cuya novia inventada usa de tapadera
- Cthulhu_Buenos_Aires — la gesta de 1922 en la que oficia de villano de mano