Una ciudad que no está en otro plano, sino en un pliegue de éste: se abre cuando alguien lee mal cierta obra, o cuando una piedra robada del fondo del mar aprende a soñar en voz alta.
Lo que es
Carcosa es la ciudad cosmológica anterior al cómputo cristiano, asentada junto al lago Hali, bajo un cielo que ningún astrónomo ha conseguido encajar en mapa conocido. Es el dominio de el Rey Amarillo —el de la Máscara Pálida—, cuyo nombre, como el de los demás entronizados, se atribuye al lugar que ocupa y no a la persona que pudiera ser. La doctrina prudente sostiene que Carcosa no está lejos: está aquí mismo, separada por un doblez que se abre cuando alguien termina de leer la obra que no se nombra. El cuaderno del Plata oscila al escribir su nombre y la asienta unas veces como Carcosa y otras como Tarcosa o Tarkosa, según ronde la fórmula de que “Tarkosa se ve solo desde el lago Hali”.
En Malvinas (Cthulhu — 1966)
Hay otra puerta a Carcosa, y no se abre leyendo: se abre soñando. En el descenso austral de 1966 —el viaje que arranca en el secuestro del avión a las islas y termina al pie del faro de Claromecó— la piedra azul que la Orden Esotérica de Dagón despierta no abre una puerta en el espacio sino en el sueño. Activada la piedra, quienes están cerca caen juntos en un sueño compartido: no cada uno el suyo, sino todos el mismo, como si la piedra fuera un proyector y los durmientes una sola platea.
El sueño los deposita en una versión doblada de la playa de Claromecó. Todo está repetido y mal: el cielo tiene dos soles gemelos —dos estrellas que giran una en torno a la otra— de modo que cada cosa arroja dos sombras que no terminan de coincidir; el mar está inmóvil, sin oleaje, como pintado; y junto al faro se levanta un castillo de juguete, una maqueta a escala de algo que en otra parte es enorme. Es la misma Carcosa de siempre, pero vista desde el revés del espejo: donde el archivo la recuerda bajo dos lunas, el sueño la enseña bajo dos soles. La aparente contradicción no se resuelve —se acepta—, porque un sitio que se abre cuando alguien lee mal una obra bien puede mostrarse de dos cielos distintos a quien lo sueña mal.
Que es Carcosa y no otra orilla lo confirman las señas que el sueño deja caer: se nombra el lago Hali, se nombran las Híades, vuelve la fórmula de que esa ciudad —Tarkosa— solo se ve desde la orilla de Hali, y por encima de todo gravita la presencia de el Rey Amarillo y su consigna, esa orden cortés y atroz que recorre el sueño como un susurro: “quítese la máscara”. La misma máscara pálida que en la ciudad alta no se quita, aquí se exige que el durmiente se la quite —y quitársela, se entiende, es lo que no hay que hacer.
El sueño no es un paisaje a contemplar: es un anzuelo a medida. A cada uno de los que entran, Carcosa le sale al paso con una escena-tentación cosida exactamente a su deseo o a su miedo, distinta para cada durmiente, y al final de esa escena le ofrece lo mismo: firmar un pacto. La ciudad no conquista por la fuerza; seduce uno por uno, ofreciendo a cada cual aquello que más le costaría rechazar. Entre quienes cruzan ese umbral onírico están los camaradas del descenso —Dulce, Irene y los suyos—, cada uno frente a su propia escena y su propia firma.
De este pasaje queda un rastro que sobrevive a la vigilia. Cumplido el rito del faro, la piedra azul deja en su lugar un huevo amarillo-verdoso que silba y que, mirado de cerca, parece encerrar un mundo: la tierra de los dos soles guardada adentro como un paisaje dentro de una bola de nieve. Carcosa, que en la ciudad alta se entra leyendo, aquí cabe en la palma de la mano —un mundo en miniatura que la Orden aprendió a usar como brújula de lo que duerme bajo el suelo de lo real.
Referencias entrantes
Esta entrada es mencionada desde:
- Rey_Amarillo_King_in_Yellow
- Faro_de_Claromeco
- Circonio_Piedra_Azul
- Faccion_Amarilla_Carcosa
- Rey_Amarillo_Carcosa_MYM — el marco amarillo en Never 9-11 / Earth-212
Vínculos
- Rey_Amarillo_King_in_Yellow — el de la Máscara Pálida, entronizado de la ciudad
- Lago_Hali — la orilla desde la cual se ve Tarcosa
- Mascara_Palida — el atributo del Rey y la consigna del sueño: “quítese la máscara”
- Faro_de_Claromeco — el faro austral donde el rito de 1966 abre la puerta onírica
- Circonio_Piedra_Azul — la piedra que proyecta el sueño compartido; después, el huevo que encierra la tierra de los dos soles
- Orden_Esoterica_de_Dagon — la cofradía batracia que despierta la piedra
- Nyarlathotep — Cthulhu, lo que sueña en el fondo
Notas
El registro físico de este pasaje se guarda en el cuaderno 99. La grafía del topónimo oscila en la fuente entre Carcosa, Tarcosa y Tarkosa; aquí se adopta Carcosa como forma dominante y se conservan las otras como variantes. La discrepancia entre el cielo de dos lunas que el archivo atribuye a la ciudad alta y el de dos soles que muestra el sueño de Claromecó se conserva tal cual: no es un error de la fuente, es la marca de que se trata de dos accesos distintos —la lectura y el sueño— a un mismo lugar.
Si llegaste aquí buscando información sobre Carcosa, las fichas listadas en “Referencias entrantes” contienen el contexto donde aparece.