
Una logia es un equipo; el gran maestre, la AFA. Lo demás es saber de qué lado de la cancha juega cada uno.
El padre de la partida
Cuando los argentinos del Operativo Cóndor vuelven del Atlántico Sur sabiendo de más, hay un hombre que los recibe, los banca y les pone techo: Malnati, maestro y conductor de la Logia Hijos del Trabajo, el templo obrero de Barracas. Es él quien sostiene económicamente al grupo y quien convierte la logia en su base de operaciones en el continente; y es él, sobre todo, quien funciona como figura paterna de la partida —el mayor que explica, que orienta, que pone en palabras lo que a los recién llegados todavía les falta nombrar. La crónica de aquellos días registra su apellido a veces deformado como Maldati, distorsión menor que no cambia al hombre: el maestro de la logia de Barracas.
La masonería explicada en clave de cancha
Malnati enseña el oficio oculto bajándolo a tierra. Para que sus protegidos entiendan de qué se trata la masonería, la cuenta como se cuenta el fútbol: las logias son los equipos, el gran maestre es la AFA, y cada hermandad juega su partido contra las otras en una liga que nadie ve desde la tribuna. Sobre esa cancha despliega la divisa que da sentido a todo —libertad, igualdad, fraternidad—, las tres palabras heredadas que la logia obrera sostiene contra las cofradías del otro signo.
Su doctrina central es la de las dos clases de logia. Están las logias blancas, las del camino de luz —y ahí cita el Tíbet, y cita a Blavatsky y La Doctrina Secreta, el catecismo teosófico que reparte como mapa—; y están las logias negras, que no buscan iluminar sino vampirizar la energía de los hombres, chuparla y guardarla en bastones, conservada como se conserva una carga en un acumulador. Es una cosmología entera dicha en voz baja en una biblioteca de Barracas: el mundo dividido entre los que dan luz y los que la roban.
El dispensador de textos
Lo que Malnati reparte no son solo metáforas: son libros. De su mano salen los textos esotéricos con que el grupo empieza a leer el descenso —la misma Doctrina Secreta de Blavatsky, y una cita de Roberto Arlt que deja caer como quien tiende un hilo entre la literatura porteña y lo que late debajo de la ciudad. En la economía de la partida, Malnati es la fuente: el que provee la clave de lectura antes de que nadie sepa para qué va a hacer falta. Buena parte de lo que el grupo entiende de masonería, de logias blancas y negras y de la guerra que se libra entre ellas, lo entiende porque este hombre se sentó a explicárselo.
La guerra de logias
Esa pedagogía tiene un filo político. Es Malnati quien descubre que Ricardo_Moretti pertenece a una logia de derecha —la Anael, la hermandad anticomunista de cordón gremial y padrinazgo extranjero que opera del otro lado de la calle—, y al destaparlo nombra al enemigo de su propia casa. Porque los Hijos del Trabajo y la Anael son adversarias declaradas: izquierda obrera contra derecha esotérica, una pugna que en la superficie de 1966 se ve como la guerra sindical entre Vandor y los “emprendedores” de la derecha peronista, y que en la sombra es guerra de logias. Malnati pelea ese partido desde el banco obrero, sin saber del todo —como ninguno de ellos— hasta qué fondo desciende el tablero en que juega.
Vínculos
- Logia_Hijos_del_Trabajo — la logia obrera de Barracas que Malnati dirige y que hace base del grupo
- Operativo_Condor — los argentinos a los que recibe, banca y aloja tras el descenso
- Logia_Anael — la logia de derecha rival; la hermandad de Moretti que Malnati destapa
- Circonio_Piedra_Azul — la piedra que zumba bajo la lona en el local de la logia que él conduce
- Orden_Esoterica_de_Dagon — la Orden de Dagón que codicia esa piedra; el fondo del tablero
- Cthulhu — la potencia que duerme bajo las islas, lo que late debajo de la lección
Notas
El apellido aparece en la crónica también como Maldati; se adopta Malnati por ser la grafía dominante. Su retrato como maestro de la logia y dispensador de la doctrina ocultista proviene del cuaderno 99, junto con el registro físico de la Logia_Hijos_del_Trabajo. Los nombres históricos y políticos que rozan a Malnati —Vandor, la interna peronista, Helena Blavatsky y La Doctrina Secreta, Roberto Arlt— se conservan tal como la gesta los hereda de la Buenos Aires real de 1966 y del acervo esotérico de la época; ninguno tiene entrada propia en este archivo y aquí se nombran solo en cuanto tocan su figura.