Una logia de obreros que juntó plata, libros y candelabros durante ochenta años para terminar, sin saberlo del todo, guardando una piedra que zumba bajo una lona aceitosa.
El templo obrero del sur
En Barracas, a pocas cuadras de la Plaza España, funciona una logia masónica de cuño obrero y de izquierda: los Hijos del Trabajo. Frente a las logias de la derecha esotérica que pueblan la misma Buenos Aires de 1966 —esas de cordón anticomunista y padrinazgo extranjero, como la Anael que se esconde bajo la cercana basílica del Sagrado Corazón—, esta es su reverso de clase: el trabajo en vez de la cruz, el taller en vez del arsenal. El barrio mismo es así un nudo de obediencias cruzadas, con la logia obrera de un lado de la calle y el templo armado del otro.
El local tiene biblioteca propia y, sobre la entrada, un frontispicio egipcio rematado por una serpiente uraeus —el cobra erguido de las coronas faraónicas, emblema viejo de protección que aquí vigila la puerta. Adentro, candelabros de plata que la cofradía fue juntando desde alrededor de 1880: ochenta años de paciencia obrera acumulada en metal y en libros.
La base del grupo
Quien dirige la logia y banca al grupo es Malnati: es él quien sostiene económicamente a los argentinos del Operativo Cóndor cuando vuelven del Atlántico Sur sabiendo de más, y quien convierte el templo obrero en su base de operaciones en el continente. Bajo su techo se guarda lo que el grupo arrastra desde las islas: la piedra, envuelta en una lona aceitosa, que ni así disimula del todo su naturaleza —mantiene una temperatura anómala, ni fría ni tibia como debería estar una roca, y emite un zumbido constante. Es la misma Piedra Azul que la Orden de Dagón codicia: aquí descansa, a resguardo, antes de que nadie sepa para qué sirve.
La logia carga además una raíz más vieja que la gesta del 66. Una generación antes, en los años veinte o treinta, la presidió David Cherney, el maestro europeo que ligó a los Hijos del Trabajo con un nudo porteño de secta de ciegos, libro oculto y una muchacha desaparecida. Cuando los recién llegados del descenso revisan los papeles de su propia logia, descubren que el horror austral tenía una raíz vieja y plantada en Buenos Aires mucho antes de que ningún avión cambiara de rumbo.
La noche del techo
Que la logia hubiera quedado en el mapa del Mythos no tarda en cobrarse su precio. Una noche, algo intenta entrar por el techo, y desde abajo se oye cómo algo lo agarra afuera —como si una cosa cazara a otra sobre las tejas. A la mañana queda el rastro: un légamo negro y alquitranoso derramado sobre el tejado, arañazos, un hedor que no se va, y ni una sola pluma que pudiera explicarlo como ave. Examinada, esa sangre resulta del tipo B positivo —dato que arranca, entre los militantes, la broma amarga de que no es “sangre vasca RH negativo”, el humor obrero y conspirativo de gente que ya no sabe a qué linaje atribuir lo que sangra sobre su casa.
Lo que salvó al templo aquella noche fueron los símbolos, los triángulos grabados en el tejado: la cofradía sostiene que esas marcas habrían protegido el local, igual que la uraeus del frontispicio. El légamo, en cambio, no protege nada: enlaza directamente con el rastro de las criaturas del norte, las cosas que medran tierra adentro del Mythos y que ahora rondan, de noche, una logia de obreros de Barracas.
Notas
El registro físico de la logia —su biblioteca, sus candelabros desde 1880, el frontispicio egipcio, el episodio del techo— proviene del cuaderno 99. Los nombres históricos y políticos que rozan a los Hijos del Trabajo, y el contraste con las logias de la derecha esotérica de los años sesenta, se conservan tal como la gesta los hereda de la Buenos Aires real de 1966. La piedra que la logia guarda es lo que en otras crónicas del grupo se nombra como Circonio o Piedra Azul, el dispositivo que la Orden de Dagón prepara para despertar a Cthulhu desde el fondo del mar.
Vínculos
- Operativo_Condor — los argentinos a los que Malnati banca y aloja tras el descenso
- David_Cherney — el maestro que dirigió la logia una generación antes; su raíz porteña
- Circonio_Piedra_Azul — la piedra que zumba bajo la lona aceitosa en el local de la logia
- Orden_Esoterica_de_Dagon — la Orden que codicia esa piedra; las criaturas del norte que rondan el techo
- Basilica_del_Sagrado_Corazon_Barracas — el templo de la derecha esotérica a pocas cuadras; el reverso de la logia obrera
- Nyarlathotep — Cthulhu, la potencia que duerme bajo las islas