
Nadie lo vota, nadie lo elige; y sin embargo es él quien decide quién gobierna.
El gran maestre
Lucio Gelli es el gran jefe masónico que mueve los hilos por encima de todos los hilos. Italiano de camisa negra y negocios turbios, anticomunista de oficio, es el capo de la Propaganda Due —la P2, la pandilla vaticana que opera por encima de las logias visibles y al margen de toda factura legal—. De él se dice lo que se dice de muy pocos: que “coloca presidentes”, que hace tratos, y que cuando habla, se le obedece. No ocupa cargo ninguno; los reparte.
La crónica de aquellos días vacila con su nombre, como vacila con casi todo lo que está demasiado arriba para verse con nitidez: lo registra a veces como Lucio Gheri, a veces deformado en Schelli, distorsiones de un mismo apellido —el del gran maestre Licio Gelli— que la memoria no termina de fijar. Detrás de esas grafías inciertas hay siempre la misma figura: el hombre que no aparece, pero ordena.
El tablero por encima del tablero
Gelli no actúa en las islas ni baja al agua. Su dominio es el de más arriba, el del esquema que reparte el poder terrenal antes de que nadie llegue al Atlántico Sur. Es a la Propaganda Due a quien responde, en última instancia, la Logia Anael —la masonería de derecha del Buenos Aires de 1966, atada a los sindicatos “emprendedores” y al gremio gráfico—; y es por debajo de Gelli donde maniobra Uriel, el sindicalista y hombre de imprenta que la crónica registra también como Urién. Lo que en la superficie parece interna gremial —la pugna entre Vandor y los “emprendedores” de la derecha peronista— responde, mucho más arriba, al tablero que Gelli y la P2 ordenan desde su propio nivel.
Así, la Propaganda Due es la pieza más alta y más invisible de la conspiración internacional que enmarca la gesta malvinense: la mano que dispone el escenario político-financiero sobre el que después se enrosca lo otro. Pertenece al mismo vestíbulo histórico que abre el Operativo Cóndor —el realismo verificable de la Argentina de 1966, masonería, sindicatos e internas peronistas—, esa cara visible del país bajo la cual aguardan la Orden Esotérica de Dagón y el reino amarillo que late del otro lado del mismo umbral. Gelli ordena la superficie; ninguno de los que le obedecen sabe del todo qué espera debajo.
Notas
Lucio Gelli es figura histórica real —Licio Gelli, gran maestre de la logia Propaganda Due (P2)—, conservada tal cual en la diégesis como pieza del andamiaje de poder verdadero sobre el que se levanta la gesta. La trama del culto no lo inventa: se injerta en él, como se injerta en el Operativo Cóndor, hasta volver irreconocible lo que empezó siendo mera historia argentina e italiana.
Ver también
- Logia_Anael — la logia de derecha que responde, por encima de todo, a la Propaganda Due
- Operativo_Condor — el vestíbulo histórico de la gesta malvinense, del mismo tejido de poder real
Casas del ciclo · ⌖ Licio Gelli y la Propaganda Due entran a la diégesis sin inventarse: el gran maestre histórico, la logia P2, conservados verbatim como andamiaje de poder real sobre el que la gesta malvinense se injerta. La trama del culto no lo crea; lo usa, igual que usa el Operativo Cóndor, hasta que la masonería argentina del 1966 y la Logia Anael sirven de tapa a la Orden de Dagón y al reino amarillo que late debajo. La Historia verificable es el vestíbulo del Mito. — glosa del archivero del Plata.