Presentación

Ref.: C73 p.92: “cuchillo de obsidiana, Nyarlathotep, puerta y llave, no referencia de Cthulhu.” Nota: El cuchillo de obsidiana como atributo es coherente con Nyarlathotep (el Caos Reptante). “Puerta y llave” probablemente refiere a Yog-Sothoth (“the gate and the key” en Lovecraft). La presencia de entidades lovecraftianas en Gary del Mundo Nuevo conecta con la mención de Yog-Sothoth en Libertateurs (NY 1784, “enemigos masónicos, Yog Sothoth” — Sucesos p.5-6).

En Vala Antigua

En el orbe de Vala, Nyarlathotep no se manifiesta en cuerpo propio sino a través de su emisario: una de las figuras que susurran desde más allá del umbral y que, según se dice, ven el mundo desde afuera —contemplan la totalidad, el cuadro entero, lo que ningún viviente alcanza a abarcar desde dentro. Es la voz adyacente al aclo, la lengua del más allá del velo, y se la asocia con el pináculo de sombras, locus donde se hace visible la salida del origen de todas las cosas.

La sombra de ese emisario sigue a Nancon, el bárbaro de los Wordbreakers que solo habla en aclo cuando el furor lo posee. En los momentos en que la frontera entre el mundo visible y aquello que lo bordea se adelgaza, el susurro del emisario lo orienta: una presencia externa que pronuncia desde afuera lo que el frenesí del guerrero no podría ver por sí mismo. Esta función —mensajero de los Otros Dioses, intermediario entre lo que aguarda al otro lado del umbral y quienes habitan el orbe— prolonga en Vala el papel clásico de Nyarlathotep como heraldo del caos, aquí localizado como susurro contiguo al aclo y al mundo de sombras que también roza el arco de Belial en las profundidades de Ur-Draxa.

(Conviene no confundir a este emisario con otras voces homónimas que el archivo registra en ciclos distintos del orbe; la coincidencia de nombres no implica una sola entidad a través de las gestas.)