
Kerbog Khan
«Yo soy Kerbog Khan. Y me condenaron aquí.» — primeras palabras registradas al abrirse el sarcófago
No es una especie. No es un pueblo. Es uno solo, y con uno alcanza. Los bestiarios de Vala catalogan linajes; esta entrada cataloga un accidente: el residuo vivo de dos tránsitos que fallaron, encerrado más de diez años en un sarcófago, que al incorporarse mide un metro noventa y declara, antes que ninguna otra cosa, hambre.
Las tres capas
El que sepa leer un cuerpo como se lee un corte de terreno encontrará en éste tres estratos, y en este orden. Abajo, un ser que no era elfo pero «parecía que lo conocía» — la fuente no dice qué era, y este cronista tampoco. Sobre él, una reencarnación en elfo. Sobre esa, una transmutación buscada hacia los trolls especiales de las tierras de arriba — criaturas que ya de por sí son «muy raro que está en esas tierras de arriba». Ninguno de los dos tránsitos llegó a destino. Lo que quedó a mitad de camino es esto: la piel «toda como medio verde y rojo», la de un troll — «está como que se volvió tipo de troll» —, el metro noventa del estrato superior, y la genealogía de los estratos de abajo.
Porque el reclamo de Kerbog Khan no es de carne sino de sangre en el otro sentido de la palabra: «Pero soy el heredero de Arbis Bala». Se presenta con nombre y con derecho. La condena y la herencia son las dos mitades de un mismo asunto — lo encerraron a alguien que tenía derecho a algo —, y diez años de sarcófago que parecían haber cerrado una línea sucesoria acaban de volver a abrirla.
La pasa de uva
Diez años de encierro, «10 años, más», sin sangre ni carne, producen lo que producen: un cuerpo deshidratado hasta el extremo, «una pasa de uva», secado por el sarcófago. Y sin embargo vivo. El lado troll trabaja a la vista: las heridas se le cierran solas mientras se lo mira, «como que se cierran las heridas». Qué límites tiene esa cicatrización — si regenera miembros, si resiste el fuego, si hay manera de matarlo — el archivo no lo establece.
El hambre nueva
Él mismo registra su condición como anomalía, y conviene transcribirlo entero, porque es el hecho central de esta entrada:
«Esto es extraño. Yo antes… Solo necesitaba… Magia y aceite. Ahora quiero… Tengo hambre.»
El estado anterior se sostenía de magia y aceite — cosa alimentada por medios mágicos, no comedora. El estado presente exige carne y, sobre todo, sangre: «Carne, la sangre es vital». Ése es el peso de su existencia, más allá de la disputa sucesoria: la reencarnación y la transmutación pueden fallar y dejar residuo vivo, y ese residuo ya no se sostiene solo. Un hambre nueva suelta en el mundo.
La disputa del nombre
Acá conviene pisar el freno. Las voces del archivo registran a un combatiente llamado Khan que debe elegir hacia dónde correr ante la criatura — «¿a dónde te vas Khan?» —. Si ese Khan es esta misma entidad, un homónimo, o un nombre mal oído, es disputa abierta entre lecturas del registro. Que dos Khan compartan escena, uno corriendo y otro saliendo del sarcófago, es exactamente el tipo de coincidencia que un archivo serio no resuelve por corazonada. Queda anotada, no zanjada.
Advertencias del cronista
Lo que esta entrada no puede decir, que no es poco. Quién lo condenó, por qué delito y bajo qué autoridad: se sabe que fue condenado, no quién dictó la condena. Quién o qué es Arbis Bala, y qué se hereda de él — tierras, título, poder. Qué era el ser original que no era elfo pero parecía conocerlo: la formulación de la fuente es ambigua y este cronista la deja ambigua. Dónde está el sarcófago, y en qué relación con las tierras de arriba. Cuánta sangre necesita, con qué frecuencia, y qué le pasa si no la obtiene — pregunta que quien lo tenga cerca hará bien en no responder empíricamente. Y de su voz, su olor, su ruido, nada: se sabe que habla, no cómo suena.
Véase además: Khan — el combatiente cuya identidad con esta criatura permanece sin establecer.
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.