
Varumani
Antes de emprender la subida, el viajero debe saber una sola cosa: no hay camino que no pase por ellos. Quien sube o baja por los ascensores de troll pasa por manos Varumani, y esas manos cobran. Lo demás —el mercado, las embajadas, los espadones— se desprende de ese hecho como el agua de la rueda.
Nombre y estirpe
Los llaman los barumanes; localmente, «trolks». Los baqueanos «dicen troll, pero son bastante serios». Su origen no es de este suelo sino del cruce que lo precede: gigantes engendrados por los vigilantes con mujeres humanas, instalados en la región desde hace 2.300 años. No son rareza ni resto: son una de las razas asentadas del lugar, y una prueba viviente de que aquel cruce ocurrió.
Traza y talla
«Tremendos trolls medio gigantes, medio peludos, pero pelados»: pelaje irregular con zonas peladas, piel pardusca, músculos muy tensos, calavera ósea de frente marcada con «unos ojos de agua marina». Se les forjan «unos enormes espadones» a medida.
Sobre la talla, los itinerarios no se ponen de acuerdo, y este cronista registra las tres escuelas sin coronar ninguna: hay quien los mide «de 3 metros de talla cada uno»; hay quien concede «3 metros, 2 metros y medio»; y hay quien baja la vara a «2 metros 10, 2 metros 20, 2 metros 30». Puede que las tres midan gigantes distintos —el estrato cambia mucho al que se mira—, pero eso nadie lo ha dejado escrito.
Los estratos
El conjunto se ordena por funciones, y cada función tiene su cara:
- Abajo, los bestiales. Los que trabajan las máquinas son «medio bestiales, no tan paradinescos»: tiran de las colas y manivelas a mano. Los ascensores no andan solos; el tránsito vertical del mundo depende de músculo Varumani.
- Arriba, los regales. Los embajadores van con armadura y son «especialmente regales»: negocian en las cavernas, se los ha visto en la casa de Deino, y supervisan La Posada.
- Al costado, la guerra con nombre. La Strike and Hunt Roster tiene campeón propio y se dedica a la caza y el combate; su arma es el espadón enorme.
- Aparte, los «true Barumani», variedad de troll de raza pura, cuya relación con los demás estratos las voces del archivo no aclaran.
Se los compara con los guanumanis, raza parecida — pero los Varumani son «mucho más bestiales».
El peaje y lo que arrastra
Controlan el camino y los ascensores de troll, y de ese cuello sale todo lo demás: controlan todo el comercio de Ardis Vala y tienen mercado propio allí. Hacia afuera operan por embajada y alianza: estar «en liga con los Barumani» es una posición política reconocible en la región. La cuenta es simple y vieja como el mundo: quien opera la única vía cobra por ella, y necesita diplomacia para que se lo toleren. Si los Varumani cierran el camino o sueltan las manivelas, se corta la circulación vertical, y con ella el comercio entero de Ardis Vala.
Memoria y honra
Hacia adentro llevan registro: anotan las hazañas de cada uno en data crystals y las escriben en lengua Varumani, de modo que la hazaña individual se vuelve archivo colectivo y el prestigio, cosa contable. Y una costumbre de honra fija el sentido de las calaveras que portan encima: no es trofeo, sino «algo que agracia a los pocos niños que tienen entre ellos». Que los niños escaseen es dato firme; el porqué, nadie lo ha dicho.
Se conoce además un autómata con calavera Varumani: cuerpo cilíndrico abajo, «baruari skull» arriba con ojos de agua marina. Si lo fabricaron ellos o si es máquina ajena que usa sus restos, el camino no lo cuenta.
Advertencias del baqueano
Acá conviene pisar el freno y decir lo que no se sabe. Nadie ha registrado cuánto cuesta el peaje ni en qué se paga: el que suba, negocie antes de pisar la plataforma. Nadie ha establecido si el mercado de Ardis Vala y el control del camino son una misma administración o dos, ni con quién exactamente están «en liga» los barumanes y qué saca cada parte. De los data crystals se ignora si son obra Varumani o herencia hallada, dónde se guardan y quién puede leerlos. De los «true Barumani» no se sabe si son linaje, casta o subespecie. Y la pregunta de la talla queda abierta como se dijo: tres varas, ningún juez. Este cronista anota las tres y sigue camino.
Véase además: Ardis Vala · Deino · La Posada
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.