Arcanum

Nueve de cada diez deudores de Ardis Vala no deben oro. Deben Arcanum. Esa sola cifra —el 90% de la deuda de la población— dice más sobre este mineral que cualquier himno: acá el metal precioso es otro, y el que lleva la cuenta lo sabe. «¿Vos tenés arcanum en tu bolsillo?» no es una pregunta ociosa en estas tierras; es una tasación.

El alma de las gemas

Los magos lo llaman también protocultura. Es «medio naranjoso, como un mineral», y crece en geodas: hay «un alma de las gemas aquí que es pura magia y se llama Arcanum», concentrada en forma facetada, lista para el procesamiento. Se mide en libras —una carga personal ronda las 1,5 libras, contenibles en un vial—, se puede quemar a fuego, y brilla: de una cabeza animada que lo comió quedó dicho que «tiene un brillo acá».

No es una piedra inerte. En cantidad y a corta distancia trabaja sobre el cuerpo: quienes son sensibles a la hechicería, o cuya condición física ya fue cambiada por la cercanía, sienten «alargamiento», la impresión de casi fundirse con el entorno.

Donde llovió

El Arcanum es «algo de acá»: nativo de Ardis Vala, con reservorios en bruto dispersos por el territorio. La gran riqueza apareció por primera vez en Ardenbul —«si vos fueras un enano, esto es como el mitril», el mitril de Moria de estas tierras—, el mismo sitio donde algunos dicen que descendieron a Arris los primeros vigilantes. La explicación que circula es cósmica: «en este lugar algo le llovió que produjo ese efecto».

Sobre esa lluvia se levantó todo lo demás: la fiebre de Arcanum, comparada sin pudor con una fiebre de oro, y la certeza de que «todos los que vienen acá vienen a buscar Arcanum, los priscianos también».

Del yacimiento al arma

La cadena es completa y cada eslabón tiene su institución. De las geodas y los reservorios en bruto se pasa a las bóvedas que contienen el Arcanum —con pasillo de acceso, muy peligrosas: en ellas se puede quedar atrapado—; de las bóvedas, a las forjas donde se lo quema y procesa; de las forjas, a los productos terminados. El grado de elaboración da el catálogo:

  • En bruto — lo que nadie entrega sin negociar. Quedó dicho como principio: «yo no voy a entregarles a Arcanum en bruto a nadie».
  • Cristales — como los que se están instalando en la Ciudadela, en su reparación y modernización.
  • Gemas de arcanum activo — capaces de albergar una inteligencia que anida en ellas.
  • Tizas de Arcanum — para escribir fórmulas y hechizos.
  • Arcanum Jelly — un destilado que se prueba «solo para probar» y da poder mágico temporal.

En forja circula en «cantidades ingentes»; en el bolsillo, en viales. El registro habla de porcentajes: el 70% está entregado, se ve solo el 10%, hay un 20% disponible.

La forja y sus escuelas

El Arcanum es «el combustible. La protocultura. El combustible mágico»: un magnificador de propiedades mágicas que da potencia a los objetos, despierta en los hechiceros sus conjuros perdidos y permite forjar armas. La forja de Arcanum es vieja tradición de los sacerdotes magos de Thoth, hoy conocida y usada tanto por los priscianos —que lo queman en la forja— como por los teósofos. Con ella se hacen objetos mágicos mucho más rápido y se mejoran armas hasta volver a alguien «absolutamente fuerte, un guerrero imbatible»; existe una espada de Arcanum. Para las transformaciones mayores hay umbral: una espada vorpal exige «una forma mayor de Arcanum, de mínimo» y un hechicero de nivel catorce.

También alimenta artefactos antiguos —«le puede dar electricidad»— y sostiene círculos rituales donde los participantes escuchan a distancia «tomando la característica de Arcanum». El Octavo Colegio le dedicó un instituto, los Estudios del Arcanum, donde trabajan technómagos como Nero Mundul, tiza en mano. Y hay que decirlo: los forjadores entregan Arcanum incluso a quien no lo pidió. Así recibió el Maestro la gema con la inteligencia anidada en su cabeza — un regalo que nunca solicitó.

Del mismo complejo, pero aparte, están los módulos: materia prima que explícitamente no es Arcanum, obra de quienes manejaban «algo muy extraño, que es una mezcla de saberes, de ciencia, de ingeniería, magia» — la misma doble naturaleza por la que el Arcanum se asocia a la protocultura.

Moneda de otra cuenta

El Arcanum funciona como unidad de valor distinta de la moneda de oro: los precios pueden fijarse «en valor de Arcanum», y a él se debe el 90% de la deuda de la población. Hasta los de Zed lo aceptan como pago por resurrección. Anda anotada, pendiente de confirmar, una cifra de 22.000 monedas de oro por una mejora de espada en la forja. Es el eje económico, político y mágico del territorio: el motivo por el que llegan las facciones, y el objetivo estratégico declarado de los Buscadores y el Octavo Colegio — «el conocimiento del Arcanum y las alianzas». Sin Arcanum no hay forja, no hay objetos mágicos rápidos, no hay ventaja militar ni moneda de cuenta: cualquier movimiento sobre las bóvedas, las forjas o los reservorios reordena el poder. Su presencia se registra hasta en el Foro de Set.

Lo que cobra a cambio

Dos peligros, de distinta clase. Quemarlo es riesgoso —los priscianos lo hacen igual, en la forja—. Consumirlo engancha: el mago visitante Pelagion está adicto al Arcanum y se está volviendo loco. Y hay un tercer costo, el del que ya se ató: romper una conexión de Arcanum establecida —lo que el registro llama «la alentadura de Arcanum»— hace perder todo el poder que esa conexión sostenía, porque era una cosa tecnomágica. Así le ocurrió al Demilich. El mineral da, y lo dado queda hipotecado a él.

Advertencias del archivero

Acá conviene pisar el freno y poner las cosas en su sitio. Los escribas no se ponen de acuerdo ni en el nombre: unos escriben Arcanum, otros arcanio, otros Arcanium, y nadie ha establecido si son grafías de lo mismo o si la última nombra otra cosa. Tampoco está dicho qué es exactamente la «alentadura»: si un vínculo, un aliento literal o un dispositivo — el que la mencione, que no finja saberlo. Los porcentajes —90, 70, 20, 10— circulan sin denominador: ¿porcentaje de qué stock, medido por quién, en qué registro? Nadie ha explicado quién custodia las bóvedas ni en qué consiste su peligro; ni cómo se extrae el mineral de las geodas, ni quién tiene derecho sobre los reservorios en bruto. Junto a la protocultura se menciona una «geodesia» que puede ser la geoda o puede ser otra cosa. Se afirma que el Arcanum es esencia buscada en raíces y plantas, sin que nadie explique cómo un mineral de geoda aparece en material vegetal. Del mal de Pelagion no se conoce dosis, curso ni cura. Y queda abierta la cuestión de fondo: si Arcanum y protocultura son el mismo material con dos nombres, o si la protocultura es la categoría y el Arcanum su variedad local. Este cronista registra la duda; no la salda.

Véase además: Ardis Vala · Ardenbul · Priscianos · Buscadores · Foro de Set


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