Auro

El que cabalga sobre los ríos lanzando cometas azules. Jinete de la Guerra. La guerra vale todo.

Después de la conversión: armadura hecha de tierra calcinada y turba, corona de espinas o de llamas pequeñasla diferencia no se ve a esta distancia—, mirada que no se reconcilia con el cuerpo que la lleva. Detrás, un jinete sobre tigre blanco con bandera rojaposiblemente Coyote en una de sus formas—; al cielo, una ciudad invertida que cuelga de lo alto como amenaza de plano. La lámina viene de Ciudades Invisibles: es Auro ya en función de Jinete, no Auro como compañero. El cuerpo que sobrevivió al party wipe no es el cuerpo que cabalga aquí.

[Existe variante anterior de la lámina, también dictada por la mano, donde Auro figura aún como Jinete en su forma “CI” sin la corona terrosa. Las dos se conservan: una entrada, dos láminas, dos momentos de la misma caída. —Glosa marginal del archivero del Plata.]

Presentación

Auro empezó como uno de los suyos. Era compañero del grupo de los héroes en Ciudades Invisibles —un compañero entre compañeros— hasta el party wipe del que sólo él salió vivo. Vagó después por planos que la crónica no termina de inventariar. Reapareció con cuerpo nuevo, reencarnado como halfling, en una de esas curvas del Multiverso en las que la identidad se quiebra. En esa nueva vida encontró a Coyote —el general del vacío, hueco de ser, el que en otra mesa había sido jinete de wyverns de Krynn—. La alianza entre ambos fue inevitable. Coyote enseña a Auro qué hacer con el odio. Auro descubre el plan.

La fórmula del plan es una sola frase, y se la conoce de memoria: “Quiero que mueran todos”. Antes la había dicho de otro modo —“La guerra vale todo”— y el archivo tomó nota. Pero ahora no es retórica. Es operación. Auro se convierte en Jinete del Apocalipsis —el de la Guerra—. Carga el título y la función. Recibe iniciativa que ningún defensor consigue igualar.

Desde el Castillo del Prisma, en Abadón, comanda las fuerzas demoníacas que avanzan sobre el Monte Análogo. Abre cinco portales a Abadón sobre la montaña celeste. Cosecha almas de ángeles en gemas, mediante una magia oscura que combina hechicería y transporte coordinado por Caronte. Lidera el asalto. Es, en esa fase, inmortal por medios convencionales —no hay arma del grupo que pueda alcanzarlo sin pagar un precio que el grupo no quiere pagar—.

Sus crímenes se cuentan en plural y por geografías: el genocidio de Zagreb, el asesinato de Campino (héroe de los gnomos —de los ñomos, en la grafía vieja—), la matanza de poblaciones enteras, la desobediencia explícita del mandato que se le había dado en su otra vida —redimir al Jinete anterior—.

Luca, el clérigo de la mano dorada, jura ejecutarlo. La palabra “justiciar” es la que el archivo conserva. Luca no pidió matarlo: pidió hacer justicia con él. Es la diferencia central del finale.

En el ciclo del final de Antiterra, Auro entra como villano externo —no del núcleo Reguladores en mesa, sino como el que comanda desde Abadón el avance que los Reguladores tendrán que enfrentar—. Es uno de los rostros que el ciclo hereda de Ciudades Invisibles y que el ciclo final tiene que ajustar.

Vínculos

Apariciones

  • Ciudades Invisibles — compañero inicial, party wipe, vagabundeo
  • Reencarnación como halfling — encuentro con Coyote
  • Castillo del Prisma (Abadón) — base de operaciones como Jinete
  • Monte Análogo — asalto, cinco portales abiertos
  • Zaira — finale, confrontación con el grupo
  • Antiterra, ciclo final — villano externo