
Coyote
Cuatro cosas responden al nombre de Coyote, y este cronista no jurará que sean una sola: el animal que aúlla de noche en desiertos y bosques; el hombre de frontera que va y viene y se corrompe; el guerrero de dos armas que pudo decapitar a una diosa; y el vacío que quedó donde el guerrero fue mutilado. Escribo esta genealogía sabiendo que el cuerpo no aparece, y que el nombre, sin embargo, sigue operando.
El guerrero que vivió una sola vez
Fue, dicen los registros, «un gran guerrero que solamente vivió una vez» — precisión notable en un mundo donde tantos vuelven — e inclinado hacia el mal. Venía de los reinos olvidados de Thor. Quien lo vio entero lo describe como «un caballero en mezcla de pirata y guerrero dragón», montado en un hipogrifo de buena envergadura, y portando un cetro que puede hacerse lanza: insignia y arma en una sola pieza, vinculada a el Khan. En qué manos está hoy ese cetro, si es que está en alguna, nadie lo consigna.
Su don es una maestría: pelear con dos armas de manera tal que se puede llegar a decapitar a una diosa. Ese don lleva su nombre — el don de Coyote — y se transmite, aunque el modo de la transmisión y la lista de sus portadores permanecen en sombra.
Las tres caídas
Sobre su fin, los archivos guardan tres versiones que no se dejan reconciliar, y las tres tienen el mismo movimiento: hacia abajo. Una lo deja en el abismo. Otra lo hace desaparecer bajo las aguas del lago, donde una criatura de tres cabezas, de tentáculos, se lo lleva hacia el fondo. La tercera lo pone en la playa, frente a los barcos, donde le arrancaron los ojos y las alas — porque tuvo ojos y alas — y agonizante se hundió. Tres geografías, un solo descenso. Las escuelas disputan cuál es la verdadera; este cronista anota las tres y observa que ninguna devuelve el cuerpo.
El hombre vacío
Después de la mutilación, Coyote figura como hundún, «general del vacío»: «este hombre vacío», criatura que «empezaba a tomar formas raras». Su entrada está catalogada en el Bestiario 5, y esa entrada es la referencia para entender qué es Coyote después de la transformación — referencia que, debo confesarlo, no ha llegado a mis manos, de modo que del hundún sé el nombre y el rango, y nada más. Circula también noticia de una criatura que se transforma en chacal y escupe fuego, tenida por demonio; si es el mismo Coyote en otro registro o un homónimo del espanto, los papeles no lo dicen.
El Ranger de la frontera
Bajo el nombre de Texas Ranger, un Coyote «excedido en funciones» usa dos cuchillos «como si fueran extensiones de sus brazos» — la misma lógica del don, duplicada en acero menor. Este Ranger es uno de los corruptos, aliado con el dragón, y su tránsito por la frontera es el mecanismo mismo de esa corrupción: va y viene, y en el ir y venir se pudre. Que el guerrero del hipogrifo y el hombre de los dos cuchillos compartan la mano y no solo el nombre es conjetura razonable, no hecho establecido.
El linaje
Aquí la genealogía se vuelve nudo. Coyote es declarado «verdadero padre» por un compañero que narra su propio linaje. Y por adulterio con la reina de Zaira — Zara o Sara, que las dos grafías corren y ninguna se impone — engendró a Minaya, ángel, planetar: que del lecho adúltero de un guerrero inclinado al mal salga un planetar es de esas simetrías que el mundo produce sin explicarse. Se habla además de un hijo de Coyote que «parece que está muerto», cuyo cuerpo no ha sido recuperado; los registros no afirman que sea Minaya, y este cronista no unirá lo que el archivo mantiene separado. Un padre sin cuerpo, un hijo sin cuerpo: la casa de Coyote se hereda en ausencias.
Redención y compañía
De la prisión infernal salieron dos: Coyote y Khalim. En juicio de una entidad divina, Coyote tiene «más posibilidad de redención» que Khalim — sentencia que conviene meditar, porque otorga esperanza precisamente al guerrero mutilado, al general del vacío. Lo que el cielo pesa no es lo que pesamos nosotros.
El nombre que sobrevive
Aunque el cuerpo no aparezca, el nombre trabaja. Horatiol todavía lleva la firma de Coyote y Guajira — marcas cuya naturaleza (¿sello, tatuaje, propiedad?) y cuya sociedad (¿quién es Guajira para Coyote?) quedan sin declarar. El don de dos armas circula. Y hay custodia: se habla de «uno y otra criatura conocida como Coyote, que nos custodian», sin que se diga a quién guardan ni de qué.
El animal del paisaje
Queda, por último, el bicho. Los coyotes son corrientes y numerosos: en las tierras mexicanas de Antiterra, alrededor de la prisión de Paso del Norte; en el desierto de California, donde se hace el ritual sagrado; en el bosque, donde en muchos lugares «hay que replegarse por los coyotes». Aúllan de noche, andan en cantidad junto a los perros. Donde hay frontera, prisión o rito nocturno, hay coyotes — como si el nombre, hundido el hombre, se hubiera repartido entre mil gargantas menores.
Reparos de este cronista
He dicho ya lo principal: no puedo afirmar que el Ranger, el caballero del hipogrifo, el hundún y el chacal de fuego sean una entidad en etapas sucesivas o varias que comparten nombre. No puedo resolver Zara contra Sara, ni el abismo contra el lago contra la playa, ni decir si el hijo muerto es Minaya o un segundo vástago. No sé qué hace exactamente un «general del vacío», porque el Bestiario 5 no me fue transcripto. No sé dónde está el cetro. Anoto los huecos como quien anota tumbas vacías: para que nadie construya sobre ellas.
Véase además: Minaya · Khalim · El Khan
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.