
Garkhan
«Por momentos son de fuego, literalmente, y después apenas se vuelven en ámbar.» — dicho de los ojos de Garkhan, según las voces del archivo
Acta de linaje, si linaje puede llamarse a lo que no desciende sino que se superpone. Garkhan no viene de un padre y una madre como vienen los hombres: viene de una mezcla. Un cuerpo ifrit de ojos de fuego sobre el que se injertó la esencia de un dragón, y en esa esencia, revuelto, un fragmento de Declan — de ahí que sea portador de dos mentes en un cuerpo. Bárbaro, oráculo del Dark Tapestry, Wordbreaker, y soberano y señor de la Casa Negra. Uno solo: no hay otro Garkhan.
Las capas del cuerpo
El que lo mire de cerca puede leerlo como se lee un estrato: cada capa tiene su señal visible y ninguna borra a la anterior. Un hombre de un metro noventa, más o menos, de rasgos «medio mongoles», pelo negro y largo, barba de unos días. Pasó toda su vida o gran parte de su vida bajo el sol y tenía la piel bronceada; ahora se lo nota pálido. Fuera de combate, la mirada serena y casi vacía; en combate, sacado.
Del ifrit, el fuego en los ojos. Del dragón, las escamas —escamas, escamas, no otra cosa— que le crecen en la parte superior de los brazos y parte del torso: unas medio verdosas medio negras, otras más como unos dibujos; en el torso, escamas verdes «en las puntas medio oxidadas, como si fuesen viejas». Y de sus captores, el Shadow Scar: cicatrices que siguen la línea del hueso perfectamente y que, bajo determinadas condiciones lumínicas, hacen que «a veces es como si te viera el esqueleto».
El escamado avanza. Cada vez se lo ve más «draconoso»: sigue en forma de hombre, pero las escamas le van cubriendo el cuerpo y tal vez ya llegan hacia el cuello. Su cuerpo es a la vez calendario y profecía: el mundo puede leer en él, capa por capa, el progreso de un retorno dracónico.
La furia y sus formas
En combate el cuerpo responde a la furia: se le llena de escamas de alguna especie de reptil, las manos se le convierten en garras, las escamas crecen y toman más parte de su cuerpo. En Rage se pone «como la serpiente, con unas escamas medio verdes y azuladas», y le salen garras en todos sus brazos. En la transformación plena su cuerpo se rearma «como si fuese que su cuerpo se está formando de ese material»: el híbrido mitad hombre mitad dragón. Puede además, por cambio de forma deliberado, volverse Lizalfos. Todo esto se paga: después de la pelea el cuerpo dispara muchísima adrenalina y él termina cansado.
Dos cadenas lo atan. En combate, una maldición le hace hablar celestial en vez del común: no puede darse a entender cuando más falta hace. Y le teme a la oscuridad completa — en oscuridad total, su temple flaquea. Su fuerza, en cambio, es de excepción: carga a una persona adulta dormida «como un saco» y se va con ella sin dificultad.
Atuendo y armas
Armadura de anillos de mitril, la del guerrero. Encima, las túnicas negras, rojas y doradas que marcan el estatus de la Casa Negra. Y una túnica más, que es la del oráculo: negra «como si fuese una noche bien oscura», con pequeñas lucecitas como si fuesen estrellas que brillan, titilan y se prenden y se apagan. Porta un flagelo; una espada larga al cinturón —él le diría espada corta, pero no es corta—; un escudo que lleva atrás; y una daga que perteneció a su abuelo, el único eslabón de sangre común que le queda en el cuerpo.
El oráculo del pasado
Como oráculo del Dark Tapestry, Garkhan no enuncia el futuro sino el pasado: es una manifestación, un profeta, y se declara Profeta de los dragones y Heredero de los dragones del tiempo. La fusión con Declan explica que la vía profética y la vía dracónica corran juntas en él: Declan aporta el lazo alienígena y visionario, el dragón la sangre y la herencia. Se lo cuenta además como «Garkham fundador de los Worldbreakers» — origen de un grupo y no solo miembro.
La conquista y la deuda
Un puesto de poder del mundo cambió de manos por su espada: conquistó la Casa Negra, con ayuda decisiva de Sheridan, y hoy la encabeza vistiendo sus tres colores. Pero su biografía privada es siempre también un movimiento de fuerzas mayores. Un visitante siniestro venido del plano de las sombras —su némesis, con relación muy fuerte con los Dark Folk— lo secuestró para extraerle sangre de dragón y hacer una invocación o una mutación; en ese cautiverio los Kittones lo experimentaron, y de ahí el Shadow Scar. Y bajo una ciudad se esconde un ser oscuro con el que Garkhan tiene obsesión. Lo que le pasa a él nunca le pasa solo a él.
Queda registrado, además, sin ceremonia y sin fecha: Garkhan muere en un tiempo de descanso entre gestas. Cómo, cuándo, y qué fue de la Casa Negra después, el archivo lo calla.
Advertencias del cronista
Acá conviene pisar el freno y poner las cosas en su sitio. El némesis nunca recibe nombre en las voces del archivo: ni rostro, ni morada — el que lo cruce, que no espere reconocerlo por esta entrada. De Declan no se sabe qué o quién es —persona, alma, entidad de otro ciclo— ni cómo llegó su fragmento al dragón; tampoco se explica el mecanismo de las dos mentes: si alternan el control, si se comunican, ni si la condición de oráculo del pasado proviene de una de ellas. El material no alcanza para decir si se turnan, discuten o se ignoran. La forma de combate arrastra una disputa de escuelas: se la llama «el hombre de la etiqueta», «hombre de las escamas mixtas» y «medio hombre medio dragón», y no consta si son la misma forma con tres nombres o formas distintas. No se dice dónde queda la Casa Negra ni qué hay dentro del puesto conquistado; no se precisa la ciudad bajo la cual duerme el ser oscuro de su obsesión. Del dragón del vacío y del viaje interplanar solo queda dicho que hay que buscarles una conexión. Y la pregunta más honda queda abierta: si el fuego del ifrit y la sangre del dragón conviven, compiten, o si una está reemplazando a la otra. Este cronista anota el avance de las escamas y no se pronuncia.
Véase además: Casa Negra · Sheridan
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.