
En la cuarentena de 2087 hay una leyenda que se cuenta en voz baja entre los enchufados: una mujer enmascarada, cazadora y presentadora a la vez, que decapita a sus víctimas en el instante exacto del éxtasis. La Head Hunter caza sobre todo a los soldados del Arcade Soldier Gamification Project —esa carne de cañón que cree estar jugando un videojuego mientras mata insurrectos en la calle—: cuando uno de ellos cae herido, aparece después sin cabeza. Su corte es limpio, ceremonial, perfecto. Nadie sabía de un fallo suyo.
El fallo llegó con Zaa. La noche del asalto al reducto de Kreider, la Cazadora se presentó en persona y le ofreció a la arregladora lo que ofrece siempre: el orgasmo divino, la maternidad milagrosa, la muerte como culminación. Zaa, con el casco puesto y la otra realidad a la vista —la cuarentena eterna, sin reproducción ni futuro—, dijo que no. Por primera vez la Head Hunter no logró el corte: solo alcanzó a abrirle la garganta y dejarla desfigurada, viva. Una presa que rechaza el éxtasis es, para ella, una deuda abierta.
Desde entonces la Cazadora quedó atada al destino de la banda. Hizo llegar al campamento la cabeza metálica de un Jump Shooter con un mensaje escrito en lápiz labial —“estás varada conmigo”— y juró que el show no se cerraría sin la muerte de Kreider. Cumplió en cambio otra decapitación: la del CEO Thucydides, el directivo del complejo mediático, como quien poda a su propio patrón. Cazadora del sistema y verdugo dentro del sistema, la Head Hunter es la cara enmascarada de un mundo donde la muerte tiene rating.
Vínculos
- Zaa — la primera presa que le falló; le dejó la garganta abierta y una deuda
- Kreider — la muerte jurada sin la cual no cierra el show
- Arcade Soldier Gamification Project — su coto de caza habitual
- CEO Thucydides — decapitado por su mano
- el Maestro — la red que monetiza su cacería
- 2087 — la Pandemia del Mundo Nuevo