
Los A.K. Boys son el séquito de Willy Vision: una veintena de programadores pagados en farafa y adictos a ella, que sostienen la red social del gurú desde las entrañas del búnker. Conectados entre sí forman una antena psíquica capaz de rastrear leyendas por la red —fue esa antena la que dio con la pista de la Head Hunter—, pero el mismo círculo engendró la peor traición: desde la oficina de Madman, su cabecilla, se filtraron las coordenadas del reducto, y el misil que siguió mató a un cuarto de la población. Madman murió bajo los escombros de su propia delación. Entre los suyos contaron también a Tóxica, la ex líder siempre conectada, y a la banda punk de Aloof Media.
Después del desastre, el círculo —las programodes— se enclaustró en los pisos inferiores, comprando toda la farafa disponible y arrastrando a su propio líder a un éxtasis de droga y programación del que no volvió entero: cuando Taito bajó a buscarlos, encontró la cabeza aún viva de Willy Vision colgada de cables, conservada al modo de una reliquia, profetizando muertes antes de dormirse. Una de las chicas le entregó un CD estilo Windows 95 con el secreto de mantener viva una cabeza. Sacerdotes involuntarios de un culto de silicio y jeringa, los A.K. Boys son lo que la cuarentena hace con el talento: una antena brillante, enferma, capaz de salvar al reducto o de venderlo sin querer.
Vínculos
- Willy Vision — el gurú al que sirven y cuya cabeza viva custodian
- Aloof Media — la banda punk andrógina dentro del círculo
- hardhold de Kreider — sus pisos inferiores, claustro y madriguera
- Head Hunter — la leyenda que su antena psíquica rastreó
- Taito — el genio que bajó a las profundidades y recibió el CD
- 2087 — la Pandemia del Mundo Nuevo