México

«Señores, cae el sol: están en la noche mexicana.» — advertencia del Narrador, recogida en los registros del ciclo

Itinerario para el que insista en ir: desde París «no llegamos en una semana», ni siquiera confiando el cuerpo a las plataformas zodiacales — y una de ellas, hay que decirlo, está en México mismo, «otro es en México», lo que hace de este país pobre un nodo de la red de viaje y no un rincón olvidado. Quien venga por tierra desde el norte deberá saber que para entrar a Arizona «tienen que pasar a Nuevo México, primero», y que hubo compañías que tocaron Baton Rouge antes de «toda la historia de México». El Narrador lo llamó «este México maldito» y habló de «chocar contra las paredes»: el viajero prudente tomará nota de que el territorio opone barreras al que lo atraviesa, aunque nadie haya establecido si esas paredes son de piedra, de ley o de encantamiento.

El país

Desierto y cactus — «en México siempre hay un cacto, un taro» —, lagos hacia el centro, y dos mares: el Golfo de México al oriente, visible «remontando el cielo de las nubes» desde el Desierto de Chihuahua, y la costa del Pacífico al poniente. Es tierra pobre que produce y alimenta: sus campos de cultivo «están alimentando a buena parte de México», y por los pueblos del norte circulan «el jade, el maíz y los ilegales» — las tres mercancías de la frontera, cada una con su precio y su riesgo. La noche es aquí una condición del lugar, no un mero horario: cae el sol y se está en la noche mexicana, y eso quiere decir algo distinto que en otras tierras.

La frontera

La línea con los Estados Unidos no es tinta de cartógrafo: es un puente. De un lado «esto es Estados Unidos»; del otro, «esto es México». Y se sostiene por la fuerza, porque «los norteamericanos mataron gente para mantener esta frontera» — de ahí se sigue que puedan imponer sus reglas sobre quien la cruza. Hay viajeros que necesitan ayuda para pasar, y hay «ilegales» como categoría corriente del tráfico norteño; el precio y el procedimiento del cruce, sin embargo, no constan en registro alguno. En el tramo de Texas la cosa se agrava: allí la frontera es «un quilombo que no te podés imaginar».

El templo de arriba de los lagos

Sobre los lagos del centro se levanta un templo asociado a aztecas y toltecas — y el cronista corrige el orden recibido: «los aztecas fueron anteriores; los toltecas, en todo caso». Su ubicación exacta es un dato faltante del mundo mismo, no solo de los que lo buscan: «un templo en México que no sabemos exactamente dónde está». Lo que sí quedó dicho es lo grave: en ese templo eclosionarán huevos malos, y lo que salga de allí tendrá consecuencia sobre el mundo entero, porque de allí salen las criaturas.

Tierra de reputaciones y de fechas hondas

México es tierra donde se ganan nombres peleando: Auro obtuvo aquí su apodo de coyote «luchando contra las criaturas». Y es un punto fijo del calendario del ciclo: hay que ir a México «hace 100 años», al 14 de abril de 1887 — y ya en 1838 los primeros Profundos combatieron en esta tierra contra exploradores. Quien lea los itinerarios de viaje mágico encontrará además una prohibición: México figura entre los estados que hay que esquivar «por razones» — razones mágicas cuyo contenido nadie ha puesto por escrito.

Una sola lógica

Los elementos de México se explican unos a otros. Un país pobre y agrícola, con recursos de valor —jade, maíz— y sin poder militar propio frente al norte, produce necesariamente frontera, contrabando y gente que paga para cruzar. Sobre ese piso económico se apoya la capa antigua: templo azteca arriba de los lagos, plataforma zodiacal, criaturas. La pobreza se convierte así en peligro: el que viene por magia y el que viene por hambre usan las mismas rutas y los mismos pasos. El puente que marca la línea es el punto exacto donde las dos capas se tocan.

Advertencias del cronista

Este cronista debe declarar lo que las versiones disputan y lo que sencillamente falta. Primero, la disputa mayor: un interludio afirma que México «parece ser parte de los Estados Unidos de las Américas», mientras el resto de las voces lo trata como país separado, con frontera militarizada y puente divisorio; hay quien sostiene que esa afirmación pertenece a otro mundo, al espejo de Terra, y no a esta Antiterra — la cuestión queda abierta entre escuelas. Segundo, una anomalía de los itinerarios: Cuba figura entre «los estados» a esquivar junto a Arizona, México, Nebraska y Nevada, y nadie ha establecido si eso es geografía deformada de Antiterra o error del copista. Tercero, los huecos que nadie ha llenado: dónde está el templo; cuáles son las razones mágicas de la prohibición; de qué criaturas son los huevos que eclosionarán y si son las mismas contra las que peleó Auro; qué son las «paredes» de «este México maldito». De sus ciudades, del estado del templo y de la apariencia del puente fronterizo, los registros callan. El viajero pregunte dos veces, y pague antes de cruzar.

Véase además: Estados Unidos · Desierto de Chihuahua · Plataformas zodiacales · Auro · Profundos · París · Baton Rouge


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.