Desierto de Chihuahua
«Ustedes están en el desierto de Chihuahua.» — así, sin más preámbulo, abren los registros del tramo: el viajero no llega al desierto; despierta ya adentro.
Uno de los desiertos «más secos y extensos» del mundo, y también «uno de los peores». Está en México, pero su extensión no respeta la línea de nadie: «trasciende las fronteras incluso del estado de Texas». No es un accidente dentro del recorrido — es el recorrido. Todo lo que estas crónicas registran en este tramo ocurre dentro de él.
Catastro del terreno
Quien espere dunas limpias se equivoca de desierto. «Hay un par de dunas con forma de arena… pero acá hay mucha roca también. Como una mezcla de piedra y roca.» Las dunas están «llenas de piedra», y el terreno se abre en «depresiones así inmensas», huecos vastos donde una cosa entera puede esconderse hasta que se está encima de ella. El suelo miente: lo cubre «una capa de polvo, arena celisca» que «podría ceder bajo sus pasos». Los jinetes lo saben: correr a caballo sobre esas dunas de piedra es empresa que se paga cara, y los baqueanos del tramo la cuentan entre las más arduas del camino.
El polvo, además, no se queda quieto: «el polvo, que se levanta del desierto, que vuela a través del bosque». Que haya un bosque vecino a semejante esterilidad es una de las preguntas que este cronista deja abiertas más abajo.
La lógica de la privación
Esta tierra es «árida, seca, devota de vida» —sin vida— porque «no le llegó el limo con todos sus nutrientes». La cadena es implacable: sin limo no hay nutrientes; sin nutrientes, fertilidad; sin fertilidad, granjas; sin granjas, gente. «Acá no hay granjas ni nada. No es un lugar muy fértil.» La escasez, la lentitud y el aislamiento no son circunstancias del viaje: son propiedades del terreno. Cambiar el desierto sería cambiar la condición entera de la travesía.
Lo que ocupa ese vacío no es población sino instalaciones y señales — aquello que necesita estar donde nadie mira ni pasa. En una «ojedad en el terreno», una depresión en medio del desierto, se hunde un Templo. Y las depresiones inmensas y las dunas mezcladas con roca explican que tales cosas puedan estar ahí sin ser vistas hasta el último paso.
El sur de los mástiles
En el sur del desierto hay mástiles clavados. Atados a ellos, los esqueletos de los hermanos Rey: descarnados y sin embargo vivos, «gritando agonizantes». Entre los mástiles se levanta un rostro gigante. Quién clavó los mástiles, quién talló o alzó el rostro, y qué relación guardan con el templo de la depresión, los registros no lo dicen; de la materia del rostro solo quedó una frase que el archivo no supo conservar entera.
Hay también un punto que los itinerarios nombran «la última prueba del desierto». Solo consta el nombre.
El punto de partida
El desierto no es únicamente obstáculo: es umbral. «Desde las arenas del desierto de Chihuahua, en México, parten hacia los océanos.» El lugar más seco del mundo es la puerta hacia el agua más grande — geografía de las que gustan a los dioses irónicos, si los hay.
Advertencias del cronista
Aquí este cronista debe confesar lo que sus fuentes no resuelven. Los registros disputan el nombre mismo: el templo de la depresión se ubica «en medio del desierto de Sonora», mientras que todo el resto del recorrido transcurre en Chihuahua. ¿Un solo desierto con dos nombres, dos desiertos contiguos, o pluma distraída de algún escriba? No hay puente entre ambos registros, y no seré yo quien lo tienda. Tampoco explican las voces cómo linda un bosque con tierra tan muerta, ni dónde acaba uno y empieza la otra; solo que el polvo lo atraviesa volando. Del cruce mismo nada consta: ni distancias, ni jornadas, ni una sola fuente de agua. Y quedan sueltos, como espejismos en los márgenes, otros desiertos: uno visible «para atrás» hacia Jericó y Tierra Santa durante un enfrentamiento con dragones, y otro registrado en la región de Alejandría. Si son este mismo desierto multiplicado por el mundo, o desiertos hermanos que solo comparten la sed, las voces del archivo no lo distinguen. El viajero prudente lleve agua para todos ellos.
Véase además: México · Templo · Alejandría
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.