Deino
Advertencia del baqueano, antes que nada: de esta señora no hay retrato. Ni cuerpo, ni edad, ni voz. Lo que el archivo guarda de ella es su apetito, su tropa y sus tratos — y con eso alcanza para saber que no conviene deberle nada.
En Ardis Vala, al norte del lago subterráneo, en la zona de caverna, gobierna Deino: «la bruja», «una hechicera», señora de casi cincuenta hombres bestias que ella misma transformó. En los mapas de los viajeros la comarca se señala sin rodeos como «el reino de Deino» — dominio delimitado, con dueña. Y es de las habitantes viejas: «gente como Deino» ya vivía ahí antes de que llegaran los aventureros recientes. El lago la encontró instalada; los recién venidos, también.
La legión vuelta bestia
Su tropa no es horda: es guarnición. Casi cincuenta hombres bestias «formados militarmente», con «distintos conturbios» —insignias al modo romano—, varios de rasgo porcino; entre ellos se nombra a un Abroide Porcino. Fueron legionarios antes de ser bestias, y conservan la formación y las insignias de aquello que fueron. Deino tiene «algo medio circe»: convirtió a los legionarios y los mantiene bajo hechizo o control desde hace doscientos años.
Ahí está la lógica entera del reino, y por eso esta entrada es genealogía y no mera geografía: la legión llegó como legión, ella la volvió bestia, y lo que quedó es un ejército que pertenece a su hechicera. La tropa es la población, el hechizo es el vínculo político, y los doscientos años son la antigüedad del arreglo. Reino, guarnición y hechizo son la misma cosa.
La cara que muestra hacia afuera
Hacia el resto del mundo, Deino no manda bestias: manda objetos. «Es alguien que tiene algo con pactos»; entrega objetos mágicos a los mortales —el propio Alumine usó un objeto que Deino había entregado— y hace tratos que se ejecutan mediante genios: fueron genios los que cumplieron la parte de un trato hecho con ella cuando estaba prisionera. Se le atribuye además autoridad sobre los tratos mismos, y sobre la apertura de «nuevos tipos de tratos», como quien no solo comercia sino que legisla el comercio.
Qué cobra, el archivo no lo fija. Lo que sí fija es la forma: cumple a través de terceros, y lo que entrega es objeto mágico, no dinero. Su influencia, por eso, ya no cabe en su caverna — sus objetos circulan en manos ajenas y preceden a los tratos actuales.
El apetito
Lo único que el archivo dice de ella como persona es esto: «le gusta comer chicos ricos». Si es apetito literal, condición de sus pactos o fama que le cuelgan otros, nadie lo ha establecido. Este cronista lo consigna tal como se dijo y deja que el viajero saque su cuenta antes de sentarse a su mesa.
Muerta, viva, prisionera, reina
El mundo la dio por perdida una vez, y tuvo que revisar la cuenta: se la mencionó muerta, y después quedó establecido — «Deino, está viva». Cómo murió, cómo volvió, o si esas palabras son las del mundo, no consta.
Hay una segunda disputa de versiones: el registro la nombra «prisionera Deino» y a la vez señora de un reino con tropa propia. Si el cautiverio fue antes del dominio, después, o al mismo tiempo — y quién pudo tener presa a una que transforma legiones —, son cuentas que los registros no cierran. Entre sus enemigos consta uno con nombre: Lord Petarmis, antagonista suyo según el registro de la bruja de la caverna.
Y una tercera hebra suelta, la más genealógica de todas: en el registro aparece «Deino, su madre» — madre de quién, no se sabe.
Advertencias del cronista
Queda dicho lo que falta, que no es poco. No hay descripción física de Deino, y ese es el hueco mayor: el viajero que la busque no sabrá que la encontró hasta que sea tarde. La palabra «conturbios» llega con grafía dudosa, y no se sabe si cada hombre bestia lleva insignia propia o si distinguen unidades. De sus pactos no se conoce el precio, ni qué pide a cambio del objeto, ni cuáles son los «nuevos tipos de tratos» anunciados. Del reino se conoce el mapa pero no los límites, ni las entradas, ni las distancias. Y por qué la caverna la eligió a ella, o ella a la caverna, es pregunta que el archivo deja abierta y este cronista no va a inventar.
Véase además: Ardis Vala · Lord Petarmis
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.