Magia dual

Este nombre vive en 2 mundos del archivo. Las versiones no se funden: sus diferencias son canon, y leerlas enfrentadas es la mitad de lo que el nombre significa.

En ANTITERRA

Tratado breve sobre el poder que llaman en la antigüedad «poder dual», compuesto por Paulus Alexandrinus para instrucción de los que aún creen que la magia es una sola cosa.

Sepa el lector, antes de todo, que en Antiterra «hay magia. Mucha magia de hecho». Que nadie repita la necedad de que este fue un mundo «donde no había magia — estaba el astral». Y sepa también que la magia se ve y se siente: «se veía la magia desde el piso de abajo, se sentía que había magia acá». Irradia. Quien tenga ojos adiestrados la reconoce a distancia, como el marino reconoce la tormenta antes de la primera gota.

De las cuatro capas del arte

He observado, en años de registro, que el sistema entero se arma en cuatro capas que se necesitan entre sí, como los cursos de piedra de una torre.

Abajo está el soporte material: «hay toda magia hecha a través de gemas», y una tierra que puede tener o no tener magia según lo que se haya hecho sobre ella — porque, y esta es la ley más amarga que consigna este tratado, «en un espacio donde se mata gente la magia desaparece». La matanza mata la magia de la tierra.

Encima, la técnica: escuelas —invocación, summoning, protección son las que los registros nombran—, mecánicas que llaman gambits o artimañas, niveles que se aprenden y crecen con la práctica. Detectar magia durante tres rounds permite decir de qué escuela se trata. Pero atienda el estudiante: la fórmula sola no basta, pues «las acciones son lo que efectivamente hacen que un conjuro» funcione. Los hechos hablan además de «hilos de la magia», y de una magia «relacionada con cadenas» que un grupo llegó a utilizar; de una y de otra este cronista sabe menos de lo que quisiera.

Encima de eso, la persistencia: un conjuro manifestado en el mundo se desprende de la energía vital de su lanzador y sigue existiendo cuando éste muere. De ahí que un conjuro que sobrevive a un muerto pruebe que «el conjuro lo hizo otra persona» — los efectos viejos son huellas forenses, y el sabio los lee como el juez lee las actas. Con una excepción que los registros declaran sin explicar: «pero los generales no».

Y en la cúspide, la magia dual.

De la magia dual propiamente dicha

La forma mayor del arte no opera por escuela ni por fórmula de escuela. Modifica «la realidad constante» por imaginación directa —«simplemente vos te imaginás cosas y las cosas pasan»— y se plantea en pares opuestos. Se la formula como pregunta dicotómica de dos opciones —«¿quién manda, yo o él?»— o como fórmula escrita, del tipo «magia dual: para vencer a A es necesario B», donde A es Asmodeo. Cuál sea B, los escritos que llegaron a mis manos lo callan, y yo no lo pondré donde ellos no lo pusieron.

Es la capa de dominación: con ella se destruyó a Grast, contra Asmodeo la señala la fórmula. Y admite medida comparada: el poder de dominación de Elías sobre la magia dual está por encima del de los compañeros «aproximadamente cinco o seis veces más de lo que nosotros podamos llegar a hacer». Quien haga cuentas, que las haga con humildad.

Geografía del arte

La magia está repartida de forma desigual, y su mapa importa tanto como su doctrina:

  • En la Plaza de San Marcos hay «magia muerta para todo lo demás», salvo el centro de la plaza y posiblemente un área algo mayor.
  • En el Faro de Alejandría la magia dominante es «transmutación fundamentalmente».
  • En París Ucrónica hay «esta magia poderosa».
  • En la prisión, «la magia funcionó adentro del lugar».
  • Del agujero donde fue arrancado el árbol «emana magia», como de un manantial.

Entre los dos mundos, «en general funciona la magia normal», pero hay ciertos seres que no pueden entrar — y esto vale sólo desde que los compañeros cerraron el juego de las plataformas, acto que cambió los pasos entre los mundos.

De los usos, los precios y los ciclos

La magia tiene aranceles y calendarios. La reconexión de almas cuesta cien almas por persona; que cada cual juzgue si el precio es alto. Los poderes de magia más altos disminuyen a medida que pasan los días, de forma cíclica, aunque la tasa no está fijada en registro alguno. Y hay uso cotidiano, obligación incluso: «debemos usar magia, y antes no, no lo hacías». Quienes saben que existe la magia reaccionan ante ella; la ignorancia, en esta materia, es un lujo que ya nadie tiene.

Del rechazo a la magia de mujer

No omito, aunque me pese, la querella cosmológica. Quedó dicho por voces que no son las de un solo testigo: «en la mayoría de los mundos hay una inquina hacia nosotros, hacia la magia de mujer, sobre todo una magia que no es solamente el lugar donde ustedes nos ponen». La magia femenina es objeto de rechazo generalizado — no opinión de una figura, sino clima de mundos enteros. Quiénes son ese «nosotros», qué distingue técnicamente su arte, y en qué «lugar» las ponen los demás: he ahí preguntas que consigno abiertas, porque el archivo las abre y no las cierra.

Del reordenamiento del mundo

Sepa el lector, por último, que esta materia no es erudición ociosa: al destruirse el sistema dualista anterior «se liberó la magia», y el mundo entero se reordenó con ella. Aquí las escuelas disputan, y yo declaro la disputa sin resolverla: los registros llaman a la magia dual poder «de la antigüedad», y a la vez dicen que el «sistema dualista anterior» fue destruido. ¿Sobrevive entonces la magia dual a la caída de ese sistema, es su residuo, o es cosa distinta que sólo comparte el nombre del dos? Hay quienes la tienen por escuela mayor entre las escuelas, y quienes la tienen por estado anterior del mundo. Este cronista, que ha visto caer más sistemas de los que quisiera recordar, se limita a dejar ambas versiones donde puedan encontrarlas los que vengan.

Advertencias del cronista

Envejezco, y con la edad aprendí que el catálogo de lo que no sé vale más que el de lo que sé. Ignoro qué son las gemas en el mecanismo del arte: si batería, foco o ingrediente que se consume, si se agotan, cuánto cuestan. Ignoro qué es la magia de cadenas y quién la practica hoy. Ignoro si los «hilos de la magia» son figura del que habló o estructura que una mano pueda tomar. Ignoro por qué los generales, y sólo ellos, atan sus conjuros a su propia vida. Ignoro el ciclo exacto de la mengua de los poderes altos —si días, lunas o estaciones— y si lo perdido se recupera. Ignoro cuántas escuelas hay en total: tres están nombradas, y sospecho que son más. E ignoro si la magia muerta de San Marcos es efecto de la ley de la matanza o tiene otra causa: los registros dan la ley y dan la plaza, pero no tienden el puente entre ambas, y yo no construyo puentes que el archivo no autoriza. Hasta el nombre antiguo del poder me llega dudoso: la voz que lo dijo llegó corrupta al oído del copista, y no juraría si la forma correcta es «poder dual» u otra. Que el que sepa más, escriba mejor.

En VALA

«Blancas y negras, piezas blancas y negras, casilleros blancos y negros. Mármol y ébano. Ébony and ivory.» — señas por las que el Maestro de Ceremonias la reconoce

No se la ve. Se la reconoce por su emblema, que es el par. Cuando una puesta entera se ordena en blanco y negro —piezas, casilleros, mármol contra ébano—, el que sabe leer entiende que está parado sobre la magia dual: el sistema fundado en la dualidad, olvidado y ocultado adrede en su origen, cuya potencia declarada alcanza para destruir «todos los mundos posibles» y cuyo uso mayor abre «una posibilidad de conjugar a Dios y a Lucifer».

El emblema no ilustra: declara

Sus practicantes la parten en dos linajes: «Hay dos tipos de magia. La más carismática y la más intelectual.» Si la magia es dual, se divide; y por eso su firma visible es el par blanco/negro. El emblema no adorna el sistema — lo enuncia. Queda sin decir, y el cronista lo anota más abajo, si esa división en carismática e intelectual es la dualidad misma o apenas una de sus caras.

Olvido y ocultamiento: el mismo gesto

«La magia dual es totalmente olvidada la primera vez que la supo.» Al primero que la averiguó «lo obligaron a bañarse en los ríos Tigias» — castigo con geografía fija, aunque nadie ha dicho dónde corren esos ríos ni si son accesibles. Él respondió con el gesto simétrico: «la escribió dentro de una bobia», un lugar oculto cuyo nombre verdadero las voces del archivo apenas retienen. Castigo y escritura secreta son un solo movimiento, y de ahí que el conocimiento exista hoy de dos maneras a la vez: como texto escondido y como memoria enterrada en una cabeza — «Yo sé que en algún lugar de mi cabeza está el conocimiento de la magia dual.»

Su olvido, entonces, no es accidente: es imposición. Y ese olvido impuesto es una condición estructural del presente del mundo.

La cadena de custodia

Un saber olvidado no se enseña: se hereda, se pacta o se paga. De ahí la cadena de sus tenedores, pocos y nombrados. El Oathbinder y sus semejantes son «los primeros garantes de la magia dual», y el legado se transmite en el umbral mismo de la desaparición: el Oathbinder revela antes «de disiparme en bruma, porque ha llegado la hora de pasar el legado». Maristo está vinculado a ella. Hay quien declara tener un bond —un vínculo personal— con la magia dual. Y hay un condenado que la persigue como precio: «vengo a cumplir un pacto que me liberaría a buscar la magia dual». La magia dual funciona así también como moneda de redención — hay libertades que se pagan buscándola. Swedenborg es quien explica el funcionamiento y el origen de ese pacto.

Se estudia («luego de haber estudiado la magia dual») y se recupera: conocimiento perdido que vuelve por técnicas mágicas, por drogas alucinógenas o por rituales de revelación.

El ritual de los ciento veinte días

Su aplicación mayor tiene plazo fijo: «Tenemos 120 días para intentar preparar este ritual.» El ritual abre «una posibilidad de conjugar a Dios y a Lucifer», e implica 600 historias de pasiones de las primeras comunidades — qué son esas historias y cómo entran en la operación, el archivo no lo dice. La aplicación es coherente con el principio: un sistema dual sirve para juntar dos términos que «tenían que encontrarse». Los sucesos del castillo corren, textualmente, «sobre el eje de magia dual»: la magia dual no depende del destino del mundo; el destino del mundo depende de ella.

Las dos versiones de su poder

Acá conviene pisar el freno. El archivo guarda dos registros que no se dejan reconciliar. Uno es puramente destructivo, y suena a sentencia: «La magia dual solo destruyó / todos los mundos posibles.» El otro es el ritual de conjugación, que es obra y no ruina. ¿Dos usos del mismo sistema, o dos versiones del mismo hecho? Las escuelas discrepan y este cronista no va a fallar donde las voces no fallaron.

Contra el fondo tecnomágico

Que no se confunda la magia dual con la magia corriente del mundo, que es pública y cotidiana: gestos breves y de efecto inmediato —«movo la mano y hago un portal y aparece un pixi»—, con sus riesgos propios, porque «hay conjuros que tienen accidentes acá». Esa magia corriente permitió en Vala «ciertos avances que para un mundo como el nuestro tenían que ver con la revolución industrial» —máquina de vapor, cadenas—: el mundo es tecnomágico por defecto. Cómo se articula la magia dual con esa tecnomagia industrial, nadie lo ha establecido. Se menciona además «una cosa que se llama Veil», un velo de ilusión, sin que conste vínculo alguno con la magia dual.

Advertencias del cronista

Lo primero que debe saber el lector es lo que no sabe nadie: qué es exactamente la magia dual. Se la nombra, se la busca, se le atribuyen efectos de escala total — pero la operación concreta falta, y esa falta está reconocida hasta por los que la persiguen. Segundo: se afirma que «es totalmente olvidada» y a la vez hay quien la estudia, garantes vivos y un bond declarado; si lo olvidado es solo una parte, el archivo no lo aclara. Tercero: del texto oculto no hay descripción física alguna, ni de instrumento alguno del ritual; el nombre del escondite —esa «bobia»— llegó dañado y falta su forma verdadera. Y la división entre magia carismática y magia intelectual queda sin diferencia práctica conocida. El que busque, que busque sabiendo que busca a ciegas: quizás sea esa, también, la condición que el ocultamiento quiso imponer.

Véase además: Elías · Grast · Faro de Alejandría · Plaza de San Marcos · París Ucrónica · Maristo


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.