El guardia-capitán que dijo sí al trasgo posado en el hombro. El paladín que terminó decapitado en su propio cementerio.

Presentación

Dou-Frome empezó del lado correcto. Hijo de Frome, guardia-capitán de Glastumville, llevaba uniforme, custodiaba puertas, escoltaba peregrinos. Cuando la magia entró en su vida lo hizo por la vía del servicio: alcanzó el nivel de clérigo sin abandonar el grado militar, las dos vocaciones juntas. Hasta ahí el arco era el del paladín reconocible —el que sirve sin querer ser visto.

Entonces llegó el trasgo. Un pequeño imp rojo, de piel encendida, alas membranosas, cola de demonio menor. Se le posó en el hombro y le habló. Dou-Frome no era el primero en escuchar una voz así, pero a diferencia de otros que la oyeron y la rechazaron, él pactó. Lo que el trasgo le ofreció no figura en las crónicas con claridad; lo que se sabe es que después del pacto, Dou-Frome ya no estaba entero.

El Patriarca intentó enderezarlo: lo sometió a la fe de Yelmalio, el dios de la luz solar contenida, esperando que la disciplina del culto lo recompusiera. No alcanzó. Dou-Frome derivó hacia el culto satánico, levantó santuario, encendió la Vela de Invocación. La conversión fue completa: del paladín de Glastumville al sacerdote de la sombra, y todo con la armadura todavía puesta.

el Señor de la Mortaja apareció entonces. La Reina Oscura le había encargado un nuevo paladín: que sirviera, que cabalgara, que matara en su nombre. A Dou-Frome se le ofreció ese servicio. Lo rechazó —es el único acto del arco que el archivo conserva como acto limpio—. El trasgo, que llevaba años posado en su hombro, lo envenenó con su mordedura. el Señor de la Mortaja, paciente, le cortó la cabeza. Su santuario quedó como dungeon para quien pasara después. Su cuerpo quedó arrodillado en el cementerio que él mismo había custodiado, con la espada al lado, una vela negra encendida, y un libro con sello esperando que alguien lo abriera.

La cifra prometeica

El Rerum_divinarum_et_humanarum —la obra perdida de Marcos_el_Mago— conserva la relectura mítica del arco: “Prometeo, también conocido como Dou Frome, robó el fuego del Sol y los secretos de la dualidad.” La capa encaja pieza por pieza: el fuego del Sol es el de Yelmalio, el dios al que sirvió y traicionó; los secretos de la dualidad, la Magia Dual que su pacto rozó. La obra añade las dos versiones de su condena: “algunos lo hacen responsable del asesinato del patriarca; los que saben mejor apuntan a una mujer oscura convertida en Dragón que lo devoró un día que tenía mucha hambre” — la Reina_Oscura, que su propia crónica ya conocía.

Linaje

Vínculos

  • Glastumville — donde fue guardia-capitán
  • trasgo — el que se posó en el hombro
  • Yelmalio — el culto que intentó enderezarlo
  • Lord_Soth — quien lo decapita
  • Reina_Oscura — la que ordena el martirio
  • Helter — paralelo cosmológico tardío (el paladín tentado, el otro)

Apariciones

Casas del ciclo · ⛧ ※ El precepto del paladín se rompe por una voz al hombro: Dou-Frome, guardia-capitán de Glastumville, dijo sí al trasgo, derivó al culto satánico pese a la fe de Yelmalio con que el Patriarca quiso enderezarlo, y terminó decapitado por Lord_Soth en su propio cementerio. El nombre lo cifra: «Dou Frome» es Prometeo —el que robó el fuego del Sol y los secretos de la dualidad—, y la coincidencia onomástica revela la misma falta. — glosa de Amitlai.