La Oscuridad Templaria

“De los templarios disueltos no se hereda fortuna; se hereda bosque.” — atribuido a Paulus, marginal sin fecha.

Donde la Orden del Temple penitencia su disolución sin acabar de redimirla: bosque retorcido, cuerpos colgando entre ramas espinosas, catedral gótica diminuta al fondo como recuerdo de la institución que ya no protege a nadie. Tres figuras al centro: a la izquierda, un caballero arrodillado con halo solar tras la cabezala insignia que conservó después del Temple—; al centro, un mártir armado postrado en oracióncabeza inclinada, manos juntas, armadura herida—; a la derecha, una figura encapuchada con linterna encendidael guía o el verdugo, no se distingue desde la distancia del cronista—.

La oscuridad no es ausencia de luz. Es doctrina: lo que la Orden no pudo confesar en concilio público lo confiesa aquí, en bosque, donde los confesores son los árboles y los testigos los ahorcados. Quien entra a este pliegue no sale igual. El paladín suele perder su carisma; el clérigo, su don; el villano, en cambio, prospera.

Toca varias regiones: la cripta del Temple en París la roza; la bóveda replicante la duplica; el vampirismo del Druida Rodrigo en el Templo de Thoth entra por su umbral. Conviene distinguirla del Árbol Gulthias, que opera por savia, no por penitencia: el árbol exige sangre; la Oscuridad Templaria exige confesión que la fe no admite.

Vínculos

Apariciones

  • Post-disolución de la Orden del Temple — el bosque emerge donde el Concilio dejó deudas sin cobrar
  • Cripta del Temple, París — manifestación arquitectónica del pliegue
  • Templo de Thoth, primer Druida Rodrigo — vampirización en el umbral del bosque