Guardianes Ucrónicos

Toda genealogía se escribe con tinta; esta se escribe con sangre, porque su ley de sucesión es una sola y no admite testamento: «el que mata al guardián se vuelve guardián». Yo, Paulus, he copiado linajes de reyes y de casas mercantiles, y en todos ellos la muerte cerraba el capítulo. En este linaje la muerte lo abre.

Del origen: los dioses partidos

En el principio no fueron hombres. «Fueron dioses caídos» de otro mundo, arrastrados a una grieta, «y luego fueron muriendo y otros tomaron su lugar». Así quedó fundado el mecanismo que todavía gira: «cíclicamente se reinicia el juego de las plataformas». No hay institución que nombre, no hay cónclave que unja; el puesto se llena solo, porque matar al guardián es ocupar su casilla. Es la genealogía más económica que conozco, y la más cruel: cada eslabón de la cadena es a la vez heredero y homicida de su antecesor.

Y que nadie crea que la muerte propia libera: «la situación fácil es, te matan, te matan, entonces nada, vas a poder revivir y estás libre de ser un guardián. No es así».

De la condición y el motivo

Quien asume el cargo «pasa a ser parte de un motivo, como si fuera una obra total general, y esa obra total tiene una serie de acciones en el tiempo que cumplir»; el motivo obra «como una composición musical donde va a aparecer esa condición». Cada guardián ucrónico «tiene un territorio en donde tiene ciertos controles, brumas o lo que quieras que pueda hacer» y «tiene un tiempo en el que se convierte en ese tiempo, de una época». El cargo da «ciertos derechos pero también definitivamente obligaciones» — cargo y condena en la misma palabra. Pero la condena es removible: puede sacarse «la maldición de guardianes ucrónicos» y «no ser más guardianes de la guerra». El procedimiento, sin embargo, nadie lo ha dejado escrito, y yo no voy a inventárselo al lector.

De los tres oficios, que son uno

Tres funciones se afirman a la vez y no se contradicen. Son carceleros — «los guardianes son guardianes, los guardianes son carceleros» —. Son aduaneros de los planos — el paso entre planos está «permitida por guardianes», y su rastro es un resplandor: «de hecho llegan a ver un resplandor del guardián que los envió aquí» —. Y son policía del tiempo: «son guardianes del tiempo, de los viajes», que reparan «las múltiples líneas temporales» y actúan contra «los que abusan, a los que ignoran», porque «el que tiene la capacidad de viajar por el tiempo suele abusar de ello». Yo lo entiendo así: el puesto custodia una brecha, y la brecha es a la vez encierro, paso y fecha. Carcelero, aduanero y guardián del tiempo son la misma cosa mirada desde tres lados.

Dejan marcas: «los guardianes han dejado tales selleres» — sellos o selladores, la palabra llegó gastada hasta mí. Aparecen sobre espejos, «guardianes flecados Preclaros», enflaquecidos, y se los percibe con la mente antes que con los ojos: Elías «siente veinte guardianes» en un área, y de esos veinte «hay cuatro que no saben dónde están». Nótese lo terrible del dato: la percepción del guardián incluye su extravío.

De la cuenta y del asiento

La cuenta es cerrada: veinticuatro guardianes bajo dominio. «Los guardianes en sí están en Venecia» — sede física del conjunto. Y el linaje tiene ramas: los Guardianes Cósmicos de Alfa Centauri, custodios de los registros akáshicos y de «los recuerdos posibles»; los que quedan fijos en la Biblioteca Warburgo, junto a los escolares, en el árbol; y los que, aliados con seres inevitables de más allá del cosmos, custodian «brechas renales de suma importancia» contra las invasiones del caos y las religiones de fases inferiores. Sobre nuestra Antiterra el registro habla en pretérito, y el pretérito duele: «en este mundo en donde antes había qué sé yo guardianes». No son criaturas corrientes ni distribuidas: son un conjunto contado, nombrable, y su ausencia se nota.

Existe además jerarquía: cuando falta el tiempo puede invocarse «a un guardián, que es el más sabio de los guardianes».

Del peso en la balanza del mundo

Que nadie tome este linaje por curiosidad de anticuario. «Si no se convocan todas las plataformas guardianes habrá un desequilibrio importante»; y a la inversa, «controlando a los guardianes se puede mover a la Tierra y salvarla». El mundo entero es la apuesta, y por eso la disputa por dominarlos es política de primer orden: Graz’zt «quiere dominar a todos en el concilio, a todos los señores de la plataforma para poder volver a tener un control completo», y contra los veinticuatro lanza a sus doce hijos.

Para cierta compañía de compañeros, este linaje no es doctrina sino biografía: fueron «los guardianes de la guerra», quedan «atados a eso», y quedó declarado como voto: «lo primordial, resolver lo que generamos en la guerra del futuro». Dos fechas jalonan su condena: 1389, Kosovo, donde se aclara el crimen que los condenó; y 1914, año en que los guardianes ucrónicos «han tenido un destino de doble personalidad» — qué signifique ese desdoblamiento, el archivo lo calla. Consta también que el padre de uno de los compañeros perteneció a la orden de los guardianes del tiempo, existente «a través de generaciones»: la condena, como se ve, corre por sangre además de por homicidio. Los guardianes del tiempo tienen conocimiento de los Templarios del Tiempo.

De la escuela monástica, que es otra doctrina

Registro aparte, y de lógica ajena a la sucesión por asesinato, una doctrina monástica que entrena guardianes-monjes como gobernantes «porque justamente son los únicos que si de veras pueden gobernar a sí mismos pueden gobernar a otros», sabiendo que «si un mundo no está listo es lo que puede corromper». Si ambas escuelas describen la misma orden vista desde el claustro y desde el crimen, o dos órdenes que comparten el nombre, es disputa que dejo abierta.

Advertencias de Paulus

Aquí el copista debe confesar lo que las versiones no resuelven, porque callar la duda sería una segunda condena. Sobre si los veinticuatro están dominados por Graz’zt, el testimonio dice sí y, un instante después, dice no; ambas respuestas quedan en pie, y quien lea elija con temor. Sobre la cuenta, veinticuatro guardianes contra doce hijos que «van a matar a los 12 guardianes»: si son dos docenas partidas o un error del que contó, no lo sé. Sobre si el «guardián crónico» y el «guardián ucrónico» son la misma criatura, el propio archivo se hace la pregunta; la respuesta dada —territorio, época, motivo— no cierra si el guardián del tiempo genérico es un género mayor que contiene al ucrónico como especie. Sobre si los Guardianes de las Plataformas Zodiacales —«guardianes de las plataformas del Zodíaco, del virgo, de la guerra»— son la misma jerarquía que los ucrónicos de la guerra, las voces llegan demasiado gastadas para jurarlo. Ignoro qué significa «flecados»; ignoro altura, vestimenta, voz y edad de estos seres; ignoro qué son los «selleres» y qué cierran; ignoro qué son las «brechas renales»; ignoro por qué aparecen sobre espejos y qué relación guarda el guardián con su espejo; ignoro quién es el fundador al que se alude y qué es el «concierto de años» que replica la fecha. Un linaje que se hereda matando no podía tener genealogista cómodo.

Véase además: Graz’zt · Elías · Venecia


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.