Casa Azul
Asiento catastral sin resolver. El que abra este pliego buscando unas señas —una calle, una puerta, un rumbo— que sepa desde ya que no las va a encontrar limpias: la Casa Azul figura en los registros con cuatro emplazamientos que no concuerdan entre sí, y este cronista se limita a asentarlos todos, como manda el oficio, sin elegir por su cuenta. Lo que sí puede fijarse es esto: no hay dos Casas Azules. Hay una sola, la casa noble más alta de Vala, linaje de dragones azules asociado al cielo y a la hechicería, que tiene «el gobierno y el concierto de las siete casas que hacen las tierras» — y varias sedes, o varios restos, repartidos por el mundo.
El argumento de la altura
En la Casa Azul el nombre no es decorativo: azul, cielo, dragón y hechicería son una sola cosa. «De la Azul, el cielo, dicen. De Anu» — la casa se adscribe al cielo y al principio celeste de Anu. Su emblema es «una cara azul, viste, así como medio dracónica». Su origen está en un jardín —«el jardín de Alfomega» dicen unas voces, Jardín Alfomera fija la letra— «donde estaban los dragones azules y su legado». Y su edificio es, literalmente, el que está más arriba: «la casa azul es la casa que está por encima de las demás, es la que está más cerca del Arca Meteorológica Azul», la construcción más alta de la ciudad, medida por su cercanía al Arca. Altura física, filiación celeste, sangre de dragón azul y competencia hechicera forman un mismo argumento de autoridad: la casa manda porque está cerca del cielo, y está cerca del cielo porque desciende de él.
Su antigüedad se invoca como norma: «la vieja usanza de la Casa Azul, que viene por lo menos de la época de Irdamesh» — tres mil cuatrocientos años declarados, lo que la convierte además en la vara con que se mide qué es antiguo en este mundo.
Los cuatro emplazamientos
El catastro anota, sin conciliar:
Uruk. «La casa azul está en Uruk» / «la casa azul es de Uruk». Sede declarada.
El Caldero, Calle del Ardor. Una Casa Azul en o cerca de la Calle del Ardor, que «acá en general tuvo que ver con cuestiones así de hechicería, magia». Sede de oficio, digamos.
El bosque. Una estructura legendaria con el mismo nombre, situada en un bosque, vinculada a Talia Cristalia.
La antigua ciudad. Una antigua ciudad de la Casa Azul hacia la que, dicen los itinerarios, se puede poner rumbo.
Cuál es la sede viva, cuáles son ruinas y cuál es apenas un solar homónimo, los registros no lo establecen. El viajero pregunte en destino; el cartógrafo deje los cuatro puntos marcados.
Circula además mención de una carta llamada Casa Azul —¿naipe, mapa, documento fundacional?— que las voces no aclaran. Y en el mismo tramo de crónica se describe una casa sin nombrar: «una especie de imitación del palacio de Buckingham», con «rejas de hierro fundido, doradas», «un fucking palacio que da el lago». De qué casa se trata, no quedó dicho.
El gobierno y el concierto
«La Casa Azul es la que gobierna política» y es «la más importante de las casas nobles». De las siete casas que hacen las tierras de Vala es «la de los hombres» y «la única que tiene todavía alguna injerencia»: las otras seis existen, pero su presencia efectiva es menor o nula. Ejerce por dos vías: el concierto de las siete casas —arbitraje entre pares, no mando directo— y el vasallaje, que exige «lealtad a la Casa Azul». Se pertenece a ella por sangre y por lealtad declarada: «soy de la Casa Azul», «porque soy de la Casa Azul, era la Casa Azul».
Pero su primacía tiene letra chica. Está en la cima de la jerarquía «salvo si hubiera un verdadero heredero de la Casa Blanca»: manda por vacancia. El orden entero de Vala descansa sobre un trono superior que nadie ocupa, y una meditación élfica lo enuncia como principio cosmológico, aplicable a la vez a dos casas literales y a dos abstracciones: «el señor de la casa azul desposa a la casa blanca».
Los enemigos
La Azul tiene rival de estructura: la Casa Negra, su término opuesto en el poder dual — un deed de tierra antigua se traduce literalmente «Cuervo del río, de la Casa Negra». Y tiene enemigos jurados: los Wordbreakers cuentan con que «vamos a tener que enfrentar a toda la Casa Azul, entre ellos la Xfinigen» — qué es exactamente la Xfinigen y qué lugar ocupa dentro de la casa, las voces no lo dicen.
Casas homónimas del registro
Por debajo del concierto circulan casas locales y menores —Militor, Broad, Riavadi, Croma o Cromas, Tromas, de Abadi, de Porfirio— que este catastro no puede encadenar con la Azul: nada permite afirmar que dependan de ella ni que cuenten entre las siete. Dos merecen asiento propio por lo que se sabe de sus muros:
Casa Riavadi — cuatro guardias, cada uno con un doberman «que emiten luz de los ojos»; despacho de diez por diez; interior de «situación de Imperio Austrohúngaro», acolchados; observatorio en la azotea, en uso. Hay quien insinúa que la Riavadi es la Casa Azul canónica. Si así fuera, todo lo anterior —los perros de ojos luminosos, el observatorio— pasaría a ser la descripción física que a la Azul le falta. Los registros no lo confirman, y este cronista no lo va a decidir por ellos.
Casa Tromas (o Casa del Bastardo Tromas) — alquiler de seiscientas monedas de oro por tres meses, «500 en mano antes y después completás por las 100»; chimenea central, sótanos, cuatro cuartos, más de cien metros cuadrados; cerca de Sky Treasury; popular con aventureros.
Advertencias del cronista
Acá conviene pisar el freno y dejar la lista de lo que el archivo no da. Primero, el emplazamiento: Uruk, el Caldero, el bosque y la antigua ciudad son incompatibles tal como están dados, y nadie ha deslindado sede de ruina. Segundo, de las siete casas solo tres tienen nombre en los registros —Azul, Blanca, Negra—; faltan cuatro, y no se sabe si Militor, Broad, Croma o Tromas ocupan esos lugares o quedan fuera del concierto. Tercero, no hay regla de sucesión escrita: se declara pertenencia y lealtad, pero no quién es el señor actual, ni cómo se hereda el asiento, ni por qué la Casa Blanca carece de heredero verdadero. Cuarto, la carta llamada Casa Azul sigue sin clasificar, y el palacio de rejas doradas sobre el lago sigue sin dueño declarado. Quinto, «Alfomega» y «Alfomera» pueden ser un mismo jardín con la letra gastada, o dos lugares — que el lector no funda lo que las voces mantienen separado. Y último: de la sede misma no tenemos ni materiales, ni ruido, ni olor, ni estado de conservación; de la casa más alta de Vala conocemos la altura, y casi nada más.
Véase además: Uruk · Casa Negra · Wordbreakers · Talia Cristalia
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.