Talia Cristalia
«Lleva muerta tal vez miles de años o se ha perdido.» — así resumen las voces del archivo el estado de la única mujer que el mundo nombra a la vez en la corte, en el zigurat, en el infierno y en un juicio moral
Hay figuras que perduran por un solo camino: una tumba, un canto, un apellido. Talia Cristalia perdura por cuatro. Sigue operando por sangre —una casa, un padre que manda, una tía—, por reliquia —un anillo del que depende la hierogamia—, por canto —un libro entero de su leyenda— y por doctrina —su propio nombre vuelto palabra para juzgar a los vivos. Este registro de linaje intenta ordenar esos cuatro modos, y anota donde el archivo calla.
La sangre y el mandato
Princesa paladina de casa noble, de hace unos tres mil cuatrocientos a cuatro mil años. El título la manda y la maestría la obliga: «La princesa Talia Cristalia, obediente al mandato paterno» — su función política era hacer alianzas matrimoniales, y estaba destinada a desposarse con el Príncipe Debo, que «venía a desposar a cierta mujer que encontró mal fin aquí». El matrimonio no se consumó.
De su familia el archivo conserva a la tía, Valkyria, por quien la casa se asocia a «los dorados» o a «la verde» — dos versiones en pleito, ninguna vencedora. Se la registra también como capitana, rescatada por una banda de compañeros de una captura y tortura de las que nada más se dice. Y queda su anillo: uno solo, requisito de la hierogamia.
La figura
Se la ve armada: «usa armadura, con una espada». Rubia — «tiene unos cabellos rubios agradables», «intensas», con «inspirados ojos claros». Su cuerpo se describe por contraste con lo que la rodea en el templo: «esta tiene solamente un par de brazos y un par de tetas» — forma humana entera, no la anatomía múltiple de lo divino. Se la visiona sentada en el trono. En una de sus apariciones está melancólica, mirando el planeta Júpiter «por un lado» y a veces la estrella Venus, «que es la estrella del amor», y haciendo dibujos. Es la imagen más íntima que el archivo guarda de ella: una princesa armada dibujando bajo dos astros.
La condena
Su destino es una sentencia, no un accidente: «condena para que ella, una paladina, siga en vida». Pasó al infierno, se dejó tomar el alma, y en eso se convirtió en Swedenborg. Porque la pérdida del alma no mata: la vida «se está filtrando y se está convirtiendo en un muerto viviente», castigo por acciones pasadas. Con ella el mundo estableció un precedente que todavía invoca: una paladina puede sobrevivir a su propia condena — y sobrevivir es la condena.
El canto y la doctrina
Existe «un antiguo mito que se llama el mito de Talia Cristalia», y existe «el libro con los cantos de la leyenda de Talia Cristalia», que el compañero Vitalis encontró. Pero su nombre no es solo materia de culto: es también norma moral, y no elogiosa — «eso es por seguir la talia cristalia, digamos… el querer… el fanatismo». Seguirla es una forma de fanatismo. Lo que le pasó a ella —perder el alma en el infierno y quedar viva— es el precedente con que el mundo explica en qué termina esa devoción.
Dónde se la ubica
En todas partes como nombre; en casi ninguna como presencia. Los registros la sitúan en tres lugares: la corte, donde «está reservada» — contexto que insinúa un vínculo íntimo previo con el compañero Taylor—; la cima del zigurat durante los eventos del apocalipsis («Talia está arriba del zigurat»); y el infierno, adonde pasó. Un registro suelto la da además como «personaje de la montaña». Es una pieza de la que dependen ritos, no solo relatos: su anillo condiciona la hierogamia, y su cuerpo está en la cima cuando el fin ocurre.
Hay quien propone un correlato con la dualidad divina de Ishtar y Ereshkigal — la hermana que habita el inframundo — espejada en la dualidad presente de la capitana y la sacerdotisa. Las voces del archivo dejan el vínculo declarado y explícitamente sin confirmar: que Ereshkigal sea Talia Cristalia no lo dice nadie con voz firme.
Advertencias del cronista
Este linaje tiene más puertas cerradas que abiertas, y conviene decirlo. ¿Princesa o reina? Un registro exclama «de Talia Cristalia — ¡ah, de la madre!» y afirma que existe una reina con ese nombre: no se resuelve si reinó, si esa reina es su madre, o si son dos mujeres. ¿Talia o Natalia? Hay quien la nombra «la Capitana Natalia Cristalia», y no está establecido si es la misma persona o un tropiezo de la lengua. ¿La doctrina y la persona son lo mismo? «Seguir la talia cristalia» puede ser el culto a ella o un homónimo: no está decidido. La casa de la tía Valkyria oscila entre «los dorados» y «la verde» sin árbitro. Y la más incómoda: un registro la da muerta o perdida hace miles de años; otro la da presente, enemiga, convirtiéndose en muerto viviente — el cronista no sabe si son dos momentos de la misma condena o dos versiones que jamás se van a reconciliar. Del anillo no se conoce material, forma, uso ni paradero. Del libro de cantos, ni la lengua ni el número de cantos ni qué se hace con él una vez hallado. De su captura y tortura, ni el captor ni el motivo. Todo eso el archivo lo debe, y este cronista no lo va a inventar.
Véase además: Príncipe Debo · Vitalis · Taylor
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.