Ur-Draxa

Itinerario para el que insista: cruzar el mar de la Culpa —del que ningún registro dice dónde queda ni cómo se cruza—, entrar en el seno de un mundo oculto, y allí, donde una ciudad voladora dejó de volar, atravesar anillo tras anillo hasta el jardín. El que llegue al centro habrá visto «su majestad desplegada»: la majestad dragona. Y habrá visto también una prisión.

La rueda

Ur-Draxa es la ciudad de los dragones, antigua sede del trono dragón, y su forma entera es una declaración: es una rueda. Desde el borde hacia adentro se atraviesan «una serie de lo que se llamaban los cardans, y bulevares, y círculos concéntricos», y recién después se llega «a la parte del paraíso amurallado, del jardín amurallado». La lógica es concéntrica y jerárquica: lo que defiende, afuera; lo que ordena y significa, en el medio; lo que se custodia, adentro. La ciudad es una rueda porque su razón de ser es tener un centro.

Fue voladora. Aterrizó más allá del mar de la Culpa, en el mundo oculto donde hoy se la encuentra. Qué parte de la rueda era la nave, cómo voló y cómo bajó, y si podría volver a alzarse, son cosas que el archivo no establece. Es alcanzable y remota a la vez: se llega a ella y se vuelve de ella — hubo compañeros que «volvían de Ur-Draxa», y ese regreso pesó en el mundo.

Los anillos: siete colores, siete metales

Los anillos exteriores están habitados por criaturas de combate: un cinturón de guardia cuya naturaleza y cuyo amo nadie ha registrado. Más adentro, la trama de cardans y bulevares despliega «los distintos colores cromáticos, pero también las formas metálicas»: siete colores y siete metales, de significancia cosmológica. De las formas metálicas, una es «en crucial esencia de destrucción» — cuál de las siete, el archivo lo calla, y este cronista no va a señalar un metal al azar cuando de eso depende una esencia semejante.

Al que llegó, se le respondió con lo único que hacía falta: «¿Qué es este lugar? Esto es Ur-Draxa».

El jardín amurallado y su prisionero

El centro es un jardín amurallado, «y como tal, su centro implica senderos y laberintos cuyos caminos se bifurcan y por supuesto confunden». Entiéndase bien: el laberinto no es un añadido a la ciudad. Es la forma que toma un jardín amurallado cuando cumple función de encierro. No encierra con muros sino con bifurcaciones.

En Ur-Draxa se encontraba Tiamat. Y en el centro del laberinto estaba retenido el Cakravartin, el rey sustituto, llamado también el jardinero: preso en el corazón mismo del trono dragón, y de allí rescatado. Quién lo retenía, y qué relación guarda ese cautiverio con la presencia de Tiamat, es una de las preguntas que el jardín todavía no contesta.

El regreso y la esfera

Lo que ocurre en Ur-Draxa no se queda en Ur-Draxa. El regreso de la ciudad arrastró consigo la disputa sobre qué hacer con la esfera negra, y el enfrentamiento de opiniones con Nibiru. La rueda queda atrás; sus consecuencias viajan con los que salen de ella.

La ciudad de las huertas

Hay un proyecto declarado, y no es menor. El jardinero —el mismo que estuvo preso en el centro— planea la reconversión: «ésta va a ser la ciudad de las huertas. Vamos a poner los árboles». Que la sede del trono dragón pueda volverse huerta implica que la ciudad puede cambiar de naturaleza, y que ese cambio es una decisión de mundo, no un detalle de jardinería. Si el plan se ejecutó o quedó en palabra, los registros no lo dicen.

Advertencias del cronista

Que el viajero sepa lo que no sabemos. Cuántos anillos tiene la rueda, y en qué orden se suceden cardans, bulevares y círculos, es materia de un testimonio que el propio archivo declara poco claro. No hay lista de los siete colores ni de los siete metales, ni de la significancia que a cada uno corresponde. No hay materiales, ni escala, ni sonido, ni estado de conservación: de Ur-Draxa sabemos la forma antes que la piedra. No consta cuánta población dragona la habita, ni si hay otros habitantes además de las criaturas de combate. No consta en qué estado quedó la ciudad tras el rescate del Cakravartin. Y el mar de la Culpa, que hay que dejar atrás para llegar, sigue sin lugar en ningún mapa. Una sola cosa es segura: no hay otra Ur-Draxa.

Véase además: Tiamat · Nibiru


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.