Preso, dicta las ciudades: en la pared del calabozo se van dibujando cúpulas, agujas y un gallo de oro.

Recordar que todo esto lo comenzó Marco Polo.


El veneciano, y la fuente. Al Gran Khan —que ya domina el mundo conocido— llegan, desde lugares distantes que le tributan sin estar del todo dominados, figuras cuasi-míticas; la principal es esta. Unos le dicen Marco el grande; otros, otras cosas.

Lo suyo es haber puesto los nombres. El Catay se llama así porque él lo llamó así: es «el nombre que Marco Polo le puso a esta tierra», y los que llegan desde el mar todavía vienen buscando eso.

Y sobre todo: es el que dijo las ciudades. Las ciudades invisibles pertenecen al Gran Khan y son quizá el pináculo de su destreza, del momento en que dialogó con Occidente —con Marco Polo, el veneciano— sobre cómo vencer a las huestes de la sombra que venían del norte y de otros planos, incluso de los rifts. De ese diálogo queda un texto, y ese texto es el dispositivo entero de la crónica: cada ciudad tiene el suyo, y son las ciudades tal como Marco Polo se las describía al Khan en aquel momento — antes de la llegada de la Sombra. Por eso, cuando los emisarios llegan, lo que encuentran nunca coincide: donde el texto prometía sesenta cúpulas y un gallo de oro, hay cúpulas tiradas y el gallo es de plomo.

De su vida quedan las dos puntas que anota el cuaderno. Fue prisionero de los genoveses«de los primeros»—, y de esa cautividad salió El Millón. Y escoltó a una princesa hasta la corte del Khan; la hija de otro kanato que viajó con Marco Polo y nunca llegó.

El nudo con Dante

El cuaderno los pone juntos, en la misma página y con todas las letras: Venecia y Génova, Marco Polo cautivo de los genoveses, El Millón, las ciudades invisibles, el Arsenal, «un arte de Recordar» — la mnemotécnica. Y al lado, la línea que ata el nudo: a Dante le borran la memoria; podría reescribírsela.

Los dos son contemporáneos, los dos están presos de una ciudad que no es la suya, y los dos hacen lo mismo: uno cuenta ciudades que el otro no vio y las vuelve memorables; al otro le vacían el recuerdo y hay que devolvérselo escrito. El arte de recordar es el puente. Es la clase de coincidencia que Borges habría señalado, y que el archivo se limita a dejar anotada.


Vínculos


En el papel

C55 p30, fechado 16-10-15: «Venecia y Génova […] Marco Polo — de los primeros — fue prisionero de los genoveses», y en el mismo bloque El Millone, las ciudades invisibles, el Arsenal, «un arte de Recordar», y la línea «Dante le borran la memoria; podría reescribírselo». C55 p32 — la escolta de la princesa Kököchin hasta la corte de Kublai Khan. C55 p84, fechado 6-10-17: «Venecia. San Marco. — Robado de Alejandría […] El Million. Recordar que todo esto lo comenzó Marco Polo.» También en C62 p114, p118 («Marco Polo… y Dante») y p170 («Marco Polo al revés. De China a Japón»).


[R] — Capa asertórica de mesa. Entidad de CIUDADES INVISIBLES minada del cruce entre la crónica jugada y el cuaderno C55. Pendiente de cotejo con el cuaderno físico.